
Por Oswaldo Manrique
Una mañana de 1945, cuando el tenso frío y la neblina cubren los espacios del hotel, José Asunción Angulo, realizaba la proeza de darle forma y estilo a los jardines. Entraban a cumplir su turno el personal del comedor y las camareras, cuando uno de ellos, indiado y robusto, le dijo en alta voz:
– ¿Mano Chon, ya encontró la primera piedra? El jardinero, a punto de emparamarse, alzó su mirada vivaz y alegre, y le contestó:
– Sí, estoy en eso, ya casi le tengo ubicada la raíz. Era una de las chanzas que se escucharon entre el personal del Hotel, debido a la antología de leyendas y espantos, muy propias de aquel lugar, que fue propiedad y Oratorio del padre penitente Francisco Antonio Rosario. El compañero de trabajo, a modo de humorístico recordatorio le dijo:
– Cuando la encontrés, me avisás.
– Sí, vaya comprando el cincel y la porra.
José Asunción Angulo, con 23 años de edad, alegre y amable, no se molestaba por estas bromas quizás pesadas para el momento. Nació en La Vega de Tostós, Boconó. Semanas antes, en Valera el famoso sastre de la avenida 6, su amigo, le preguntó que para dónde iba vestido de liqui liqui, le respondió que andaba buscando trabajo y como sólo encontró de policía, iba para la Comandancia. Su amigo, le dijo que no diera ese paso, que en La Puerta en el hotel nuevo, necesitaban personal y “Mano Chon” como estaba presentable, tenía puesto su liqui lique y sus zapatos de suela, se fue caminando, anduvo pedestremente los más de 20 kilometros bordeando la carretera de tierra hasta llegar al gran Hotel. Al llegar a la administración, pidió para trabajar en la cocina pero sólo había en jardinería, y se fue a trabajar como jardinero con su liqui lique puesto, asi trabajó semanas, vistiendo con su traje nacional, su única vestimenta, que lavaba casi a diario para trabajar.
La primera noche, la pasó en un pequeño cuartico de los empleados, “Mano Chon”, recien llegado, escudriñó solo el silencio. Mientras la pequeña aldea dormía, le pareció oír unos pasos en la caminería de la gruta de la Virgencita de Guadalupe. ¿Era cierto? ¿O era un espanto que lo quería asustar? Dudó ¿O estaría ocurriendo al frente, en la hacienda del padre Rosario, donde le escuchaban sus pasos arrastrando la enorme cruz de madera? Los de Tostós, nunca tienen miedo, sonrien. Al amanecer, ya despierto, escuchó cómo corría el agua en la quebrada la Guadalupe. Durmió incómodamente, pero recuperó energias, algo descansó. Esa mañana, se volvió a poner el liqui lique, fue a la cocina a tomar café y se abstuvo de comentar lo que escuchó, pensó que era una tontera producto del cansancio.
La noche siguiente, y las que siguieron aquella semana, los pasos se repitieron, pero ahora eran diferentes, se escuchaban más pesados. Al rato pararon, y comenzó a escucharse el ruido del hachero en la hacienda del padre Rosario. Curioso, tuvo la tentacion de salir a recorrer los alrededores del hotel y con eso, calmaba su curiosidad de conocer el hotel en el que trabajaba. Escuchó algun otro ruido, salió a averiguar y no vio nada. Apagaron las luces del hotel y se fue al cuartico, donde encontró la oscuridad y perdió la nocion del tiempo y del espacio. Eran espantos que se oyen y no se ven, y como buen trujillano dijo persignadose: “Arrenuncio Satanas”. José Asunción Angulo Torres, nació en 1921, en un pequeño y alejado pueblo andino: Tostós.
A los días tenía amigos y le dieron un cuartico para dormir, y le regalaron ropa, uno de ellos, el señor Juan Matheus, del que se hizo compadre. Las camareras caminaban calladas viendo las grises callejuelas, mientras el jardinero, uno de los primeros trabajadores que tuvo el Hotel, mostraba un pequeño sombrero de paja que le apretaba la cabeza, sobresaliendo sus dos firmes orejas coloradas como si fueran de palo. «Mano Chon» es el padre del conocido ingeniero Edgar Angulo.
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En febrero de 1943, la primera piedra de esa edificación de aires barrocos, la colocó el Secretario de Gobierno Manuel de Jesús Chuecos, en representación del Presidente del Estado, Dr. Numa Quevedo, quien estaba en la capital de la República.
El «Hotel Guadalupe de La Puerta», hoy Hotel Guadalupe, ha jugado un papel importantísimo en el desarrollo de la actividad turística en la entidad, en la evolución económica y equipamiento de servicios de la comunidad puertense y las vecinas. Está ubicado en el área urbana de dicha parroquia, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Valera y muy cerca de las principales edificaciones religiosas, culturales, deportivas y comerciales de la Parroquia, y está considerado uno de los edificios más interesantes del estado Trujillo.
