DLA Táchira: 30 años de periodismo resiliente, democrático y para las comunidades

30 años se dicen fácil, pero contienen fragmentos de la historia de Venezuela y del periodismo con altas y bajas. A pesar de los cambios obligados por la crisis, Diario de Los Andes en Táchira se mantiene en pie, de la mano de los cambios y haciendo de ellos una oportunidad. Periodistas que han pasado por esta casa periodística a lo largo de este tiempo, relatan recuerdos, aprendizajes y el significado de que esta ventana se mantenga abierta.

Diario de Los Andes sigue presente, innovando y manteniéndose en pie. Foto: Carlos Eduardo Ramírez

Redacción: Mariana Duque/ Zulma López

 

Diario de Los Andes Táchira cumple 30 años transmitiendo noticias y manteniendo informada a la población de Venezuela, de la entidad andina y de la frontera con Colombia; fomentando los valores democráticos en el país, contribuyendo en la formación de periodistas de calidad, siendo la voz de los que son poco escuchados y atendidos, resistiendo a la adversidad, siendo contralores, transformándose con las nuevas tecnologías, y sobre todo renovando día a día su compromiso con las audiencias, la principal razón de ser y servir.

Los Andes ha ido evolucionando con el tiempo, como ocurre en cualquier medio de comunicación que no se detiene con los cambios. Inició con un periodismo tradicional pero innovador, con enfoque en las comunidades y en la acción contralora, sin dejar de lado el sentir ciudadano, así como las prácticas culturales y deportivas. Diariamente periodistas, diseñadores, vendedores, y los equipos de administración y movilización hacían posible que un diario que se imprimía en la ciudad de Valera, estado Trujillo, llegara a todos los rincones del Táchira.

Con la crisis de papel, planchas, tinta, gasolina y repuestos, después de 8.225 ediciones publicadas, el 2 de octubre de 2015 dejó de circular diariamente en papel, para retornar el 29 de enero de 2016 como semanario, el cual se mantuvo imprimiendo a color hasta mediados de 2017, posteriormente lo hizo en blanco y negro, y con una disminución en el número de páginas de 24 a 15.

En 2015 Los Andes Táchira dejó de publicar en papel diariamente.

El 17 de agosto de 2018 dejó de circular el semanario, y su equipo de prensa quedó trabajando para la web y las redes sociales. Ahora el reto era hacerle entender a la comunidad que este medio de comunicación había cerrado en papel, pero no había muerto, tarea que cuatro años después se ha cumplido pues DLA se ha fortalecido con alianzas a nivel nacional e internacional que lo hacen más visible.

DLA ha luchado contra todo pronóstico y se mantiene en pie.

Este 9 de noviembre de 2022, periodistas que han trabajado en esta institución, que están dentro y fuera de Venezuela, expresan lo que representa para ellos haber estado en Diario de Los Andes, y lo que significa que esta ventana de libertad de expresión y de opinión siga abierta para los andinos y los venezolanos en general.

“Maestros del periodismo”

Tiberio Martínez, Armando Hernández y Antonio Ruiz, fueron los grandes maestros del periodismo de los que tanto aprendió Fanny Gelrud Vainstein, una periodista venezolana que desde el año 2001 vive en San Juan Puerto Rico, pero que no olvida su paso por el Diario de Los Andes, en donde laboró durante cinco años.

Ingresó al diario en el año 1995 de la mano de Donny Pernía quien era el jefe de redacción, allí había una vacante en la jefatura de información y Fanny no dudó aceptar el reto.

Antonio Ruiz, quien era el director en DLA Táchira, la recibió, y se convirtió en uno de sus grandes maestros, al igual como lo fue Tiberio Martínez, quien era el jefe de redacción. “Con Antonio aprendí muchas cosas y te contaba de la historia y te ayudaba a enlazar el pasado con el presente y el futuro. Tiberio me enseñó a titular, a ver qué era lo que tenía que ir en la primera página, entre los dos escogíamos el título para abrir el periódico”, cuenta.

