Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
El eminente científico británico Richard Dawkins (nac. 1941) es uno de los más importantes divulgadores de la teoría biológica evolutiva, y en Diciembre del año 2000 fue invitado por el gobierno británico para que escribiera un ensayo sobre un tema de importancia, con el fin de que fuera considerado por el Primer Ministro Tony Blair (nac. 1953), que fue Primer Ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007.
Dawkins escribió un ensayo extraordinariamente interesante titulado: ‘Ciencia, Genética y Ética’ (1), en el cual analiza, entre otras cosas, el asunto de elaborar un archivo nacional con los datos del ADN de cada ciudadano. En efecto, ya es posible determinar con precisión el ADN de cada persona, lo cual permitiría elaborar un archivo o banco de datos de ADN, similar a los actuales archivos de huellas dactilares que poseen los organismos oficiales.
No obstante, Dawkins advierte que diversos autores y organizaciones de libertades civiles ven con recelo esa posibilidad debido a las consecuencias familiares y personales que podría tener. Dawkins lo expresa con las siguientes palabras: “Un número sorprendentemente elevado de personas de todas las edades, no están relacionadas genéticamente con el hombre que piensan que es su padre. Para decirlo de la manera más suave, no está claro que desilusionarlas con evidencia concluyente de ADN podría aumentar la suma de felicidad humana. Si existe un banco nacional de datos de ADN, sería difícil controlar el acceso no autorizado (…) No hace falta esforzarse mucho para imaginar las recriminaciones en muchas familias y la desdicha privada que se derivaría de una información libre sobre la verdadera paternidad (…) Actualmente es posible que un marido celoso haga un análisis de saliva o sangre de uno de sus supuestos hijos y lo compare con el de su propia saliva o sangre, para confirmar su sospecha de que él no es el verdadero padre. ¡Pero un banco nacional de datos añadiría que por medio de una rápida computadora se encontraría de inmediato cuál de todos los hombres del país es el verdadero padre!” (2).
Eso que plantea Dawkins es muy serio, porque hay que imaginarse la perplejidad de muchos hijos al enterarse de que su verdadero padre no es su supuesto padre, sino un ciudadano que quizá ni siquiera conozcan. Igualmente, hay que imaginarse los conflictos de pareja que se crearían cuando un hombre detecte que su supuesto hijo no es suyo sino de otro hombre.
Sobre estas cuestiones ya se conoce algo desde hace décadas. En los años 1940 un investigador hizo un estudio en un hospital de Estados Unidos sobre los grupos sanguíneos de padres y bebés, y se sorprendió al descubrir que por lo menos un 10 % de los bebés no eran hijos de su supuesto padre. Ese investigador se alarmó tanto con sus resultados que nunca se atrevió a divulgarlos, y sólo los comunicó en forma privada muchos años después al conocido autor estadounidense Jared Diamond (nac. 1937) que ha sido profesor de fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Los Ángeles, geógrafo, historiador, y en general un autor enciclopédico (3).
Jared Diamond refiere que posteriormente se han realizado estudios genéticos en Estados Unidos e Inglaterra y se ha descubierto que entre un 5 % y un 30 % de los bebés en esos países no son hijos del supuesto padre. Dicho en otras palabras, son el resultado de adulterio (4).
Hasta donde conozco, en nuestro país no se han realizado estudios genéticos que permitan detectar el porcentaje de bebés que no son hijos de su supuesto padre, pero se puede suponer que sea similar a los porcentajes encontrados en esos países.
En fin, quizá conocer el ADN de cada ciudadano podría desatar un verdadero pandemónium en muchas familias.
NOTAS: (1) ‘Science, Genetics and Ethics’, pp. 27-38 en Richard Dawkins (2003) ‘A Devil´s Chaplain. Reflections on hope, lies, science, and love’. Houghton Mifflin Co. Boston. USA. (2) Pag. 33 en R. Dawkins, Op.cit. (3) Pags. 85-86 en Jared Diamond (1992) ‘The Third Chimpanzee. The evolution and future of the human animal’. HarperCollins Publishers. New York. USA. (4) Pag. 86 en Jared Diamond, Op.cit.