En 1957, el prestigio y las relaciones sociales y politicas llegaban hasta ciertos niveles del poder central. Hubo un público compromiso con la dictadura, lo que corrobora el siguiente: <<Telegrama. La Puerta, 7 de noviembre de 1957. Presidente y demás Miembros del Congreso nacional. Caracas. El suscrito Administrador del «Hotel Guadalupe», participa complacido que con todo su personal a su cargo y muchos amigos del Municipio La Puerta, dan su apoyo reforma Ley Electoral. Respetuosamente, M. Espinoza>> (En: Luis González. Testimonios del Periodismo Trujillano. Pág. 18). El apoyo en sí, era por la continuidad del régimen dictatorial del general Marcos Pérez Jiménez, por sus obras, que, <<acreditan patrimonio espiritual y material de los venezolanos… garantiza la estabilidad, conforme con el bienestar de la Patria>>. Publicaron también telegramas del Central Azucarero Motatán y de institutos educativos privados como el Cecilio Acosta de la población de Carvajal. En este Hotel, se realizaron reuniones de carácter internacional, historicas, que merecen crónica aparte.
Tiempo antes, en 1953, llegó a trabajar un demócrata, inmigrante gallego. Habia participado en el bando leal, en la lucha por sostener el sueño democratico y el gobierno de la Segunda Republica en España. Antimonarquista y seguidor del presidente Niceto Alcalá Zamora, al caer en 1939 esta experiencia, por el triunfo de las fuerzas falangistas y monarquicas comandadas por Francisco Franco, en la guerra civil, que dio paso a la dictadura, se trasladó a Venezuela, incluyendo en su equipaje, sus convicciones ideologicas y su carnet de militante del Partido Comunista de España, casi con las carateristicas de uno de los atrapados personajes de Hemingway. Era nativo de una de las zonas portuarias: “A Coruña”. Trabajó en jardineria, sabía trabajar la tierra. Cuidaba los pinos, y hasta les hacia bonitas y artísticas figuras para destacarlos.
Sus compañeros en los ratos libres, solian entretenerse con la palabra de este empedernido e interesante comunista, quien les relataba en su “morriña”, los pasajes que vivió en la guerra, y de los lugares que extrañaba de su tierra gallega, como Santiago de Compostela, el faro romano y la torre Hércules. Fue jardinero del hotel hasta el año 1968, es rememorado, porque bebia cerveza Zulia, y cuando brindaba decía: – Agarre el aguila por el pico pa’ que sienta el sabor. Vivió frente a la tienda de Audón, luego se mudó a una casa en la avenida Bolivar con calle 4. Alfonso Araujo, ex prefecto de La Puerta, recuerda que siendo niño le llevaba las compras más abajo de la casa de Contessi.
Cuando estaba alegre y se habia tomado algunas cucharadas, mostraba su diente de oro y solia decir su versatil comodin, en su lengua nativa: – “Carallo, soy Lago, Galego y Comunista”. Vivió en una casa, frente donde Audón Lamus. Este personaje, papá de nuestra vecina señora Dalia Lago de Salcedo, le decia en gallego la expresion de mayor sentimiento: “Quérote”. Enfermó y muere en el 71.
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Uno de los copropietarios y a la vez gerente don Carlos Jagger de descendencia alemana, cada mañana tenía el hábito de supervisar la recepción y hasta hacer lobby con los turistas, asimismo, el trabajo del personal, lo que igualmente realizaba en el turno de la tarde. Sin embargo, no todo era el lugar acogedor, el bonito paisaje y las caras alegres. Un año, llegaron las vacas flacas.
Se recuerda que en 1969, llegó un español a quien llamaban Manolo, a trabajar como administrador en el hotel. En ese tiempo, llegaban muchas palomas, cuyo plumaje destacaba sobre aquel fondo verde de los jardines y montañas; y a este hombre se le ocurrió agarrar un rifle de esos flowers y comenzó a matar las palomas y cuanto pajarito se acercaba al Hotel. Cuando se fueron las palomas definitivamente del Hotel, las sustituyó otra ave, la «pava macha», popular símbolo de la mala suerte.
A partir de ese hecho y desde ese día comenzó un bajón económico para el Hotel Guadalupe, no llegaba clientela, ni a comer ni a hospedarse, ya no hacían fiestas, era una pava total, la que le cayó al hotel. Aquellos famosos artistas que llegaban de Maracaibo y también de televisión nacional, los de las fiestas privadas y eventos en los que se pagaba entrada, con conjuntos musicales, dejaron de ir a este hotel de primera categoría.