Narra que con Armando Hernández, quien era uno de los periodistas más destacados en la fuente de sucesos, viajó a Arauca para cubrir atentados terroristas y lo acompañó a cubrir varios hechos, entre ellos la rebelión en la cárcel de Santa Ana.. “Recuerdo que ese día lo acompañé a la morgue y estando ahí fue horrible, yo no quería interrumpir su trabajo y le decía dime dónde me quedo esperando y yo observo desde una esquina, me puso en un lugar donde había camillas e iban llegando los muertos de la cárcel, y yo andaba aterrada”, recuerda.

Asegura que estuvo acompañada de los mejores periodistas y fotógrafos que tenía el estado Táchira. Recordando a Gerardo Galvis como jefe de fotografía, y a otros grandes de las gráficas como Pablo Roder y Doris Hernández. No olvida a los periodistas Ramflint Lermo, Thais Aguilar, Judith Valderrama, Nelson Altuve, Miguel Ángel Hernández y Augusto Medina.

Para esa época todos los que trabajaban en el Diario de Los Andes tenían muchas ganas de aprender y había mucha camaradería, por lo que confiesa que en sus inicios estuvo en la sede de Mérida, y esa comunión que había entre las tres ediciones del diario y que le daba la oportunidad de conocer y compartir con periodistas de otros estados, fue una experiencia fabulosa. “Fue la mejor experiencia que he tenido en la vida como periodista, crearon mis raíces para seguir amando esta profesión, cinco años fabulosos, con tremendos profesionales”, agrega.

Aunque se resistía a irse, trabajó hasta el último día del año 2000 en el diario, y el primer día del año 2001 se fue a San Juan Puerto Rico. Los primeros años laboró allá como periodista, después se capacitó en maquillaje profesional y ahora trabaja como beauty consultant en el área de cosméticos de Walgreens, una farmacia americana.

Transmitir la noticia con seriedad”

Thais Aguilar ingresó como periodista al Diario de Los Andes en el año 1997.

Thais Aguilar ingresó como periodista al Diario de Los Andes en el año 1997, sin imaginar que viviría una de las experiencias profesionales más importante de su carrera. Habla con nostalgia de los cuatro años que compartió con profesionales valiosos y a quienes les debe el aprendizaje de su vida laboral y personal.

Escuchar el relato de Thais Aguilar sobre su paso por DLA, es recordar los buenos momentos que vivió el periodismo venezolano cuando la ética, la objetividad y la seriedad eran las premisas de quienes ejercían la profesión.

Al llegar al diario tenía muchos temores y muchas ganas de aprender. Le asignaron la sala de redacción, donde recibía a quienes llegaban desde las comunidades a denunciar sus problemas; después pasó a la fuente económica y luego a la política, en donde le tocó enfrentar un mundo complicado, álgido y emotivo, pero lleno de aprendizaje. Sus últimos años los dedicó a la unidad de investigación. “Fue la fuente en la que mejor me sentí, había casos específicos y había que investigarlos, me gustó esa fuente, me sentí tranquila, sentí que aprendí bastante”, destaca.

Al llegar al diario estaba Antonio Ruíz como director, Tiberio Martínez como jefe de redacción y Fanny Gelrud como jefe de información. Confesó que Martínez fue su gran colaborador, y con su sabiduría y conocimiento la formó como la periodista que es.

Recuerda que era tal el compañerismo, que al final del día juntos decidían lo saldría el día siguiente. “Todo lo hacíamos juntos, y eso fue en parte el éxito de Diario de Los Andes para el momento, logró consolidar un grupo comprometido con lo que era la parte de la información”.

Sus compañeros fueron Armando Hernández, Judith Valderrama, Deisy Prato, Isabel Vásquez, Nelson Altuve, Gerson Franco, Gerardo Galvis, y rememora con especial cariño a la señora María, encargada de brindarles el cafecito diariamente, quien las consentía como hijas.

