Por: Francisco González Cruz
Nació el 25 de abril de 1877 en Betijoque. Su madre María Teresa Estrada era soltera, contaba 16 años y fallece tempranamente el 29 de octubre de 1877, a los seis meses de haber nacido su hijo llamado José Rafael Estrada. Ese mismo día es bautizado en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Betijoque. Su padre Eusebio Rangel Moreno lo presenta el 30 de octubre de 1877 en la Prefectura Civil del Distrito Betijoque, y lo reconoce como tal, con el nombre de Rafael Rangel Estrada.
Eusebio se dedicaba a los negocios lo cual le permitió una vida económicamente holgada. Al casarse al año con María Trinidad Jiménez, este niño encuentra un hogar estable, se relaciona con su familia materna y con sus numerosos hermanos nacidos fuera del matrimonio.
El niño Rafael Rangel destaca temprano por su dedicación al estudio y su disciplina. La educación primaria la recibe en Betijoque en la Escuela Federal, va a estudios teológicos en el Seminario Diocesano de Mérida del cual se retira para ingresar al Instituto Maracaibo, luego al Colegio Bolívar y culmina esta etapa en la antigua Universidad del Zulia, donde se gradúa de Bachiller en Filosofía a los 19 años. El 3 de agosto de 1896 ingresó a la Universidad Central de Venezuela para estudiar el primer año de medicina y sus profesores fueron Luis Razetti de Anatomía, de Histología Normal y Bacteriología José Gregorio Hernández y de Química y Física Adolfo Frydensberg. A finales del segundo año Rangel debe abandonar sus estudios de medicina por haberse enfermado de tuberculosis pulmonar, posiblemente contagiado en las propias salas del hospital Vargas, y su amigo Santos Aníbal Dominici lo envía a temperar a La Mesa de Esnujaque.
Al regresar Rangel ingresa como asistente al laboratorio del Dr. Hernández, y a partir del 16 de agosto de 1899 ejerce de Preparador de la Cátedra, hasta el 1 de abril de 1903 cuando es designado como el primer director del laboratorio del Hospital Vargas, lugar donde despliega un trabajo excepcional, razón por la cual es considerado el padre de la Parasitología en Venezuela. Ambos realizan investigaciones de mucha importancia en el campo de la salud pública, publican autorizados artículos científicos, dirigen tesis de grado y postgrado y cada quien en su campo brillan en el ambiente científico.
El Dr. José Gregorio Hernández enseñó al Br. Rafael Rangel las técnicas histológicas y las de bacteriología, además fue quien le sugirió como línea de investigación el estudio de la estructura del sistema nervioso, siguiendo el método de su maestro Duval en París. Hernández alaba los trabajos de su discípulo y le comenta a su colega Dominici:
“…pídele a Rangel que te muestre sus preparaciones de cerebro y médula… no las superaban las del propio Ramón y Cajal, nos mostró a Guevara Rojas y a mí en el Laboratorio de Malassez en el Colegio de Francia”. Por su parte Rangel siempre reconoció a Hernández como su maestro, tal como escribió en su trabajo elaborado junto con A. Miguel Letteron sobre el carbunclo bacteridiano: “…después de haber consultado con nuestro maestro doctor José Gregorio Hernández”.
El médico distribuye su tiempo entre la consulta a sus enfermos, la cátedra, la investigación y su vocación religiosa. Rangel se entrega por entero al laboratorio y a sus estudiantes. Aprovecha para perfeccionar su idioma francés y aprender inglés y alemán. Existen testimonios de la austera vida personal de ambos, los dos impecables, correctos, de excelente porte, educados, estudiosos, cultos y admirados por quienes los conocían. Ambos son un tanto tímidos.
La vida social de Rangel es poco activa, dedicado como estaba a sus investigaciones, sin embargo, en 1904 se vincula sentimentalmente a Ana Luisa Romero, en 1905 nace su primer hijo Ezequiel, y en 1907 nace su hija Consuelo. Entre tanto sus trabajos científicos le van ganando mucho prestigio, también despierta no poca envidia.
Al principio de la mano del Dr. José Gregorio Hernández y del Dr. Santos Aníbal Dominicci, luego sólo y con sus equipos de trabajo, Rafael Rangel estudia, investiga, propone y recomienda los tratamientos para diversos problemas relacionados con la parasitología, al punto que cuando se sospecha la llegada de la peste bubónica a La Guayra a finales de abril de 1908, el presidente Cipriano Castro lo encarga de este delicado y complejo asunto.
Rangel realiza los estudios, informa los resultados que confirman la sospecha, sugiere las acciones a tomar y asume la responsabilidad de la lucha contra la pandemia, con todas sus consecuencias. Reducida la enfermedad unos meses después, el presidente Cipriano Castro es derrocado en diciembre de 1908 y se desatan los demonios contra todo lo que se vincule al castrismo. Las acusaciones llueven sobre Rangel quien es víctima de una profunda depresión.
Rangel decide acabar con su vida y en relación a la causa vaya su propio testimonio:
“desde que la política vil y rastrera de mi país se introdujo en el laboratorio, me encuentro asfixiado, aislado y todo es hostil a mis grandes planes científicos”.
Hernández también tuvo problemas con la política “vil y rastrera”, aquí está su testimonio por qué se fue de Trujillo en 1889:
“Por fin como que va a suceder lo que tanto habíamos temido: me dijo un amigo que en el Gobierno de aquí se me ha marcado como godo y que se estaba discutiendo mi expulsión del Estado, o más bien si me enviarían preso a Caracas”.
Existen, por supuesto, notables diferencias en la vida de los tres personajes, pero un asunto sustantivo que los aproximan es que pusieron sus talentos y entregaron sus vidas, generosamente, al servicio de la salud, es decir la ciencia al servicio de los demás.
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