Oviedo (España), 12 may (EFE).- La física, la biología y el estudio de los materiales se encuentran entre las disciplinas que cuentan con candidaturas destacadas para hacerse con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica Técnica 2026, que será fallado mañana, miércoles, en Oviedo (norte de España).
No obstante, al margen del campo de trabajo, el talento y la capacidad de hacer cosas que tengan impacto en la sociedad será determinante a la hora de que los 17 miembros del jurado, que han iniciado este martes sus deliberaciones en la capital asturiana, elijan entre las 56 candidaturas que optan a este galardón.
«No es importante la disciplina, sino la capacidad de hacer cosas rompedoras, que se pueda hacer ciencia y que ésta llegue a la sociedad, se pueda explicar y pueda verse su impacto», ha señalado Mar Capeáns Garrido, física e investigadora en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), que por primera vez forma parte del jurado.
Esta investigadora que lleva años trabajando en el laboratorio de física más grande del mundo, que fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 2013, ha reconocido que con su presencia en el jurado podrá aportar la visión de lo que es hacer «gran ciencia en grandes instalaciones colaborativas».
En estos momentos, ha afirmado, es muy importante que «la ciencia forme parte del diálogo de la sociedad» y que los descubrimientos científicos básicos tengan aplicaciones inmediatas porque así la gente entiende por qué es tan importante investigar.
En el campo de la física de partículas en el que ella desarrolla su trabajo, España se encuentra al mismo nivel que países con gran tradición científica en entender lo que es el Universo, como son Alemania, Francia o Italia, ha señalado la científica gallega, que ha destacado el papel que juegan los centros de investigación españoles en el CERN.
Europa, en su opinión, se encuentra en una «situación privilegiada» a la hora de potenciar la ciencia colaborativa y de tomar decisiones conjuntas, que son uno de los grandes pilares de la ciencia del futuro porque se necesitan instalaciones científicas complejas.

Respuesta frente al hantavirus
Capeáns Garrido también ha destacado la respuesta «muy coordinada» que se ha dado en Europa ante el episodio originado por el hantavirus y se ha mostrado convencida de que, después de lo aprendido con el covid, está muy preparada para gestionar esta crisis de forma correcta.
El neurobiólogo mexicano Arturo Álvarez-Buylla, investigador en la Universidad de California y especializado en la neurogénesis del cerebro, ha reconocido también que las enfermedades infecciosas «son un reto para la humanidad que no está resuelto», por lo que hay seguir investigando y buscando nuevas soluciones.
La humanidad debe darse cuenta de que, a pesar de los grandes avances, el reto sigue ahí y que hay que afrontarlo con conocimiento y bases científicas, ha señalado este investigador, que ha asegurado que el jurado del Premio Princesa de Asturias deberá decidir entre grandes candidaturas en materia de biología, física o estudio de los materiales.
La investigadora María Vallet Regí, experta en biomateriales inteligentes y nanopartículas, ha incidido en que entre los 56 candidatos a este galardón, al menos hay 30 que podrían conseguirlo, entre ellos varios pegados a la actualidad «dentro del campo bio, pero en el de la ciencia de los materiales, también».
«Hay candidaturas magnificas y estoy segura de que no nos vamos a confundir», ha afirmado antes de advertir de que el ganador debe responder a criterios de excelencia y calidad científica, pero también a que su descubrimiento o trabajo haya repercutido en beneficio de la sociedad.
Partidaria de las vacunas, ha afirmado que España ha hecho «una magnífica labor» y ha adoptado una posición positiva a la hora de afrontar el reto que ha supuesto el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, y ha abogado por invertir en una vacuna eficaz frente a ello.

Tercer galardón en fallarse
El de Investigación Científica y Técnica será la tercera categoría en fallarse este año, después de que el pasado miércoles se concediera el de Comunicación y Humanidades a la productora de animación japonesa Studio Ghibli y la semana pasada el de las Artes a la cantante estadounidense Patti Smith.
El año pasado fue distinguida con este premio la genetista estadounidense Mary-Claire por sus trabajos pioneros para la prevención del cáncer y su contribución a salvar millones de vidas.
Esta categoría está destinada a distinguir «la labor de cultivo y perfeccionamiento de la investigación, descubrimiento y/o invención en la astronomía y la astrofísica, las ciencias médicas, las ciencias tecnológicas, las ciencias de la Tierra y del espacio, las ciencias de la vida, la física, las matemáticas y la química, así como de las disciplinas correspondientes a cada uno de dichos campos y de las técnicas relacionadas con ellas», según recoge el reglamento de estos galardones internacionales.
.





