
Ateneo de Trujillo (1942-1958)
Por: Alí Medina Machado
DEFINICIÓN. En líneas generales un Ateneo es una asociación humana cultural, científica y literaria, principalmente, y al mismo tiempo un lugar o centro físico donde se desarrolla el quehacer sociocultural de una comunidad específica, a través de organismos propios permanentes, encuentros, actos y otras actividades propicias a la adquisición y divulgación del conocimiento. Un ateneo es también la casa o el edificio donde la gente se reúne para la expresión, la adquisición y el disfrute del conocimiento, como hecho cultural concreto.
La palabra ateneo proviene del latín Athenaeum y éste del griego Athenaion. Como vemos nació en Grecia, en el mundo clásico para servir de Templo de la diosa Atenea (diosa griego de la sabiduría y el arte), en Atenas, nombre también vinculado a su origen.
En el proceso histórico en este lugar se han reunido por los siglos los hacedores de la sabiduría como son los filósofos, literatos, escritores y poetas; científicos y oradores, humanistas todos, para dar a conocer sus obras y sus cualidades. Particularmente a partir del siglo XIX, estos centros adquirieron también una función educativa, de pedagogía, como lugares de enseñanza y aprendizaje; de fomento de la educación, lo que les dio una mayor importancia social. Hoy día su significación es muy amplia y en campos diversos. Son asociaciones culturales, asociaciones civiles dedicadas a la cultura en sus muy diversas manifestaciones artísticas. Poseen por ello un ámbito académico y educativo.
El Ateneo de Trujillo es una institución cultural artística creada para el fomento del arte y la cultura entre los trujillanos y no trujillanos.
ANTECEDENTES. De acuerdo al concepto, siempre hubo simbólicamente ateneos en Trujillo, en lugares de la provincia o el estado, para la reunión, el encuentro, la deliberación y el debate. No justamente el local o el edificio físico, pero si asiento accidental para la reunión o el funcionamiento de un grupo y para una búsqueda o una solución a algo o alguna cosa. La cultura entre nosotros ha tejido históricamente un gran signo de existencia. Hubo así cultura en la prehispania, en la colonia, en el largo proceso republicano y en este tiempo generacional, como están escritas muchas de sus manifestaciones y producciones concretas. Y también existe, además, un patrimonio de oralidad entre nosotros, que es muy válido y necesario, por cierto.
En nuestras principales ciudades, a finales del siglo XIX, hubo el compromiso y deseo de algunos ciudadanos por constituirse en grupo para el ejercicio de lo social y cultural. En Valera, nos los cuenta su primer cronista Rafael Gallegos Celis, en Boconó habla de estos hechos con propiedad su primer cronista José María Baptista, y en Trujillo basta con nombrar a Mario Briceño Iragorry con su libro “Gente de ayer y de hoy”, pues allí en una página, leemos su crónica sobre “El Liceo de Lectura de Trujillo”, a inicios de la década del setenta de ese siglo, un pequeño grupo de contertulios, en casa de Don pedro Pou “tiene la idea de formar un Ateneo…” De allí en adelante los nombres de Rafael María Urrecheaga, Juan Bautista Carrillo Guerra, Francisco de Paula Martínez, Pbro. Estanislao Carrillo, Lucas Montani y otros hombres meritorios, conforman una primera generación de los trujillanos y no trujillanos que anduvieron por los tiempos entre los siglos XIX y XX trabajando y haciendo cultura desde las semejantes y distintas instituciones que hubo para tales menesteres del espíritu, entre otras, La del centenario de la Independencia, la de la Revista pedagógica, el pequeño grupo “Ariel”, la del centenario de la muerte del Libertador, y la Sociedad Bolivariana, a la que podemos considerar el antecedente inmediato del Ateneo de Trujillo.
