• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
miércoles, 29 abril 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Socialismo de victimarios

por Camilo Perdomo
13/03/2018
Reading Time: 3 mins read
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

<Los estudiantes arrojan piedras pero los ideólogos nos apedrean con sus adjetivos. No sé qué sea peor> Octavio Paz citado por Xavier R; Ledesma en El pensamiento político de Octavio Paz, p. 160

Característica destacada en los socialismos conocidos es su gusto, casi enfermizo en su dirigencia y funcionariados del gobierno, por fabricar victimarios que actúan con abundante impunidad. Cada propuesta y objetivos va en dirección de control, dominio y creación de una tendencia que aplasta a los demás, por eso son victimarios, y su éxito se mide por la producción en masa de víctimas, incluso en quienes los apoyan. La justificación de esa nefasta tarea no se ubica en normas, decretos, leyes o principios sino en la ideologización de esos términos. Recordemos que la ideología no se mide sino que se predica por parte de funcionarios denominados ideólogos. De allí que propuestas para mejorar la calidad de vida, garantizar el pluralismo aún estando escrito eso en el texto constitucional no cuaja salvo para el funcionariado administrador. De las formaciones discursivas implicadas como consecuencia de esas políticas del control y para medirlas en sus efectos me referiré al principio de responsabilidad como base de toda ética del bien común. Veamos: En torno a ella se puede medir el daño y el perjuicio que si bien tienen diferencias sutiles pueden ser analizadas dentro del discurso jurídico de la reparación a terceros o por el deterioro a bienes y afectación directa a personas. Tocaré el caso de los servicios de energía eléctrica, de la internet, telefonía, aseo urbano y agua; esto sin tocar el problema de la economía y su efecto directo en elmercado del dinero. Allí el funcionariado y sus rangos son identificables, luego es inexplicable que no existan demandas a los responsables por el casi placentero gusto por hacer daño con su ineficiencia comprobada. En función de contribuir a desideologizar la práctica victimaria digo lo siguiente: 1-Responsabilidad contractual desde el código civil nuestro y su lectura moral siempre ubica la obligación de reparar daños a terceros en equipos y efectos tales como salud y pérdida económica si es demostrable que media al respecto contratos, custodia y competencia en su trabajo. 2- Desde los ministros implicados hasta los funcionarios que vienen en el orden de sus ejecutorías, ellos son identificables y los daños están allí, son registrables. 3- ¿Cuál sería la razón por medio de la cual hasta ahora esos victimarios fabrican víctimas y no les ocurre nada como sería la obligación de reparar daños causados en el ejercicio de su trabajo? 4- Es que el problema es político, me han dicho en foros donde lo he planteado y la impunidad manda y para colmo no hay jueces que procedan porque no son autónomos. Estoy de acuerdo en parte. Sin embargo, en una sociedad siempre hay espacios para proceder más allá de la ejecutoría política. No considerar esto a lo mejor ha privado en la destrucción de Venezuela y en ello no solamente el gobierno de turno cargaría su total causa. Hay hasta ahora no sólo un daño moral, sino el gusto por afectar a los más vulnerables, pensemos por un momento en la responsabilidad del ministro de eso denominado poder de la salud y los efectos de que la población desconozca la distinción entre yuca amarga y la no amarga, que un corte de energía eléctrica u otro servicio ni siquiera se anuncie para que se tomen prevenciones en la familia o se siga cobrando un servicio que no se otorga. Esto solo se puede definir con una frase: El gusto de ser victimario. Saque sus conclusiones.

camiloperdomot@gmail.com

@CamyZatopec

Lea también

¿Cómo te conectas con el dinero?  ¡De la emoción a la acción!   |  Por: José Luis Colmenares Carías

La Pigmentación del Dinero: El mapa de los afectos y los apoyos | Por: José Luis Colmenares

29/04/2026
Habitar el placer: la energía que sostiene lo extraordinario  |  Por: Arianna Martínez Fico

Habitar el placer: la energía que sostiene lo extraordinario | Por: Arianna Martínez Fico

29/04/2026
Organización, resistencia y fecha electoral | Por: Edward Rodríguez

¿Y por qué no la sencillez? Miguel Ángel Malavia

29/04/2026
El hito histórico del 23 de enero  | Por: David Uzcátegui

La justicia del futuro | Por: David Uzcátegui

28/04/2026
Siguiente

Paradojas de la democracia

Publicidad

Última hora

Asdrúbal Oliveros: Hay que descartar un anuncio de aumento salarial significativo

Homenaje a cultores populares realizaron orquesta y coros juveniles e infantiles de Sabana de Mendoza

FIFA aumenta un 15% asignación económica a las 48 federaciones participantes en el Mundial

Gobernación regulará venta de cemento en Trujillo

Vantara, el arca biotecnológica en la India que busca acoger a los hipopótamos colombianos de Escobar

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales