¿Y por qué no la sencillez? Miguel Ángel Malavia

 

 

Por: Miguel Ángel Malavia

He tenido un sueño… Roma era Belén y la ‘Iglesia’ era al fin lo que en teoría dice ser: una comunidad en vez de una institución. En consecuencia, ya sin la influencia de Constantino (la alianza trono-altar marcó el principio del fin), hasta los papas son prácticamente anónimos. Viven en Jerusalén, en un pequeño apartamento, y se relacionan cada día con sus vecinos. Pasean por la calle, van a comprar el periódico, se toman un té con quienes les invitan a su casa e incluso se cocinan ellos mismos la sopa que se toman antes de dormir.

Cuando un papa quiere visitar un país, simplemente, compra un billete de avión (o de bus si este llega hasta su destino) y se presenta en el mismo. Y lo recorre sin agendas ni recepciones oficiales; sin pompa ni boato, llega a los pueblos y ciudades, se encuentra con las personas y reza con quienes desean hacerlo junto a él.

No hay cuerpo diplomático. No hay obispados. No hay estructura… Solo hay obispos, curas, diáconos, religiosos, religiosas, laicos y laicas. Y entre ellos hablan para tratar de ponerse de acuerdo sobre si, además, hay diaconisas, sacerdotisas, obispas… ¡y hasta papisas!

Sin institución, sin estructura, no hay poder. No hay ambiciones. No hay carrerismo. No hay clericalismo. Solo, convivencia y celebración. Y, si un hermano hace algo malo, se le acompaña y aconseja de corazón para que mejore su vida, asfixiando nosotros en esa senda a la lengua de víbora (el afán de superioridad) que a veces emerge en todos…

Eso sí, si esa mala acción es un delito (como la mayor atrocidad de todas: violar a un niño), no hay dudas: se acude a la comisaría de policía más cercana y se le denuncia. No hay más alternativas: nada de cambiarlo a otra parroquia o tapar lo sucedido para “evitar el escándalo en los fieles”. Todos tenemos la suficiente madurez para saber perfectamente que esas actitudes solo buscan perpetuar el crimen.

Es un sueño… Es una utopía… Pero, si lo pienso detenidamente, ¿y por qué no la sencillez?

 

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