Juancho José Barreto González
proyectoclaselibre@gmail.com
El 25 de abril de 1877 nace en Betijoque, Estado Trujillo, Rafael Rangel. El 25 de abril de 1977, en el centenario de su nacimiento, el Consejo Universitario de la ULA designa ese enorme nombre para convertirnos en Núcleo Universitario Rafael Rangel de la Universidad de Los Andes.
Este nombre nos nombra, también reclama y exige. Por lo pronto, acá dejo una carta fechada en Trujillo el 8 de agosto de 2018 dirigida a los ciudadanos miembros del Consejo del Núcleo Universitario “Rafael Rangel”. Transcribo:
La carta es un instrumento elemental para la comunicación. Lleva implícita una condición, debe ser respondida. Forma parte de la más antigua cortesía. Pero no, existen quienes le huyen al diálogo porque han perdido la capacidad de mirar a los ojos al otro, más aún si este se muestra distinto, diferente. De entrada, debo decirles que, al parecer, no somos de la misma universidad. En una de las últimas reuniones, después de la “Asamblea Informativa” que ustedes convocaron y se realizó el 25 de julio, sostuve que podían incidir para que toda esta trama de crisis deplorables tuviese un final feliz. Uno de iluso pensando que todos amamos por igual esta casa cuyo trabajo esencial y básico es pensar y conversar.
Pues, no queda otra que pedirle a nuestro honorable epónimo una guía práctica para superar el avance de la fiebre “bubónica” que azota a la universidad y en ello al país o, mejor dicho, a la sociedad. Ustedes, no yo ni los que como yo hemos sido trabajadores de la universidad diferente, han sido artífices, junto con quien cree que la ULA es una hacienda o un feudo, de la conversión de la Universidad
en un instrumento ciego de destrucción de los más elementales signos de la coexistencia humana en función del pensar y, por supuesto, del convivir. Vuestras destrezas y tiempo han sido dedicadas para ampliar ignorancias y miedos con técnicas de división y subalternidad generadas por el peor maestro ductor de la academia que conozco en la historia de la ULA. Ustedes colaboran incesantemente a paralizar la actividad de los miembros del claustro universitario, es decir de la comunidad sostenedora de la cotidianidad cuyos rasgos están a la vista y secuestraron los organismos de decisión con la ya descolorida excusa de que no pueden hacerse elecciones “como consecuencia directa de la suspensión de los procesos electorales desde el año 2011, correspondientes a estos órganos, por parte del Tribunal Supremo de Justicia, debido a decisiones emanadas de la Sala Electoral así como de la Sala Constitucional” (Informe del Servicio Jurídico ULA, Agenda 28, 6 de agosto, 2018).
Prefirieron Ustedes amparar prebendas y violar procedimientos “en nombre de la república y por la autoridad de la ley”. No voy a extenderme para que puedan terminar de leer estos fragmentos. Ustedes conjuntamente con sus protectores de oficio, han ofendido nuestra majestad como universitarios. Son expertos para acusar a quienes como yo hemos dicho verdades a los cuatro vientos. Para mí, el método de la verdad es fundamental para producir el necesario juego parresiástico donde se sea capaz de hablar con libertad y con franqueza. He acuñado en algunos documentos personales y colectivos la aseveración “la universidad no es del gobierno ni de la oposición”.
Es momento de producir un ejemplo capaz de irradiar la cura contra esta fiebre que corroe a la universidad. El ejemplo moral del padre de la parasitología, nuestro epónimo Rafael Rangel, debe servir de guía para extinguir los roedores que se tragaron las leyes para alimentar odios y vivir a costa de la vapuleada autonomía construyendo lo que ustedes mismos llaman el colapso universitario.
El acuerdo tácito del 25 de julio deberá ejecutarse. Convocar a la Asamblea de Núcleo que, como máximo organismo, proponga, según el artículo 55, numeral 4 de la Ley de Universidades, “las reformas e iniciativas que juzgue convenientes para el mejor funcionamiento de la Facultad”.
Queda de Ustedes, en el ánimo de aportar en la recuperación de la universidad pública y autónoma. (…)
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