SU CREACIÓN. A mediados de julio de 1942, la ciudad de Trujillo era un hervidero de vida cultural. La pequeña urbe venía llenándose de acontecimientos, unos permanentes, como la Sociedad Bolivariana, o el Servicio de Extensión Cultural que había creado Numa Quevedo, o la misma Radio Trujillo, con sus programas en vivo; el mismo Rotary Club como organismo de asistencia. Todo aquello redundaba en una conciencia reunida que motivó al Gobierno a crear un centro específico que aglutinara ese quehacer humano. Y así nació el Ateneo de Trujillo, mediante un decreto emitido por el Ejecutivo regional en ocasión de la celebración de unos de los días de la Patria, el 24 de Julio, aniversario del natalicio del Libertador. El decreto tiene fecha de 24 de Julio de 1942, publicado en primera página del periódico Presente, Nº 22. Por cierto, en el editorial del vocero dice al final: “Ahora publicamos en esta misma edición, el decreto por el cual se crea el Ateneo de Trujillo. Ya tiene la cultura en nuestro medio su centro natural y propio de irradiación. Sepan los trujillanos conscientes hacer del Ateneo el hogar de las cultura regional, la casa siempre de puertas abiertas para todo el que tenga en la mano, presta a sembrarla, la próvida semilla de una idea”. Qué hermoso vaticinio, que eso resultó ser el Ateneo: una casa de puertas abiertas siempre, uno de los grandes hogares sociales de la trujillanidad desde ese entonces; aunque, ciertamente, la ciudad, el estado, eran desde mucho antes lugares de constante actividad cultural organizada y, a veces, muchas veces, natural y espontánea por su tinte popular.
Aquel afortunado decreto constaba de tres considerandos y cinco artículos. En la primera parte se fijaban conceptos sobre la cultura y mandamientos que en ella dictaba, como a su asistencia por medio del Estado, que éste no podía descuidarla, por ser tan urgente y necesaria; y que la cultura es orgullo de los pueblos “y el más seguro baluarte de los principios de libertad y de justicia”. Hablaba de la relación historia y cultura, y la importancia de la historia, por ser fuente de cultura y de patriotismo; y que por todo ello precisa la creación o la fundación de organismos ayudados y hasta sostenidos por el estado para su fomento y sus bienes. Ante tal situación de hechos, decretaba la creación de una institución denominada “Ateneo de Trujillo”, la cual sería organizada por una Comisión Especial, nombrada por Resolución “La cual se encargará de elaborar los Estatutos, Reglamento y un Plan de trabajos del Centro”.
Para el funcionamiento del Ateneo, según otro artículo del decreto fundacional se acordó acondicionar la casa donde se firmó el Decreto de Guerra a Muerte; todo con riguroso respeto histórico para dicha restauración. Se mandó también a reformar el Museo “Cristóbal Mendoza”, la Biblioteca “24 de Julio” y el Colegio de Abogados del Estado. Estos tres entes formarían la estructura funcional del Ateneo, es decir, serían sus centros de atención. El resto del decreto habla de las asignaciones económicas a utilizar para cumplir con el contenido del mismo.
EL ACONTECIMENTO. La idea del Ateneo de Trujillo surgida en el mes de Julio prendió de inmediato dentro y fuera del Estado. Se nombró la Comisión organizadora y se fueron haciendo las diligencias y los trámites requeridos para constituir el organismo. Los subsiguientes meses de agosto, septiembre y octubre, cubrieron el espacio para llamar a instalar el importante instituto cultural. Desde otras partes del país se recibieron ideas y voces de reconocimiento por tamaña empresa de crear en la ciudad una casa para la cultura. “Casa Abierta a la Cultura” se llamó al Ateneo desde ese entonces y la expresión quedó como uno de sus lemas tradicionales, muy usado en “Manantial” que fue uno de sus programas de extensión radiofónica a través de su emisora hermana “Radio Trujillo”.
