San Juan Bosco: pensamiento y obra enfocada en nuestra realidad

Su obra, su mensaje, su vida, sigue teniendo completa actualidad. No sólo como obras existentes y desparramadas por el mundo entero, sino sobre todo como exigencia, como tarea, como reto.

 

Este próximo 31 de enero se estará celebrando en todo el mundo el día de San Juan Bosco, sacerdote, fundador de la familia Salesiana, educador insigne.
Por tal motivo se están multiplicando las celebraciones, tanto dentro de la iglesia, las parroquias, como en la sociedad y en la Escuela Técnica Salesiana Santo Tomás de Aquino, de la cual es su patrono.
En efecto, Don Bosco (como se le ha seguido llamando cariñosamente) fue un hombre «de Iglesia» que vivió profundamente su fe, y también fue un hombre hondamente enraizado en su tiempo. Presente aún en las personas menos valoradas.
Al examinar esta figura desde nuestro momento actual, comprendemos que JUAN BOSCO fue un nombre suscitado por Dios. Uno de esos regalos grandes que Dios hace a la humanidad.
Celebrar su día significa evocar y revivir el mensaje que dejó con su vida. Desde hoy Diario de los Andes presentará tres especiales para celebrar tan hermoso día.

 

La esperanza en Don Bosco

De Don Bosco se cuenta, que a pesar de los grandes problemas y contratiempos que sufrió, fue capaz de vivir la espiritualidad cristiana con alegría. Si no lo hubiera hecho así no hubiera sido capaz de convencer ni de acompañar a aquellos jóvenes en su maduración cristiana. Esta alegría de Don Bosco estaba fundamentada en la esperanza, y no en un inocente optimismo.
Y aunque llamados a vivir también nosotros con esta carga de alegría, no podemos dejar de hacer mención de lo que sentimos en estos tiempos difíciles vividos en el país. Es sano recordar que están con nosotros las preocupaciones y las alegrías. Ese binomio es parte del equipaje de cada uno, y es ilusorio dejar de responsabilizarnos de ellas, y pretender vivir sin esa realidad.
Su pensamiento se acentuó sobre la libertad en los hombres. Es bueno recordar que gozamos de libertad para vivir preocupados o alegres, pero también conviene recordarnos la conveniencia de no sobrecargar en los hombros los desastres que no son solo míos, y que me inmovilizan desde adentro. Nos puede ayudar el recordar aquella fábula: el hombre que va ante el sabio porque siente que en su interior hay una lucha: dos lobos, uno muy humano, dócil, amigo; el otro, feroz, violento, vengativo… y se pregunta a sí mismo y al sabio: ¿Cuál de los dos vencerá? El hombre sabio, sin titubear le responde: ¡el que tú alimentes!”

 

¿Qué es alimentar?

 

Alimentar las alegrías o las preocupaciones determina formas diversas de vivir la propia vida. Somos libres de hacer lo que creamos más conveniente. Por esto, es necesario revisar hoy, ante la demanda de alegría y esperanza, aquello con lo que estamos llenando a diario nuestro corazón.

 

Por una historia distinta

 

Podamos escribir una historia distinta, mejor, más digna del gentilicio venezolano, donde nos atrevamos a ser diferentes porque nos abastecemos de una fuente verdadera, Cristo, el Señor, que nos anima a vivir siempre apegados a la verdad y a la justicia.

Recargados en la fe y esperanza de Don Bosco, podremos hacerle frente al mal tiempo, no solo con una buena cara, sino con un buen plan para comenzar a levantar lo que haya que reconstruir. Todos podemos ser como Don Bosco, si soñamos y pensamos como él. 
¡Dios nos acompañe en nuestros esfuerzos!

 

 

Todos somos Don Bosco, si soñamos y actuamos como él

Pensamiento espiritual

 

El pensamiento y obra de Don Bosco lo podemos fácilmente enfocar en nuestras realidades. En su condición de maestro espiritual, Don Bosco tiene mucho que decirnos, por ello es oportuno que hagamos el esfuerzo de asumir actitudes como las suyas ante nuestras alegrías y preocupaciones.

 

Esperanza compartida

 

La verdadera esperanza consiste en la certeza de que Dios se va a rebelar, por lo tanto no todo está terminado, ni decidido. Esta esperanza es esclava de uno mismo si no se comparte, es tímida si no se expresa, es irrelevante si no se contagia, es débil si no mueve corazones, manos y pies…

Sentido crítico

 

Es cierto que las verdades no se sacrifican, pero tampoco deben matar al contrario. Estamos llamados a tener criticidad, capacidad objetiva de ver lo bueno y lo malo, de sinceridad ante las situaciones; esto nos ayuda a no vivir autoengañados, a no autocensurarnos.

Paciencia laboriosa

 

Sin apuros, pero no detenidos, no estancados, no apabullados por la flojera, los brazos cruzados. Quien cae en el juego de la paciencia pacífica podría perder los mejores años de su vida, los años más productivos, la claridad de los años dorados, la paz y libertad de los años seniles.

 

“Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde”.

SAN JUAN BOSCO

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