
Por: Alfredo Matheus
…”y EL QUE SE PICA ES PORQUE Ají Come”
*ORQUESTA LOS PEQUEÑOS Hace 60 años un grupo de destacados músicos valeranos se organizaron para formar una agrupación bailable. No sabían que nombre ponerle, alguien se dio cuenta que todos los artistas eran personas “enanas”, quedando bautizada la agrupación por mayoría absoluta; como orquesta “Los pequeños”, eran unos gigantes ejecutando música guarachera.
*EL NEGRO LOZADA Fue el portero más guapo que conoció nuestra comarca en la década de los años 50 y 60 del siglo 20…Los parroquianos lo contrataban por su enorme contextura para que no dejara pasar ningún “coleado” en las fiestas, matrimonios, bautizos, cumpleaños, que se realizaban en las casas de familias…En una ocasión, una profesora, organizó tremenda parranda, en horas de la noche llegó el marido que estaba de viaje, quiso entrar a la fiesta, el Negro Lozada no lo dejó pasar porque no tenía la tarjeta de invitación a la mano.
*LA PAVA MACHA… Hace 55 años los valeranos hablaban de la “pava”. Había grandes creencias en cosas que producían “mala suerte”, algunas de ellas: Calentar el café con una vela…Decirle al perro; “hola, cariño mío”…Doblarle el dedo gordo del pie derecho a una persona que se hubiera desmayado…En la funeraria; dar un sentido pésame y decir: “no somos nada”, “no somos nada”…El lloro de la suegra el día de la boda de la hija… Robar flores de muerto en el cementerio y llevárselas a la novia…Fijar afiches de mujeres desnudas en las barberías.
*EL VALERANO ES UNICO… los abuelos con su natural sabiduría hacían unas comparaciones de ¡Señor mío! “Es más fácil criar una docena de cochinos en un apartamento que hacer reír al Presidente Betancourt…”Dios es más grande que una mata de coco”…
LA ÑAPA. los bodegueros en aquella Valera de ayer inventaron el “pepero” o ñapero. Consistía en un frasco grande de vidrio que era colocado a la vista del público. …Cada compra que hacia el cliente, ejemplo; un real (0,50 céntimos) le colocaban una carota en el frasco, cuando gastaba un bolívar le depositaban una caraota roja. Los sábados en la tarde iba la muchachada al negocio, contaban con el bodeguero lo que había en el frasco y el pulpero les daba en dinero lo ahorrado a lo largo de la semana.
“Fofo”. Parece que era tocado de la cabeza o tenía “un cable pelado. Sus necesidades fisiológicas las hacía sobre sus ropas en cualquier esquina, el olor a “mielda” era sencillamente insoportable, parecido a la pestilencia que se respira en las calles de la ciudad. Cuando algún parroquiano gritaba: Ahí viene “Fofo”, ahí viene “Fofo “la gente aligeraba el paso, y a correr se ha dicho, para no encontrarse con aquellos olores y no a rosas de este compatriota de “cables pelados”.