A eso se agregó que, como este establecimiento, tenia su propia granja y criaba cerdos, Manolo, tuvo otra ocurrencia, mandó a matarlos todos porque iba a transformarlos en jamones serranos, tipo español, de lo que él sabia. Al pasar unos dias, todo esto se dañó y la empresa siguió perdiendo con este administrador. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre económica que les preocupaba, la poca gente que llegaba era recibida con la misma y ensayada sonrisa estándar para clientes.
Cambió la situación, cuando se le escuchó a don Carlos, decir: – En quince dias se va. También, al parecer, remozaron las caminerías hacia la capillita de la Virgen de Guadalupe, ubicada en el zanjón norte del Hotel. Volvió a retomar el Hotel su anterior dinámica, mejorando y atendiendo las nuevas zafras de clientes. Este español, luego fue administrador en una empresa concesionaria de vehículos de Valera.
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Se nota, que, hubo preferencia para asignar los puestos de trabajo a gente que estuviera preparada o con experiencia en el ramo, por eso, ingresaban gente de otros lugares. Asimismo, y en esto no alojo dudas, que este establecimiento turistico, es un lugar donde los protagonistas cotidianos, que llegaron desde los más lejanos países, soltaban y compartían sus experiencias, sus querencias, sus gustos, sus secretos, que en conjunto sintetizan una compleja e interesante muestra de lo que es el puertense, que posiblemente vaya desapareciendo por el fenomeno endocolonialisita contemporaneo, tema para los etnologos, sociologos, antropologos, cientificos, investigadores y psicologos sociales.
Los 7 caballos que tenía el Hotel, para el paseo de los huespedes, los bautizaron con nombres muy peculiares: Moro, Rayo, Rosillo, Plata, y Blanco entre otros, que salían raudos por aquellas calles de tierra de La Puerta. Existía una caballeriza techada, atendida por el señor Pulido, caballericero, ubicada detrás de la casa de Audon Lamus,
Pero, era un lujo y algo contradictorio, ver a un señor que tenia prohibida la entrada al Hotel, pero que mandaba a sus ayudantes, a llevar a su pequeña recua, los paraba arriba cerca del estacionamiento. Eran los nueve burros de Juan Aldana, a quien le llamaban “Juan Perrera”, por su peculiar caracter. Lo contradictorio, es que los hijos de los hospedados alemanes solo querían y preferian, montarse en estos feos, orejones y despelucados asnos, y se les veia andar como en caravana beduina por el pueblo, y al frente comandando “Juan Pererra” y sus cuatro niños ayudantes, entre ellos Pedro Gonzalez, el tío de nuestro primer Sacerdote nativo.
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Esa relación, hotel, paisaje, clima, hombres y mujeres, conforman un polo vital de atracción historica. Entre los personajes que le dieron vida y espíritu a este lugar de hospedaje turístico, en los años 50, 60 y 70, se recuerda en la administración de los años 50, al señor Depoll, zuliano, se casó con la puertense señora Victoria Linares; en 1966 llegó el señor Maibar o Malhan, el aleman, alto, de piel casi de tomate, fue administrador hasta el 68, bebía wiski, mientras acariciaba sus bravos perros negros; dejó hijos; tambien era el jefe de taller mecánico, electrico, plomería, luego lo dirigió el señor Formenti. Para este tiempo, llegó el señor Carlos Jaegar, panameño, de ascendencia alemana y toma la dirección del Hotel.
Vale recordar a las camareras Rufina González, Aurora Araujo, María Suárez. En lavandería recuerdan a Gabriela Molina, la señora Angela en la lencería, señora Natera, Carmen Aldana camarera esposa de “Pajarilla”. Mesoneros: el popular “Sabú” Pedro Mendez, padre de nuestro amigo y colega Dr. Jorge Mendez; Manuel “El Hachazo”, Rosario Peñaloza, Maria Salcedo, Ricardo Lobo, “Pipo” González, Rosa Carrillo, Salomón García, Jorge Albarrán, Américo Villamizar “Bigote” era tan versatil este empleado, que, cuando vino la famosa vedette mexicana “Tongolele” en 1955, el que se presentó a bailar con ella en el espectaculo en el Teatro Libertad, fue “Bigote”; José Hidalgo “Pajarilla”, Miguel Caldera, estos tres ultimos directivos sindicales, era Secretario General y firmaba los carnets. El señor Onesimo Morillo, estricto encargado de la vigilancia y porteria, sobre todo de los “chinos” que aprovechaban cualquier descuido para montarse en los columpios, padre de nuestro amigo y colega Dr. Armando Morillo. En las compras: Germán Araujo, Arnoldo Carrasquero y Valerio Combita. Encargado de la granja del hotel, “El gordo Victor” Delgado, vecino y recordado Cronista, quien beneficiaba los pavos y mataba cochino y reses para el restaurant, fue uno de los primeros empleados, fundadores, distribuia los alimentos en la cocina. La encargada de hacer el famoso pan del Hotel, era la señora Julia Vivas.