Thais Aguilar asegura que DLA la enseñó a buscar la noticia, a plasmarla y transmitirla con mucha seriedad.  Confiesa que, si tuviera la oportunidad de regresar a un medio, sería a Diario de Los Andes. “Allí no había ningún límite para transmitir la información, siempre y cuando contara con sus fuentes fidedignas y confiables, se transmitía. No había ningún tipo de censura, la información se podía transmitir y llegaba a la colectividad que estaba esperando el Diario de los Andes”, destaca.

Reconoce el trabajo del doctor Eladio Muchacho, director general del medio, a quien admira, respeta y ve como un hombre soñador que ha llevado en su corazón el proyecto de informar no solo al Táchira, sino también a Mérida y Trujillo.

Para Thais Aguilar fue inevitable llorar al recordar sus días en el Diario de Los Andes, pues desde hace años reside con su familia en Estados Unidos, pero no deja de soñar, ni ha perdido las esperanzas de regresar a Venezuela y volver a vivir los inolvidables días que tuvo con sus compañeros periodistas, fotógrafos, diseñadores.

Una manera diferente de hacer periodismo”

Alans Peralta fue jefe de Ediciones Especiales en DLA entre enero de 1995 y julio de 1998.

Alans Peralta, fue uno de los periodistas que acompañó desde sus inicios la edición Táchira del Diario de Los Andes, trabajando entre enero de 1995 y julio de 1998, lapso en el que se desempeñó como jefe de ediciones especiales.

Peralta, quien reside en Colombia actualmente, tenía la responsabilidad del diseño, producción, control de los productos editoriales, estrategias de mercadeo, elaboración de pautas y análisis de entorno.

Para él, las ediciones especiales eran el valor agregado que tenía el Diario de Los andes, conformado por suplementos adicionales que mostraban el arte, el espectáculo, la economía, producción y temas sociales, con un enfoque diferente e innovador.

En esa época -dice- lo más atractivo del Diario de Los Andes era que mostraba una manera diferente de hacer periodismo. Recuerda que en Táchira estaban acostumbrados a un periodismo más conservador, y el Diario de Los Andes llegó con una presentación en tabloide y con un excelente trabajo gráfico, acompañado de espectaculares fotografías, además de una intencionalidad informativa bastante clara.

Recuerda a prestigiosos personajes vinculados al periodismo como Jesús Romero Anselmi, María Eugenia Mancilla, Tiberio Martínez, entre otros, a quienes califica como el “Dream Team” del Diario de Los Andes.

Agradece al doctor Eladio Muchacho, quien les brindó la oportunidad de construir un periodismo alternativo, diferente, y un periodismo de altura que, hoy en día, pese a las dificultades que han tenido los medios venezolanos, se mantiene.

Llega a su memoria el slogan que tuvo el diario: “La diferencia es usted”, el cual surgió porque el lector de Los Andes, era diferente y el equipo de trabajo también quiso ser diferente.

Peralta asegura que en el Diario de los Andes pasó los mejores años de su vida. Actualmente sigue haciendo periodismo, con un programa sobre la migración venezolana en el mundo, el cual es transmitido por cinco emisoras en Colombia, y también a través de la plataforma multimedia.

De diario a semanario y a las nuevas plataformas  

Quienes tienen menos tiempo de haberse ido de Diario de Los Andes y vivieron su transformación hacia semanario, y el salto obligado a la web y a las redes sociales, dejando de lado el elemento más preciado de un periodista de prensa escrita, el papel, expresan su alegría porque DLA resurge siempre como el ave fénix.

Yulliam Moncada fue periodista del Diario de Los Andes y jefa de redacción del Semanario.

“Se niega a morir”

“Diario de Los Andes: el Diario que se niega a morir”, decía un amigo, y tenía razón. Diario de los Andes, se niega a morir. Diario de los Andes persiste, en una transformación y adaptación constante. Es así como hoy, celebra sus 30 años de vida en el Táchira, una vida al servicio de las comunidades, una vida dentro de esta gran comunidad andina a la que pertenece”.

La expresión corresponde a Yulliam Moncada, quien fue periodista del diario y jefe de redacción del Semanario de Los Andes. Actualmente vive con su familia en Brasil, pero siempre está conectada con DLA.

Destaca que Diario de Los Andes está, continua, existe, vive, y la gente lo sabe, porque es parte de la comunidad. Considera que es una alternativa, la posibilidad de existir, de ser oídos, de ser vistos, de ser tomados em cuenta, de denunciar, y de conseguir respuestas, e insiste en que los medios de comunicación deben estar al servicio de las comunidades y garantizar no solo el derecho a la información, sino a la libertad de expresión, pues la prensa es sinónimo de libertad, de pluralidades, de respeto, de compromiso y lucha.

Para Moncada, la existencia de Diario de Los Andes en el Táchira garantiza la pluralidad de voces y visiones, indispensables para la vida en comunidad, recordando que si algo caracteriza a este medio de comunicación es su disposición al diálogo, al encuentro, al intercambio de ideas y opiniones, a la transformación y a la innovación, siempre pensando en el bienestar de las comunidades.

“Por eso, hoy, 9 de noviembre de 2022, muchos, quienes una vez estuvimos físicamente dentro de esa comunidad llamada: Diario de Los Andes, celebramos su existencia y deseamos que sea inmortal. Porque es que Diario de Los Andes, se niega a morir, y permanece como parte de nosotros, de nuestras historias de vida. Diario de Los Andes vive en cada uno de nosotros”, manifiesta.

 

“Cátedra de aprendizaje y formación”

María Gabriela Rangel trabajó durante seis años en Diario de Los Andes.

Para la periodista María Gabriela Rangel, quien laboró durante seis años en Diario de Los Andes, este medio de comunicación es una cátedra de aprendizaje y formación. “DLA es un espacio para todos que me deja el mayor ejemplo de resiliencia, perseverancia, adaptación al cambio. DLA se reinventó y sobrevivió. Es mi hogar, mi segunda casa, el espacio en el que pasé seis años de mi vida con un maravilloso equipo que me hizo crecer no solo en el ámbito profesional, si no también personal”, expresa.

En este espacio aprendió que se puede ser un periodista íntegro en un medio de comunicación en donde se respeta y se prioriza la verdad, la libertad de expresión, y no se excluye, ni se censura a nadie por su color político o pensamiento religioso.

Rangel vive en Chile. Destaca con nostalgia y emoción que Los Andes la hizo ser una mejor profesional y una mejor persona. “DLA me enseñó que, como dice mi amiga y colega Judith Valderrama, “los periodistas también lloran” ante las injusticias que se cometen a diario, solo que lo hacemos tras un teclado o una cámara”, dice.

Que DLA siga siendo una ventana de información para el mundo entero, para ella significa que hay esperanza, y le hace pensar que aún se puede ser libre pese a las adversidades en Venezuela.

“Me abre la puerta a un futuro sin dictadura, en el que la opinión de todos volverá a ser respetada y se conocerán todas las caras de la moneda desde el respeto y la tolerancia. Me llena de orgullo y admiración por cada uno de los profesionales que sacan este medio de comunicación adelante, especialmente el doctor Eladio a quien admiro profundamente por lograr que DLA siga en pie y no rendirse”.

“Se construye la democracia”

 

Rosalinda Hernández ingresó a DLA como pasante en el año 2003.

“Cuando escucho hablar de Diario Los Andes no puedo evitar emocionarme y como no, si ha sido mi escuela y el espacio de información y opinión libre, en la que fui forjándome como profesional del periodismo hace casi 20 años. El sentido de pertenencia que me une con este medio siempre va a permanecer latente en el tiempo. He sido testigo fiel y también protagónico de la metamorfosis que a través del tiempo ha experimentado Diario de Los Andes”.

Así lo manifiesta la periodista Rosalinda Hernández, quien tuvo la oportunidad de formar parte de esta casa periodística en diferentes facetas. Inició en 2003 como aprendiz de periodismo compartiendo lecciones y experiencias con mentores y maestros como Tiberio Martinez y Antonio Ruiz Sánchez, de quienes aprendió a escribir lo que los poderosos quieren ocultar.

