Por: Antonio Pérez Esclarín (pesclarin@gmai.com)
En estos tiempos de tanto sufrimiento, angustia y desesperanza, debemos buscar refugio en el corazón compasivo de Dios que nos ama a todos con el amor entrañable de las madres, sufre con nuestros dolores y angustias y nos brinda consuelo y fortaleza. Porque Jesús experimentó a un Dios compasivo, de entrañas misericordiosas, introdujo la compasión como el principal principio de acción. Por ello, como nos lo señala el teólogo español Antonio Pagola, frente al “Sed santos porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo” que regía la espiritualidad de Israel, Jesús se atrevió a proponer “Sed compasivos como vuestro Padre del cielo es compasivo”. El pueblo judío había terminado por concebir la santidad como el resultado del cumplimiento riguroso de una serie de normas y de leyes, sin sensibilidad para ver el dolor de los pobres, excluidos y rechazados y, en consecuencia, sin atender a sus lamentos ni acudir a remediarlos. Y Dios no quería una religión y un culto que excluía a los impuros y pecadores y no se compadecía de los sufrimientos de las víctimas. Dios ama sin excluir a nadie de su compasión. Con Jesús, la misericordia acogedora sustituye a la santidad excluyente. El reino de Dios es una mesa abierta donde pueden sentarse todos.
La compasión que Jesús introduce en la historia reclama una manera nueva de relacionarnos con el sufrimiento que hay en el mundo. Más allá de llamamientos morales o religiosos, Jesús está exigiendo que la compasión penetre más y más en los fundamentos de la convivencia humana para rescatar a los perdedores y excluidos, de la desesperación y el olvido…Nunca en ninguna parte se construirá la vida tal como la quiere Dios si no es liberando a estos hombres y mujeres de su miseria y humillación…La “autoridad de los que sufren” es la única instancia ante la cual ha colocado Jesús a la humanidad entera…Toda ética ha de tenerla en cuenta, si no quiere convertirse en “ética de tolerancia” de lo inhumano. Toda religión ha de reconocerla, si no quiere ser negación de lo más sagrado. Toda política ha de tenerla en cuenta si no quiere ser cómplice de crímenes contra la humanidad. Ser compasivos como el Padre exige buscar la justicia de Dios, empezando por los últimos. El camino hacia un mundo más digno y dichoso para todos, se comienza a construir desde ellos. Esta primacía es absoluta. La quiere Dios. No ha de ser menospreciada por ninguna política, ideología o religión.
Es hora de que los que nos consideramos cristianos, seguidores de Jesús, hagamos nuestra la compasión de Dios y tratemos de incorporarla en nuestras vidas, en nuestros trabajos, en las estructuras políticas, económicas, sociales y religiosas. Nuestro deber no es meramente celebrar cultos y cumplir con los preceptos y prácticas religiosas, sino liberar del mal, sanear la sociedad, ayudar a vivir de un modo más humano. Si es bien cierto que el mundo está en crisis, no lo está Jesús que tiene más vigencia que nunca, y que puede contribuir a establecer una paz y una convivencia sólidas y duraderas. El mundo cambiaría radicalmente si la compasión de Dios se convirtiera en el eje de las culturas, las políticas y las religiones.
Jesús sigue prácticamente inédito y puede convertirse en el espíritu que aliente el mundo nuevo. Nuestra tarea es cultivar la esperanza y trabajar por la humanización de nuestro mundo con la pasión y la compasión de Jesús. El proyecto de Jesús sigue vivo y necesita de valientes que lo impulsen. Exige una profunda conversión: cambiar el corazón, los criterios, los valores, marchar por un camino distinto al que nos proponen los poderosos, los que levantan su poder sobre la manipulación, la insensibilidad, el egoísmo y la injusticia. Seguir a Jesús es proseguir su misión, hacer nuestros sus valores y forma de vida.. Jesús nos enseñó con su palabra y con su vida que la compasión, la no-violencia, la humildad, el servicio y el amor son los únicos caminos válidos para construir una sociedad justa y fraternal, como la sueña el Padre,
¿Qué pasaría en el mundo si los cristianos empezáramos a tomar en serio el evangelio?
@antonioperezesclarin www.antonioperezesclarin.com
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