En la cocina, Julito Viloria y el maestro Ángel, cheff de ese departamento. Entraban a las 7 de la mañana. el comedor abría a las 9 am, dando desayuno hasta las 11. Almuerzo de 1 a 3 de la tarde. A partir de las 7 pm. Todo dispuesto para la cena. El bar está abierto desde las 11 de la mañana, atendido en esa época por Carlos Quintero, Bernardino Lobo y Oswaldo González.
Cuando el hotel tenia su propia bomba de gasolina (hasta 1962), aquella de manigueta roja, la atendieron Filadelfo y German Araujo, tambien Hector Delgado, quien una noche, a eso de las 12, escuchó un ruido frente al pretil y la caña y se acercó y vió una mujer desnuda que tenía el mechero pa’ lante; de pronto, le escuchó un espantoso grito, a partir de lo cual se volvió loco; dicen que era La Llorona.
La piedra fundacional del Gran Hotel Guadalupe.
Han escrito sin fundamento alguno, que lo habría construido un empresario alemán Johannes Kopp, en 1928, quien lo habría bautizado con el nombre de su esposa, Guadalupe, lo que es infundado. Como parte de nuestra investigación hemerográfica, se encontró una interesante e histórica nota de prensa, de la época y circunstancias en que se proyectó y ejecutó esta importante obra, que aclara este tema.
<<El Hotel Guadalupe de La Puerta. Recientemente el doctor Manuel de J. Chuecos, Secretario General de Gobierno encargado de la Presidencia del Estado, en ausencia del titular, doctor Numa Quevedo, colocó la primera piedra para la construcción del <<Gran Hotel Guadalupe>>, que una Compañía constituida con este fin, ha empezado a construir en La Puerta, población perteneciente al Distrito Valera. La Compañía constructora cuenta con apoyo del Gobierno Nacional y el del Estado Trujillo y tiene como componentes a la Compañía Petrolera Caribbean Petróleum C° y numerosos profesionales y comerciantes de los estados Trujillo y Zulia. El Presidente de la compañía constructora es el señor Rafael C. París A, quien honradamente preside la Asociación de Comerciantes e Industriales del Zulia. Nos complace adelantar a nuestros lectores algunas de las características y comodidades que tendrá dicho hotel, a saber: Estará situado a la entrada de La Puerta, en un terreno de cinco hectáreas, propiedad de la compañía constructora, a una altura de 1.800 metros sobre el nivel del mar. En consecuencia, se gozará allí de una temperatura y de una vista magnífica. En el mismo terreno brota un manantial de agua potable de tres pulgadas. El <<Hotel Guadalupe>> reunirá todas las comodidades modernas y tendrá una amplia terraza de treinta metros de largo; un gran salón de baile, comedores, bar, varios cuartos para matrimonios con baño y closets, para solteros y para diversión de niños; un gran patio central rodeado del mirador. Aparte del edificio central del Hotel serán construidas seis quintas para familias que deseen vivir en habitaciones independientes. Además de lo anotado, el moderno Hotel tendrá una Capilla, campo de tennis y de golf y caballerizas. Consideramos por adelantado abonado el éxito de este Hotel turístico, el primero en su índole en los Andes venezolanos, así como los beneficios que de él se derivarán para el Distrito Valera y para toda nuestra región trujillana, ya que ha de ser meta turística del Zulia y del centro del país. El proyecto y dirección de la obra estará a cargo del doctor Jacinto Tucci>> (Presente. Actividad, Concordia y Orden. Trujillo. Sábado 20 de febrero 1943. N° 52 Año 1. Primera plana de este semanario. En: Luis González. Testimonios del Periodismo Trujillano). Rafael Paris Atencio, destacado empresario zuliano, directivo de París Hermanos, grupo económico, indiscutible motor de empresariado azucarero. En 1941, es constituida la Asociación de Comerciantes e Industriales del estado Zulia, y es electo como su primer presidente.
En la necesidad de dar cabida a mayor afluencia de usuarios, a finales del siglo XX, este hotel desarrolló nuevas edificaciones que funcionan como resort o instalaciones de tiempo compartido, pero sigue conservando su edificio histórico y principal, así como sus miradores característicos. Actualmente tiene como capacidad de alojamiento 96 habitaciones y 88 apartamentos totalmente equipados y cuenta con otras facilidades. No tenemos datos de que haya sido declarado Patrimonio Histórico regional ni nacional.
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