Oxfam denuncia xenofobia y discriminación ante el aumento de un 114 % de la migración venezolana

Fotografía que muestra a Gloria García Parra, directora regional de Programas e Influencia de Oxfam Internacional en América Latina, mientras habla durante la presentación del informe: "Entre la empatía y el rechazo", estudio de percepciones de xenofobia y discriminación hacia personas migrantes de Venezuela en Colombia, Ecuador y Perú, hoy en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

 

Bogotá, 4 dic (EFE).- Oxfam denunció este lunes que la discriminación, xenofobia y el discurso del odio contra la población migrante venezolana persisten, a la vez que la migración desde Venezuela se disparó en 2023 hasta las 7,7 millones de personas, un aumento del 114,75 %.

El 60 % de este total, 3,6 millones, se encuentran en Sudamérica, en Colombia, Perú y Ecuador, donde según un informe presentado hoy por la ONG «la discriminación, xenofobia y el discurso del odio son los principales detonantes de la situación que viven los migrantes venezolanos».

El documento es una actualización y comparación con el estudio ‘Sí, pero no aquí’ llevado a cabo por Oxfam en 2019, y revela la ambivalencia y paradojas de las poblaciones receptoras de migrantes.

A pesar de que, según los 4.000 encuestados, aumentó la empatía por las causas que fuerzan el desplazamiento de venezolanos, menos de la mitad de los entrevistados entre los tres países abogan por igualdad de trato y oportunidades para la población migrante.

La directora regional de Oxfam en América Latina y El Caribe, Gloria Isabel García-Parra, dijo durante la presentación que «cuando se habla de cifras, parece que nos olvidamos de que son personas, y que la migración no es un problema, sino un derecho».

«Me da mucha rabia que el dinero se pueda transferir a cualquier lado sin restricciones, pero las personas no lo puedan hacer», destacó por su parte el director ejecutivo de Oxfam Internacional, el indio Amitabh Behar.

García-Parra recordó que una de las áreas de mayor preocupación es el ámbito laboral: «persiste el recelo por la llegada de los venezolanos» porque creen que su llegada hace que «los sueldos se reduzcan y las condiciones laborales empeoren».

Sin embargo, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), con las políticas de integración correctas, la migración venezolana contribuiría al aumento del PIB de Colombia, Ecuador y Perú entre 2,5 y 4,5 puntos porcentuales en 2030.

Fotografía que muestra a Gloria García Parra, Directora Regional de Programas e Influencia de Oxfam Internacional en América Latina, mientras habla durante la presentación del informe: «Entre la empatía y el rechazo», estudio de percepciones de xenofobia y discriminación hacia personas migrantes de Venezuela en Colombia, Ecuador y Perú, hoy en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

 

Disminuye el apoyo a las mujeres

La migración afecta de manera diferente a las mujeres, ellas son víctimas de «abusos, explotación laboral y sexual, sometimiento a tareas de cuidado, roles de reproducción y todo tipo de violencias».

Las mujeres son un «grupo poblacional muy particular que tiene que soportar las condiciones mas duras de la migracion», declaró la representante de Oxfam en Latinoamérica.

«Se reconoce que necesitan apoyo, pero no hay empatía en la lucha por sus derechos», añadió.

El estudio demuestra que el apoyo a mujeres migrantes en los tres países latinoamericanos descendió en casi un 50 % en comparación a 2019, y recoge declaraciones de redes sociales como «las mujeres venezolanas roban a los maridos de las colombianas», o «las venezolanas han llegado a robar los maridos a Perú».

Coralia Vásquez es una mujer venezolana radicada en Colombia desde hace seis años que durante la presentación del informe habló sobre su experiencia de salir de Venezuela y tener que ser «víctima de discriminación, sexualización y violencia».

Relató que, como ella, las mujeres salen del país cuando no tienen «otra opción, ya sea porque tu vida está en riesgo o porque no tienes oportunidades».

Es por eso que lamentó el descenso de la empatía hacia las desplazadas: «me cuesta creer que esto siga pasando».

 

 

 

 

 

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