“Eran más de 50 páginas de papel que a diario se llenaban con contenidos de salud, política, comunidad, investigación, sociales y había espacio hasta para la publicidad. En ese momento no lo sabía, pero estaba viviendo los años dorados del periodismo, sin limitaciones ni censuras”, destaca.

Pero las páginas se fueron reduciendo hasta llegar a un mínimo de 14 por día y luego pasar a ser semanario. “Junto a Judith Valderrama, Mariana Duque, Yulliam Moncada y otros colegas: ya no seríamos diario, pasaríamos a semanario debido a los graves problemas con la compra y distribución de papel que ha enfrentado la prensa libre venezolana”, recuerda.

indica que lejos de amilanarlos, esta situación los hizo más fuertes, acuciosos e independientes en el ejercicio profesional. Fue creada la Unidad de Investigación de Diario de Los Andes, cuatro páginas destinadas cada lunes a profundizar en una temática en particular que afectaba no solo a los tachirenses, sino a los venezolanos en general.

Pasó un poco más de un año y cuando sobraban los motivos para denunciar y exigir los derechos de la población venezolana, fueron nuevamente sorprendidos. “Ya era insostenible el Semanario de los Andes, debido a la crisis del papel, nuevamente venían cambios, está vez más dramáticos, saltamos a la página web, el lugar desde donde no se ha dejado de informar, de mantener el respeto a las audiencias y sobre todo donde ha prevalecido la libertad de expresión”.

Rosalinda Hernández resalta que los cambios no han logrado desaparecer y menos cambiar el espíritu de libertad, veracidad y profesionalismo que identifican al Diario de los Andes. “Es un espacio abierto al periodismo y a la población, un lugar donde cada día se construye la democracia, el mejor sistema para vivir”.

 

“Una escuela de periodismo”

Anggy Polanco inició en Diario de Los Andes como pasante y trabajó hasta el año 2021.

Anggy Polanco llegó al Diario de Los Andes como pasante cuando los jefes eran Milagro Zambrano y Nelson Altuve, y con el paso del tiempo siguió como periodista y también editora. Fue su puerta de entrada al periodismo y su escuela de aprendizaje.

“En Diario de Los Andes aprendí casi que a redactar, porque en la práctica es que se hace el periodista. Recuerdo tanto que una de las cosas que llegábamos a hacer los pasantes eran los sondeos de cinco personas, nos íbamos con el fotógrafo a hacer las entrevistas, y tenían su nivel de complejidad porque ya la gente no quería salir en una foto, no quería dar una opinión. Eso nos sirvió para foguearnos, porque hasta el día de hoy, once años que tengo ejerciendo, sigo haciendo sondeos en la calle para mi día a día, porque si no se conoce la impresión de la calle entonces qué pulso tenemos”.

Recuerda también sus pasantías junto a Armando Hernández, por ser ella una apasionada de la fuente de sucesos, de la cual él era un experto. De aquella época destaca que los periodistas tenían que dibujar maquetas, contar las líneas para calcular los caracteres que debían escribir, lo que desconocen las nuevas generaciones.

“Hasta el sol de hoy 2022 el Diario de Los Andes se mantiene en pie, se mantiene activo, mantiene su línea de investigación independiente, su agenda informativa y es una referencia, no solamente en Táchira, sino también en Mérida y en Trujillo. El Diario de Los Andes siempre fue para mí una gran empresa, siempre me sentí representada, era un orgullo para mi decirlo a donde quiera que iba que era periodista del Diario”.

Cree que para todos los medios del país van a llegar las maduras, por lo que augura éxitos a DLA, y espera que siga siendo una escuela de periodismo para las diferentes casas universitarias.

Diario de Los Andes conmemorará su 30 aniversario con una misa de acción de gracias en la Iglesia Nuestra Señora de Fátima en San Cristóbal.

Con el eslogan «Presente y Contigo» Diario de Los Andes se mantiene conectado con las audiencias.
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