LA PRIMERA JUNTA DIRECTIVA. Formada por decreto, se conoció la noche del 11 de noviembre de 1942, cuando se convocó a un grupo de personas representativas de la ciudad para que acudiera a la casa de la guerra a muerte, con el fin de instalar el Ateneo de Trujillo, “importante obra ésta que viene a abrir una nueva y prometedora ruta cultural en el seno de nuestra colectividad”. El objeto de la reunión fue nombrar la junta directiva que presidirá los actos de este Instituto. Y luego de las palabras del doctor Numa Quevedo, se procedió a nombrar la junta que quedó conformada de la siguiente manera: Presidente, Dr. Hugo Unda Briceño; Vice Presidente Censor, Dr. Luis Beltrán Guerrero; Secretario General, Rafael Ángel Barroeta; Secretario de Relaciones Exteriores, Dr. Guido Berti Márquez; Secretario de Relaciones Interiores, Pedro Linares V.; Tesorero, Dr. Vicente Tálamo; Bibliotecaria, Rosario Pimentel D´Alta; Director de la Comisión de Ciencias Médicas, Dr. Víctor M. Bocaranda; Director de la Comisión de Ciencias Jurídicas, Dr. Sabino Braschi; Director de la Comisión de Literatura, Br. H. Hernández Cerrutti; Director de la Comisión de Prensa y Propagandas, Br. Humberto Rumbos; Director de la Comisión de Música, Prof. Laudelino Mejías; Directora de la Comisión de teatro y Artes Plásticas, Srta. Amparo Briceño Perozo; Director de la Comisión de Historia, Dr. A. Lomelli Rosario; Director de la Comisión de Recepciones, Dr. Marcos Rubén Carrillo.
Presidentes Honorarios: General Isaías Medina Angarita y Dr. Numa Quevedo.
Hubo palabra del Presidente de la Directiva, Dr. Hugo Unda Briceño, quien manifestó la satisfacción por el acto, elogió la acción del Dr. Numa Quevedo, y llamó a la instalación solemne de la Directiva el subsiguiente día 13, en horas de la noche.
ACTO DE INAUGURACIÓN DEL ATENEO. El Acto solemne de Instalación del Ateneo de Trujillo se efectuó la noche del 13 de noviembre de 1942, con asistencia del Presidente de la República, General Isaías Medina Angarita. Su Comitiva, el Presidente del Estado. Dr. Numa Quevedo, y muchas personalidades representativas del estado y del país, así como la sociedad regional. La casona escogida para ser sede fue completamente refaccionada y recibió con alborozo la presencia de múltiples personas que asistieron al memorable acto inaugural. El programa lo inició la Banda “Sucre” del Estado, con la interpretación del Himno Nacional. “Terminados los acordes del Himno Patrio, el Presidente del Ateneo, Dr. Unda Briceño anunció el comienzo del acto inaugural. Luego, el Dr. Numa Quevedo, pronunció el Discurso de Orden. Continuó el programa con la lectura del Acta de la Instalación del Ateneo, a cargo del Br. Humberto Rumbos; luego, las señoritas Pimental D´Alta actuaron con un número de canto y baile; seguidamente el poeta Rafael Ángel Barroeta leyó un poema de su inspiración dedicado al Presidente de la República, y para terminar la Banda del Estado interpretó el delicado vals del maestro Laudelino Mejías, “Conticinio”.
En una noticia periodística se lee sobre este hecho. “En la noche se llevó a efecto la inauguración del Ateneo de Trujillo. El valor y trascendencia de este acto originará muchos discursos laudables por su significación, por lo que este centro encarna para la cultura del pueblo trujillano, paso de avance espiritual que hará imborrable en los anales de la historia regional de nombre del doctor Numa Quevedo, su iniciador y realizador”. (Presente Nº 38).
SUS PRIMEROS GRANDES LOGROS
TRÁNSITO POR LOS AÑOS
SU SEGUNDA SEDE
EL DECRETO
LOS ACTOS DE INAUGURACIÓN
SU DESTINO
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