Miguel Ángel Albarrán.-
@migueperiodista
Gráficas: RRSS.-
Desde el año pasado (2025) todos hablan del San Antonio Bulo Bulo, de como este desconocido así como humilde equipo boliviano irrumpió en el concierto del fútbol sudamericano. Desde la Tercera División de Bolivia a convertirse en Campeón de Primera División y luego sorprender a clubes tradicionales en Copa Libertadores, Campeones de América como el Olimpia de Paraguay o el Vélez Sarsfield de Argentina, es la historia épica que escribió ese conjunto de nombre tan particular.
Pero pocos saben que más allá de la excelente dirección técnica del venezolano Pedro De Pablos, tras esa hazaña estuvo un joven gerente deportivo, quien hizo posible el armado de esa sorprendente plantilla. Gianluca Arnuzzo, nacido hace 36 años en la provincia Ragusa de la región Sicilia, Italia, aunque creció en Genova, es el hombre que en esas funciones gerenciales fue clave en poner al ahora famoso San Antonio, en los ojos de admiración de todos.
Pero no es casual lo del italiano, antes ya puso en el mapa al Always Ready (actual campeón boliviano) del mismo país así como también hizo algo sorprendente con el Rampla Juniors de Uruguay, club al que subió «del infierno al cielo». Con su gestión no solo lo sacó del último de la tabla para salvarlo del descenso sino que lo llevó a pelear el siguiente torneo. «En Rampla Juniors me aman, hasta me hicieron tatuar», comenta con alegría Arnuzzo, quien próximamente planea visitar Venezuela.

«Mi sueño es ser recordado por las hinchadas», expresa el italiano, quien atenderá una invitación a la tierra de Simón Bolívar, un país del cual siempre reconoce que tiene mucho potencial en el balompié. Es que el siciliano así como se ganó el corazón de los seguidores de esos clubes altiplánicos o «charrúas», sabe que puede hacerlo en otros países de Sudamérica, en donde el fútbol es pasión. Plaza futbolística a la que llega, no solo la estudia sino que se la gana con fanaticada y todo.
La experiencia y sapiencia que trae de Europa, lo hace destacar con esa capacidad para detectar o diagnosticar rápidamente los problemas o deficiencias de un plantel para luego hacer los fichaje pertinentes. Instituciones futbolísticas de distintas ligas hacen sonar su teléfono para su asesoría en contrataciones.
«Sería lindo en el fútbol venezolano», responde tras una sonrisa previa, cuando se le consulta sobre alguna posibilidad de venir al FutVe. Hoy sigue aportando con su gestión en el fútbol boliviano, específicamente con el Club Aurora (uno de los únicos cinco equipos invictos en 2026 de ligas suramericanas), pero en Venezuela saben lo que hizo con el «Bulo Bulo», su trabajo no pasa «por debajo de la mesa». La Federación Boliviana de Fútbol lo suele aprovechar para seminarios de Gerencia Deportiva.

Su trabajo en la Dirección Deportiva viene de otro nivel, desde sus comienzos en la Serie C de Italia, su salto fue internacional, salió a abrirse paso en la primera categoría de Rumanía. Es el artífice que se lograran traspasos importantes en su momento, como los de Marcelo Brozovic del Dinamo Zagreb (Croacia) al Inter de Milán (Serie A de Italia) por 12 millones de euros o Sime Vrsaljiko desde el mismo club croata al Genoa (Italia) por 5 millones. Por solo dar un par de ejemplos.
Por cosas del destino, el europeo cruzó el Atlántico para explorar nuevos horizontes en otro continente, tanto en Centroamérica como Sudamericana ya dejó huella. Actualmente Arnuzzo está convencido que la profesión de un gerente deportivo no es necesariamente empírica.
Entendió desde muy joven que hay que prepararse para dedicarse a esas lides. A los 18 años, cuando solo era un 𝘳𝘢𝘨𝘢𝘻𝘻𝘰 en la juveniles de la Sampdoria de Genova, se apartó de sus sueños de triunfar como fútbolista pues no quizo arriesgarse a ser solo uno más del montón.
Prefirió prepararse con tiempo, para convertirse hoy día en un especialista en la gerencia. Con un verdadero «ojo de águila», Arnuzzo es un armador o transformador de clubes en lo que es el deporte más popular del planeta, especializado en el ambiente sudamericano. Hay que decirlo.








