Por: Blanca Reixach
Muy buenos días a todos los presentes, autoridades académicas, medios de comunicación, historiadores, colegas y amigos de las letras.
Es un honor tomar la palabra en este homenaje que rinde tributo a los 129 años del natalicio de Don Mario Briceño Iragorry.
En el vasto océano de su obra, que abarca la historia, la política y la sociología, late con fuerza un impulso lírico que a menudo queda en la sombra. Hoy quiero invitarlos a descorrer un velo distinto; los invito a mirar a través de la rendija de su alma más íntima y sensible: «Su universo poético.»
Quiero felicitar a:
- «Sombras Insoslayables» de Alexis Rojas
- Josefa Zambrano, miembro de la Real Academia de la Lengua Española.
Hablar de Don Mario Briceño Iragorry evoca de inmediato la figura del historiador riguroso, el ensayista denso, el sociólogo de nuestra identidad y el incansable pensador, siempre en combate, pero detrás del tejido analítico de su pensamiento socio-histórico, emerge de manera incesante el «orfebre de la palabra», que aparte de pensar en la Patria, la siente, la sueña y la canta. Allí el pensamiento se emancipa con la gracia de la emoción donde emerge su dimensión poética.
La segunda parte del libro «Lecturas venezolanas» del año 1926 antología escolar y literaria coordinada por Don Mario, se enfoca principalmente en la exaltación de la naturaleza a través de la prosa poética y el verso.
El autor concibió esta obra como una herramienta pedagógica para despertar la conciencia nacional en los jóvenes venezolanos, valiéndose de la belleza lírica del paisaje patrio.
Lirismo de la tierra: Esta sección recopila páginas de autores nacionales (antiguos y modernos) que describen de forma artística el relieve, la flora y la majestuosidad de la geografía local.
El paisaje como identidad: Para Don Mario Briceño Iragorry, los poemas y crónicas seleccionados sobre elementos como el árbol o la sierra nevada buscan una conexión sentimental entre el lector con el suelo patrio. El arraigo se construye admirando la estética de la naturaleza. «Es la tierra que llena con sus hilos tersos el infinito del espíritu que la siente y la lleva consigo».
Estilo Romántico modernista: Los textos poéticos incluidos manifiestan una fuerte herencia del romanticismo liberal, donde se fusiona el amor, por la moral, la defensa de los sentimientos y el nacionalismo cultural, con ello podemos decir que Don Mario utiliza la poesía hallada en el paisaje para forjar ciudadanos sensibles.
La naturaleza como templo de la identidad:
En la segunda sección de la antología, Mario Briceño Iragorry organiza las lecturas bajo un criterio donde la geografía pasa a convertirse en un símbolo espiritual y estético. A través de una cuidadosa selección de prosas poéticas y versos, Don Mario propone que el conocimiento del territorio patrio debe ingresar en los jóvenes no como una fría lección escolar sino como una identidad artística y afectiva. De este modo ríos y cumbres andinas se transforman en los versos compilados para convertirse en monumentos vivos de la memoria colectiva capaces de despertar la luminosidad estética y el amor incondicional al suelo natal.
La prosa y el verso se llenan de imágenes cromáticas donde la belleza de la palabra sirve como vehículo idóneo para salvar la autenticidad cultural blindando con esto las mentes de las nuevas generaciones contra el desarraigo a la tierra que los vio nacer.
Como un cierre reflexivo podemos decir que su poesía en prosa busca despertar en el lector la querencia por la tierra, sosteniendo que solo aquello que se ama poética y profundamente puede ser admirado, sentido y defendido con verdadero patriotismo.
Poema a Don Mario Briceño Iragorry
La luna se puso sus mejores galas,
tocó un vals lento
al compás de las estrellas.
tomó la mano de Don Mario
y la estrechó hacia su corazón.
Era el honor que ella sentía
al poder devolverle con su brillo
la majestad infinita
de su poesía hecha prosa
arrullada entre los versos tibios
de los encantos del árbol,
la brisa y el sol.
Allí crecieron los luceros,
mudos testigos
del lustre vaivén de su palabra
derramada por los senderos del viento.
Gracias Don Mario porque su prosa
pintó de verdes intensos
la geografía infinita
de su Trujillo natal.
y el cauce del río Castán
se regocijó de gloria
ante el lecho nupcial de la luna,
con sus espigas de luz
y el arrullo de su poesía
acumulada en cada flor, y
cada rincón de las montañas,
irradiando sobre sus verdes racimos
la huella imborrable de sus versos
que revelan la vida
adorable y sutil,
diáfana y eterna.
Blanca Reixach
Nota: Estas palabras fueron presentadas en el marco del evento Memoria, Voces, y Nuevas Letras, en homenaje al 129.° aniversario del natalicio del Dr. Mario Briceño Iragorry y al Centenario de Lecturas Venezolanas, organizado por la Cátedra Libre del Ateneo de Valera y celebrado en el SADET (Valera, Venezuela) el 17 de septiembre 2026.
¡Mantente informado! Síguenos en WhatsApp, Telegram, Instagram, TikTok, Facebook o X









