• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
viernes, 8 mayo 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

El ABC del diálogo y la negociación política

por Luís Fuenmayor Toro
11/07/2019
Reading Time: 2 mins read
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

 

Si Venezuela funcionara perfectamente, si los gobernantes cumplieran a cabalidad con sus funciones, no habría necesidad de ningún diálogo con el gobierno, ni tampoco de efectuar ninguna protesta ni ningún reclamo. Habría que enviarle las felicitaciones correspondientes.

Cuando dos sectores antagónicos se enfrentan de manera beligerante, pero sus fuerzas y respaldos están equilibrados y ninguna es capaz de producir la derrota del contrario, se impone un alto en los enfrentamientos y unos acuerdos que eviten la destrucción de ambos y de sus alrededores.

Es posible negociar en medio de un enfrentamiento, pero mucho mejor sería negociar primero un alto en la confrontación, mientras se redefinen las condiciones futuras en que ésta se seguirá dando o se la elimina como instrumento para alcanzar los objetivos que se desee.

El diálogo entre sectores enfrentados no significa en ningún caso mayor reconocimiento que el de la existencia del otro, del adversario con quien las circunstancias hacen inevitable conversar y alcanzar nuevos acuerdos de convivencia.

Nadie va a un desafío diciendo que lo va a perder, por lo que nunca será de extrañar, que el discurso de quienes se enfrentan los haga aparecer con fuerzas superiores a las que realmente tienen y con claras intenciones y posibilidades de derrotar definitivamente a sus adversarios.

Las cualidades morales y éticas de quienes combaten no son lo fundamental a considerar al momento de evaluar la obligatoriedad de un diálogo y una negociación, pues lo principal para esta decisión son las fuerzas reales que se tengan para derrotar al oponente y el lapso para lograr esa derrota.
No se puede ir a una negociación con la idea de que sólo se va a obtener lo que se quiere sin tener que cederle nada al adversario, ni tampoco con la convicción de que se va a obtener todo lo que se quiere.

Lea también

La delgada línea roja: ¿Por qué un periodista no es un publicista? | Por: Alexander González

La crueldad como “política de Estado”: el Viacrucis de la familia Quero Navas | Por: Alexander González

08/05/2026
‘LA FIESTA DEL CHIVO’ DE MARIO VARGAS LLOSA | Por: Ernesto Rodríguez

SOBRE LA MALDAD POR ESTÉTICA | Por: Ernesto Rodríguez

08/05/2026
¿Quiénes ganan y quienes pierden con la brusca depreciación del bolívar? | Por: Víctor Álvarez R.

La viabilidad económica de la transición política | Por: Víctor Álvarez R.

08/05/2026
ALGO MÁS QUE PALABRAS | DEL CONFLICTO DE CONFIANZA; AL ACUERDO DE ACOGIDA  Por: Víctor Corcoba H.

ALGO MÁS QUE PALABRAS | DECEPCIÓN EN ESTILOS DE VIDA | Por: Víctor Corcoba

07/05/2026

En una negociación todos ganan en función de alcanzar nuevos escenarios positivos para el desarrollo de sus políticas, pero para ello deben ceder espacios y condiciones que antes les eran favorables.
El cumplimiento de las cosas acordadas por las partes en una negociación no depende sólo de la buena voluntad de las mismas, sino de la fuerza de las presiones concretas que obligaron a negociar.

La negociación no garantiza por sí sola, que el desarrollo de los eventos futuros le dé la victoria a ninguna de las fuerzas representadas en la mesa de diálogo, pues eso dependerá del desarrollo correcto de sus políticas y del apoyo popular a las mismas. El fracaso de uno o varios intentos de negociación no invalida la necesidad del mecanismo de diálogo y discusión, como fórmula civilizada de enfrentar los desacuerdos, sino en todo caso demuestra la existencia en las partes que negocian de una incapacidad para presentar acuerdos realmente factibles.

Tags: Luis Fuenmayor ToroOpiniónTrujillo
Siguiente
“Queremos agua por tubería y potabilizada”

“Venezuela una tragedia en capítulos”

Publicidad

Última hora

Laura Fernández jura como la presidenta número 50 en la historia de Costa Rica

Aplazan hasta el 20 de julio la sentencia del narcotraficante mexicano Ismael ‘El Mayo’ Zambada

7% de los hogares venezolanos recibió a migrantes retornados en el último año

Sistema eléctrico en terapia intensiva: solo opera al 36% de su capacidad mientras el interior del país sufre apagones

El BJP de Modi se prepara para asumir el poder en estado indio de Bengala Occidental

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales