Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
El zoólogo británico Richard Dawkins (nac. 1941) es uno de los más eminentes biólogos evolucionistas darwinistas en el planeta. En su importante obra ‘Destejiendo el Arco Iris. Ciencia, ilusión y el deseo de asombro’ (1998) analiza el privilegio de vivir.
Antes de citar su análisis es pertinente recordar que en cada eyaculación un hombre sano puede tener unos 400 millones de espermatozoides y podemos imaginarnos lo improbable que es que uno en particular fecunde el óvulo. Asimismo, cuando Dawkins dice: “ese instante particular nueve meses antes” se refiere a la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Veamos su bello análisis: “Vamos a morir, y eso nos convierte en afortunados. Muchísimas personas nunca tendrán oportunidad de morir porque nunca habrán nacido. Las personas que podrían haberse encontrado aquí en mi lugar y que nunca verán la luz del día son más numerosas que los granos de arena de Arabia. Estos fantasmas no nacidos seguramente incluyen poetas más grandes que Keats y científicos más grandes que Newton. Lo sabemos porque el conjunto de posibles personas que permite nuestro ADN excede con mucho el de personas reales. Entre las incontables posibilidades de personas que podrían haber existido, estamos aquí usted lector y yo, en nuestra medianía (…) Usted debe considerar ese instante particular nueve meses antes de su nacimiento como el momento más decisivo en la suerte de su trayectoria personal. Es el momento en que su conciencia se hizo de golpe trillones de veces más previsible que una fracción de segundo antes. Desde luego, el embrión de usted tuvo que salvar desde que comenzó a existir una multitud de obstáculos. La mayoría de embriones concebidos terminan en un aborto temprano antes de que la madre advierta siquiera que estaban allí, y todos nosotros tenemos la suerte de no haber tenido ese destino (…) el momento en que un espermatozoide particular penetra en un óvulo particular, fue en nuestra percepción retrospectiva privada, un momento de singularidad vertiginosa. Fue entonces cuando las posibilidades en contra de que el lector se convirtiera en una persona disminuyeron desde una cifra astronómica a una cifra sencilla. La lotería se inicia antes de que seamos concebidos. Nuestros padres tuvieron que encontrarse, y la concepción de cada uno de ellos fue tan improbable como la de usted. Y así sucesivamente remontándonos a nuestros cuatro abuelos y a nuestros ocho tatarabuelos, hasta un punto en el que ya no tiene sentido pensar (…) El hilo de eventos históricos del que pende nuestra existencia es tenue hasta el sobresalto (…) Somos unos privilegiados y no sólo por poder gozar de nuestro planeta. Se nos ha concedido la oportunidad de comprender por qué nuestros ojos están abiertos, y por qué ven lo que ven, en el corto tiempo de que disponemos antes de que se cierren para siempre. Aquí me parece, radica la mejor respuesta a esos individuos escasos de mente que siempre andan preguntando qué ‘utilidad’ tiene la ciencia (…) Dentro de algunas décadas deberemos cerrar los ojos ¿Qué manera de invertir nuestro breve tiempo bajo el sol puede ser más noble y esclarecedora que trabajar para comprender el universo y nuestro despertar en él? (…) En otras palabras ¿no es triste irnos a la tumba sin habernos preguntado nunca por qué nacimos? ¿Quién con ese pensamiento no saltaría de la cama ávido de continuar descubriendo el mundo y regocijándose de formar parte del mismo? (1).
Es importante referir que John Keats (1795-1821) fue un importante poeta inglés y que Isaac Newton (1642-1727) fue un gran científico inglés que estableció los principios de la física moderna.
Un libro de divulgación de conocimientos para jóvenes resume el planteamiento de Dawkins así: “La ciencia ofrece las mejores respuestas al significado de la vida. La ciencia ofrece el privilegio de entender antes de morir por qué naciste” (2).
Posteriormente, en marzo del año 2008, Dawkins en el auditorio Wheeler campus UC Berkeley (California), en un video de Youtube de su página en internet, ‘Richard Dawkins’ titulado: ‘Vamos a morir, somos afortunados’, refiere que para su futuro funeral ha escogido las siguientes palabras. Repite parte de lo que publicó en ‘Destejiendo el Arco Iris’ pero agrega otro párrafo. Veamos:
“Nosotros vamos a morir, y eso nos convierte en afortunados. Muchísimas personas nunca tendrán la oportunidad de morir porque nunca habrán nacido. Las personas que podían haberse encontrado aquí en mi lugar y que nunca verán la luz del día son más numerosas que los granos de arena de Arabia. Estos fantasmas no nacidos seguramente incluyen poetas más grandes que Keats y científicos más grandes que Newton. Lo sabemos porque el conjunto de posibles personas que permite nuestro ADN excede con mucho el de personas reales. Entre las incontables posibilidades de personas que podrían haber existido, estamos usted y yo, en nuestra medianía. Nosotros los pocos privilegiados que ganamos la lotería de la vida en contra de todas las probabilidades ¿Cómo nos atrevemos a lloriquear por nuestro inevitable regreso a ese estado anterior del cual la inmensa mayoría nunca ha despertado?”.
El planteamiento de Dawkins sobre el privilegio de vivir y fallecer obliga a pensar muchas cosas…¡Somos afortunados por haber nacido y vivido y luego por morir !!!
NOTAS: (1) Pags. 1-6 en Richard Dawkins (1998) ‘Unweaving the rainbow. Science, delusion and the appetite for wonder’. Houghton Mifflin Co., Boston. Esta obra fue publicada en castellano en el año 2000 (no muy bien traducida) con el título: ‘Destejiendo el Arco Iris. Ciencia, Ilusión y el Deseo de Asombro’ por Tusquet Editores. Barcelona. (2) Pag. 119 en Elisabeth Foley y Ben Coates (2009) ‘Todo lo que aprendiste en la escuela…y olvidaste más tarde’. Ediciones B, Barcelona, España (edición original en inglés: 2008).
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