Jose Rojas
joserojastrejo68@gmail.com
“Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo y de los gentiles, a quienes ahora te envío para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados». (Hechos 26:16-18)
En algunas circunstancias del transito por los caminos de Dios, podemos perder la brújula o sentirnos un poco deprimidos, allí en esos momentos es donde debemos de tomarnos tiempo para revisar nuestro andar y colocarnos adecuadamente en el plan de Dios, para nuestras vidas.
Si tomamos en cuenta lo mencionado en Hechos 26:16-18, nos da una guía para:
Ahora Levántate: La primera palabra de enseñanza de Dios para nosotros, es difícil verlo a El y Su solución, si dejamos que nuestros problemas nos paralicen. Debemos dejar de mirar hacia atrás a lo que hemos perdido y en su lugar (como dijo Pablo) “olvidar lo que está atrás y empujar hacia delante”.
Comprender y Reconocer. Que cuando estamos sirviendo a El y dando testimonio a otros, entonces estamos enfocados en el Señor, no en nuestros problemas. Cuando nuestro corazón está centrado en lo que El ha hecho por nosotros es mucho más fácil ver lo que El está haciendo y lo que El ha planificado.
Es aquí donde entra el Plan de Rescate del Señor. Recuerda que es el plan de Dios, no el tuyo, y Dios usa a personas normales y situaciones comunes para lograr cosas bastante maravillosas. No podemos rechazar una oferta de rescate porque no tiene cabida dentro de nuestras expectativas.
Por ultimo es saber encontrar Nuestro Propósito en Él. Cuando tus ojos están abiertos, y nos centramos en la palabra de Dios, podemos alejamos de la oscuridad hacia la luz (del poder de Satanás hacia Dios). Es una escogencia que todos debemos hacer, o nos enterramos en la oscuridad de la depresión, el desespero y la desesperanza, el desanimo o buscamos la luz y nuestra esperanza de la gloria en Jesucristo.
Cada sendero, cada paso hacia la recuperación de un evento que nos tumba está lleno de decisiones por tomar, pero en realidad sólo hay dos: seguir a Dios o a Satanás. A veces nuestra decisión es quedarnos paralizados y sucumbir ante nuestra percepción de derrota o levantarnos y seguir a Dios; o reconocemos que serviremos a alguien, escogemos a Dios o a Satanás; de esta manera permitimos que Dios nos rescate a su manera o lo ignoramos; y finalmente en el mientras el Espíritu Santo nos muestra el pecado en nuestras vidas, tenemos otra decisión que tomar, enterrarnos en la oscuridad o buscar a Dios. Estas son decisiones que no pueden ser pospuestas o dejadas para después, porque si no tomamos una decisión consciente de escoger a Dios entonces nuestra naturaleza pecaminosa lo hará por nosotros. ¿Cuál escogerás hoy?
Fuente: Liga del Testamento





