La ciudad de Valera ha iniciado el año 2026 con un fuerte ajuste en el costo de la vida. Los productos de la canasta básica alimentaria registraron un incremento promedio del 21,8% en los últimos 30 días, esto según un estudio realizadopor el docente en Mercadotecnia, Hebert Ruiz.
La investigación del docente se llevó a cabo mediante un monitoreo exhaustivo en 15 establecimientos comerciales ubicados en sectores estratégicos como El Centro, Las Acacias, El Country y La Beatriz. El estudio comparó los precios de 30 productos de marcas líderes entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
Proteínas y lácteos: los rubros más afectados

El sector de las proteínas encabezó las alzas. Esta subida responde a una dinámica de mercado donde los proveedores exigen pagos estrictamente en divisas en efectivo para despachar la mercancía. Al no contar con facturación en moneda nacional por parte de los distribuidores, el comerciante traslada el costo de la brecha cambiaria directamente al precio final.
Incluso en rubros donde no se exige el pago en dólares, los comerciantes han ajustado precios como medida de “resguardo” ante la inestabilidad del entorno económico.


Origen del aumento
El origen de este repunte inflacionario se vincula directamente con la incertidumbre política vivida tras los eventos del pasado 3 de enero. Durante este periodo, el dólar paralelo mostró una volatilidad extrema: Alcanzó picos cercanos a los 1.000 Bs/$, posteriormente retrocedió a los 700 Bs/$. Generó una brecha cambiaria que llegó al 120%, aunque para el 18 de enero se ha estabilizado en torno al 27%.
“El comerciante tuvo que responder a la incertidumbre sin margen para postergar decisiones, afectando inevitablemente al consumidor final”, explica el profesor Ruiz.
¿Bajarán los precios?
A pesar de la presión gubernamental para ajustar los precios a la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV), el panorama es complejo. Muchos comerciantes adquirieron inventarios a tasas más altas, lo que dificulta una bajada inmediata sin incurrir en pérdidas.
“Los precios de venta al público pueden ir bajando siempre que el comerciante compre primordialmente a un costo a tasa BCV, pero de otro modo se iría incrementando los precios de igual manera. Por ejemplo, la carne en canal no ha variado mucho de precio, pero todo el costo de la logística y el pago obligado en divisa hace que el comerciante ajuste sus costos casi a diario afectando directamente el precio final al consumidor”.
Sin embargo, el informe destaca una expectativa positiva a mediano plazo debido a la posible reestructuración de la industria petrolera, anuncio que ya ha provocado un desplome en la tasa paralela, ofreciendo un horizonte de mayor estabilidad.
Perfil del consumidor trujillano: racional y precavido
El análisis del profesor Ruiz define al consumidor de Valera como un modelo cognitivo y altamente racional. Sus principales características en este 2026 son:
- Prioridad precio-calidad: Es el factor determinante de compra.
- Resiliencia: Utiliza lecciones aprendidas de crisis pasadas para evitar riesgos.
- Planificación forzada: Estructura sus compras para no exceder su presupuesto.
- Valoración del servicio: Aunque busca economía, premia la buena experiencia de compra brindada por el comerciante.
“Esta nueva coyuntura de enero de 2026 se suma al historial de aprendizaje del ciudadano trujillano, quien continúa recorriendo diversas zonas de la ciudad en busca de las mejores opciones para proteger su patrimonio familiar”, concluye el docente.
¡Mantente informado! Síguenos en WhatsApp, Telegram, Instagram, TikTok, Facebook o X







