Valera: a un año del Bicentenario

La Valera del 2020, la del Bicentenario nos agarra con un chaparrón, sin paraguas y desprotegidos, aún así, no perdemos la esperanza de ver, proyectar y construir una visión de futuro

Los 200 años de la ciudad nos agarra fuera de base

Llegó febrero, el segundo mes del año 2019, con el un sinfín de acontecimientos, conmemoraciones y celebraciones, una efemérides muy nutrida para la historia de la trujillanidad y en especial para la valerana. Es el mes en el cual se recuerda la fecha de fundación de la ciudad de Valera hace 199 años, es decir que pisamos la última curva para entrar en el año del Bicentenario, 2020, una celebración histórica, a la cual lastimosamente tenemos que decir que llegaremos sin preparación, sin nada que ofrecerle, sin proyectos, sin planes, en pocas palabras, se nos vino el tiempo encima y no fue posible que para tan significativa fecha la urbe recibiera de sus autoridades y gobernantes el impulso requerido para un mejor desarrollo.
Hace unos 12 años por vez primera supimos de la intención de trabajar pensando en la Valera del 2020, la del Bicentenario. Por aquellos días del año 2007 se nombró una comisión que comenzaría a trabajar para tal fin, con un plan de proyectos y planificación para darle a Valera las sobras de envergadura que necesitaba y que aún sigue necesitando, y con mucha urgencia. Pues bien, luego del anuncio con bombos y platillos, las ideas, los planes y el interés se fueron desinflando, todo fue quedando en el olvido, pasaron los gobernantes y se engavetaron muchas cosas de importancia para la colectividad. Han sido infinidad de propuestas que para el Bicentenario se han dejado conocer, en algún lugar deben estar, pero todo se quedó frío, los años han pasado y el Bicentenario está a la vuelta de la esquina, y a Valera no se le ha podido ejecutar un verdadero plan de desarrollo. Lo que da a entender, que no habido el interés necesario de agilizar proyectos y edificarlos, lo que ha provocado que el atraso fuese en crecimiento.
Valera se quedó atrás, a pesar de su ímpetu arrollador que la proyectaba como la primera ciudad en los andes venezolanos, por encima de Mérida y Táchira, pero ambas crecieron y se desarrollaron mejor, en cambio Valera fue en retroceso, quedando relegada.
Una de las primeras personas que comenzó a proyectar la Valera 2020 fue el fallecido ingeniero, Ernesto Rosales, desde el año 2007 comenzó a expresar sus preocupaciones, sus ideas, planes y proyectos a favor de la ciudad. Rosales con sus artículos en Diario de Los Andes dio inicio a una campaña en favor de esa ruta. Lastimosamente no hubo receptividad por parte de los gobernantes, no fueron escuchados tantos planteamientos favorables para la ciudad de Mercedes Díaz. Era el momento de empezar a construir algo bueno para la urbe, pero no fue así. El ingeniero Rosales falleció el año pasado y no pudo ver cristalizado nada de lo que había expuesto. Como las de él, conocemos de muchas inquietudes y propuestas que se han queda en el aire.
Rosales soñaba con una Valera Bicentenario distinta, soñaba con ese momento, con una Valera donde todos unidos contribuyeran al futuro. Que Valera celebrara sus 200 años con nuevo rostro. Por eso se dedicó por años a elaborar proyectos viables e ideas factibles para esa celebración. Decía que el Bicentenario debía de celebrarlo con grandes obras que la Valera de hoy reclamaba. “No podemos conformarnos con lo que tenemos… es necesario buscar mejorar nuestras condiciones de desarrollo y de vida”, nos dijo en una entrevista en 2017.
Así como no se escucharon las propuesta del Ernesto Rosales, pasó lo mismo con el proyecto que la Universidad Valle del Momboy y la Escuela de Liderazgo que presentaron a la Alcaldía y Concejo Municipal en el año 2002 sobre “La Valera que tenemos y la Valera que queremos”, una gran iniciativa que tampoco recibió atención gubernamental para frenar un deterioro urbanístico que había comenzado años atrás.

 

 

Se perdió un tiempo valioso

 

Como valeranos podemos entender muchas cosas como: que algunos servicios vitales no funcionan debidamente, se puede entender que las fallas se han atendido para solucionar, pero sin profundizar el problema, sin embargo, lo que uno no puede entender, y mucho menos aceptar es que se ha perdido una gran oportunidad, que se dejó pasar el poder darle a Valera la atención debida en la ruta citadina de su Bicentenario.
Valera es un ciudad que ha requerido y requiere de obras de gran envergadura, ya Valera no está para pañitos de agua tibia. ¡No!, Valera ha merecido mucho más, y todo parte en la búsqueda de soluciones reales a sus problemas a través de proyectos realizables, debidamente expuestos a los veredictos de expertos y de sus pobladores.
Se tuvo el momento y se desaprovechó. Se perdió tiempo, un tiempo valioso. Las obras que la ciudad necesita las conocemos todos porque a todos nos afectan sus faltas y carencias.

 

El auge de una población

 

El desarrollo, mejoramiento y bienestar de Valera, representan el auge de cada uno de sus pobladores y de la colectividad entera. Cuando hablas de la urgencia que ha tenido la ciudad de un mejor desarrollo, es porque a Valera se le fue encima un desarrollo anárquico o crecimiento desorganizado. La urbe creció o evolucionó con una serie de dificultades y problemas que con el tiempo se fueron traduciendo en dolores de cabeza para sus habitantes.
Con relación a este punto, con motivo del aniversario 197 de Valera en una entrevista dada a Diario de Los Andes el Dr. Jorge Valero dejaba plasmado una serie de reflexiones: “No hay problema eterno… “La cuestión está en diseñar un verdadero plan de desarrollo para la ciudad, que coloque al valerano como su razón de ser… “Valera no ha sido siempre la Valera que hoy tenemos. Podemos volverla, incluso, mejor que la que tuvimos. Hay decisiones que tomar”… Sobre el orden territorial el diplomático y poeta de Valera señalaba: “Si queremos que Valera siga existiendo debemos pensarla con seriedad, con el tino de quien quiere dar en el blanco para sentir la satisfacción de un verdadero logro”… “Cerca está el 15 de febrero de 2020. Pensemos entonces que para tan significativo aniversario podemos presentarle al valerano un conjunto de propuestas para su desarrollo integral, que tenga el propósito de lograr que el valerano vuelva a vivir en Valera, que su comercio vuelva a ser una actividad impulsadora del bien colectivo; que las instituciones públicas y privadas dejen de ser un monumento de burocracia y cumplan su rol de diseñadores y ejecutores de programas que propongan a recuperar la hidalguía que reposa en nuestra memoria, como valeranos”…

 

La Valera
del 2020

La Valera del 2020, la del Bicentenario nos agarra con un chaparrón, sin paraguas y desprotegidos, aún así, no perdemos la esperanzan de ver proyectar y construir una visión de futuro, acabando con la inmediatez para arreglas con paños tibios las fallas y los problemas. Aunque es tarde para pensar en grande proyectos, es tiempo, y hay tiempo para ocuparse de los graves problemas básicos y cotidianos que nos aquejan a todos.

Por naturaleza Valera la joven ciudad de casi 200 años es una tierra guerrera, de lucha, de trabajo y grandes potencialidades que merece mucho más. Para todo eso se requiere compromiso, y como nunca es tarde para comenzar, ojalá alguien asuma ese compromiso que es tan necesario para hacerle frente a la cantidad de problemas y necesidades que tiene nuestra ciudad, la ciudad de todos, la cual exige, que se ocupen de ella.

 

Salir de la versión móvil