
Por: Alfredo Matheus
Siempre escuche decir, “por esas calles valeranas” que, el mejor Presidente de la municipalidad, fue el Dr. Jacob Senior, y parece que el pueblo tenía razón. Con, el Dr. Senior y la profesora Ivveta de Hidalgo, tuve el inmenso honor de trabajar por el desarrollo cultural de la ciudad de Valera a partir del año 1984. El respeto que sentían estos dos seres humanos por nuestra comarca era admirable. No tenían prejuicio alguno por las ideologías políticas o religiosas… En sus corazones había mucha generosidad, mucho amor, mucha sensibilidad.
Tesoros escondidos
En aquella Valera de 1900, no existía los bancos donde guardar “la bola de dinero” … Por miedo a ser robados por propios o extraños, las personas más adineradas guardaban cofres repletos de monedas de oro en los patios o paredes de las casas. En el momento en que al dueño de tanta riqueza le daba la “moridera” sin dar tiempo de avisarle a la familia donde estaba enterrado el tesoro, comenzaba “Cristo a padecer” … Familiares del difunto se daban a la tarea de desmantelar la vivienda de arriba abajo en busca de “los benditos biyuyos”.
“Come Gato”
Nadie conoció su nombre y apellido, caminaba por esas calle valeranas a paso ligero como buscando lo que no se le había perdido. Parece que le patinaba el coco o cables pelados en su cabeza, tenía pinta de haber llegado de lejanas tierras quebradeñas. Jamás hablaba con nadie. Los parroquianos quedaban atónitos en el momento en que agarraba un gato y en segundos lo introducía en un saco, horas después lo veían debajo del viaducto de Bella Vista, en la bajada del río, preparando un suculento sancocho, no de costilla, ni de gallina negra, sino de gato negro.
Un día, “come gato” desapareció de nuestras calles, los felinos comenzaban a respirar tranquilos y sin nervios. Se corrió la bola que había muerto a causa de una bacteria en su estómago. Dime que comes y te diré quién eres, decían nuestros abuelos. Ahora hay que agregarle; “dime que comes y te diré de que mueres”, y a “come gatos” lo mató una mala digestión.
Tesoros escondidos en Valera
Hace 60 años, fui testigo presencial, donde vecinos y familiares de un difunto que no “echó el cuento” antes de morir; en qué lugar había enterrado la gran bola de dinero, se dieron a la tarea de arrojar al suelo una acogedora vivienda en la av. 12, con calle13, buscando un fabuloso tesoro escondido… Fueron varios días de arduo trabajo, para nada, no encontraron morocota alguna, solo quedaron los lamentos de haber derribado tan bonita vivienda.
Culebras bachaqueras
En la década del año 60, en el siglo pasado, era común encontrar en casas de nuestras barriadas, una culebra bachaquera guardada en un frasco con miche sanjonero o ron caballito frenado. El miche lo tomaban en pequeñas dosis, y milagrosamente quitaba los dolores musculares de aquellos abuelos que ya estaban “pisando los 80 años” o sea,” estaban mascando el agua”
Como olvidar…
Al grupo Miramar, que ponía bailar a los valeranos hasta el amanecer…A “Keko” y su viejo bus de madera que se iba full con la alegre muchachada que iba a disfrutar un domingo de diversión en las frías aguas del río Motatan, sector Quebrada de Cuevas, luego, venia la forra de hallacas de caraotas, dicen que son las más exquisitas de toda Venezuela…
El famoso “Chente” y el alquiler de bicicletas a bolívar la hora. Muchacho que no apareciera con el triciclo, era buscado por toda Valera, hasta encontrarlo, recibía sus buenos “coscorrones” y sancionado por un año sin poder pedalear de nuevo por esas calles de la comarca.
La primera bodega
La primera casa que se levantó en los cañaverales que hoy se conoce como Valera, la hizo en 1801, la matrona Águeda González, divorciadas tres veces, y se volvió a casar en cuartas nupcias con Pedro Orada, la llamaban cariñosamente “La Viuda Negra”. La llamativa vivienda era de bahareque y techo de palma… Era La única posada que existía para la época, los viajeros que por aquí pasaban encontraban comida echa en fogón de leña a cualquier hora. Se habla, que fue la primera bodega que conoció nuestra población.
Madre mía…
Francisco Labastida paso a la historia por haber traído del Edo Miranda en 1801, tres hermosas matas de café que sembró en una hacienda de Mendoza. De esas tres matas procede todo el café del Edo Trujillo, hoy el que se da en Boconó tiene fama internacional…
Muerto sin enterrar
En 1966, un muchacho con problemas de conducta es asesinado en nuestra ciudad. El padre del joven atormentado por el sentimiento de culpa por la conducta irregular del hijo, entró en desesperación y depositó en la urna del joven 10 mil bolívares(era mucho dinero para la época) para que lo acompañaran en otra vida…La voz se corrió por toda Valera, luego, de los actos fúnebres, en horas de la noche, un grupo de jóvenes se dieron a la tarea de desenterrar el cadáver, sacaron de la urna los 10 mil bolivarianos y se marcharon sin enterrar de nuevo los restos mortales del muchacho muerto.
Personajes valeranos…
Ezequiel Suarez Avendaño, fue por varios años la mejor voz de la locución venezolana. En los gobiernos de Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera, Ezequiel Suarez, desde el Palacio de Miraflores, era el encargado de anunciar a los venezolanos: “Señoras y señores, ahora queda con ustedes el ciudadano Presidente de la república de Venezuela”. Era la inolvidable alocución presidencial…
Las caimaneras
La pasión de aquella Valera de antier, eran las caimaneras de béisbol. Se hacían en cualquier terreno o calle de la ciudad. Los jóvenes elaboraban sus propios guantes de jugar. Las más famosas fueron las caimaneras que se realizaban en el sector Las Delicias, la ciudad marchaba cualquier domingo para disfrutar de aquellos jugadores de béisbol como salidos de las grandes ligas por la pasión que le ponían a cada encuentro deportivo…
Sabía usted…
Lo que hoy es la av. Bolívar, era un camino de tierra, hace 80 años por allí transitaban las carretas que llevaban los cargamentos de caña para los trapiches de don Mario Maya, ubicados donde hoy están las urbanizaciones plata 3 y 4…Detrás del liceo Rafael Rangel, estaba ubicada una enorme laguna que regaba las siembras de caña. Los domingos se gozaba a lo grande con los botes de remar…
Fuente. Alberto La Riva Vale. Maestro Juan Morillo.









