Chepelca, cuya sede está ubicada en la Zona Industrial «Carmen Sánchez de Jelambi», arribó a sus 28 años de arduo y tesonero trabajo este 4 de septiembre, una empresa netamente regional que elabora y distribuye alimentos derivados de cereales, cuya marca se ha ganado con sobrada razón un sitial de reconocimiento dentro del mundo comercial venezolano, además a nivel regional, nacional y ahora e internacional.
Historia de don Chepel
El señor Oswaldo Hernández, es hijo del ciudadano que ideó lo que es hoy en día esta fábrica de productos alimenticios netamente trujillana, dirige su combo de productos, donde resalta la elaboración de harina de trigo rica en fibra, maizina de alta calidad; el famoso fororo andino, natillas y un variado stock de gelatinas, adobo y aderezos para las comidas, además del famoso «Checolate».
Nos cuenta el jefe de la empresa, que fue el señor Rafael «Chepel» Hernández, su papá, el que se vino hace muchos años de Carora para Trujillo, en busca de mejores derroteros.
A los pocos años, desde el municipio Carvajal arrancó la venta de productos agrícolas y compró luego un pequeño camión con el cual distribuían verduras y frutas a varios negocios y al «Comedor Popular» de Valera.
«Mi papá siempre nos expresaba, a mi hermano Gustavo y a este servidor, el consejo de ganarnos la vida con esfuerzo, pero con la satisfacción del deber cumplido como buenos ciudadanos».
Agrega Hernández, que su papá también le enseñó la forma de vivir empresarialmente, pero honesta con clientes y los empleados de manera igualitaria.
Este 4 de septiembre, Chepelca celebra sus 28 años.
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