Por: Rafael Quiroz Serrano
Economista petrolero
El mercado petrolero mundial experimentó un comportamiento bajista durante 2025 y cunde mucho pesimismo para 2026. Los principales referentes de precio así lo reflejan. En el caso del barril del crudo Brent (Mar del Norte) se estima que alcance un valor promedio en torno a 65 U$B (dólares el barril), lo que significaría un descenso porcentual anual estimado de 17%. En cuanto al barril de crudo West Texas Intermediate (WTI) el promedio para 2025, se ubica alrededor de 62 U$B, implicando un descenso anual aproximado de 20%. Los precios al cierre del año, de ambos crudos, se ubicarían en niveles mínimos no vistos desde comienzos de 2021.
Se espera que continúe esta tendencia descendente para 2026 debido, principalmente, a una enorme sobreoferta petrolera por el orden de hasta 3.7 millones de barriles diarios (MMB/d) de acuerdo a la Agencia Internacional de Energía (AIE), que ha atenuado, al igual que consistentemente lo ha hecho en 2025, los distintos riesgos de naturaleza política que, en circunstancias similares en el pasado, alentaron subidas importantes de precio. Conviene destacar, en este marco, el impacto en los precios del giro observado en las decisiones de la OPEP Plus (OPEP+) dirigidas a recuperar una porción creciente del suministro mundial de petróleo, al deshacer su control restrictivo de la oferta mantenido desde hace tres años, y por ello provocar una fuerte acumulación de barriles de petróleo tanto en tierra como inventarios estratégicos (China) y de carácter comercial, así como crudo flotante.
La encrucijada de la OPEP
A los 65 años de fundada la OPEP (Bagdad, 14 Sep. 1960) pareciera que esta reculara ante la dicotómica ecuación Precios/Barriles, pues la Organización con sede en Viena siempre se ha inclinado por favorecer precios antes de impulsar producción. En el mercado mundial de los hidrocarburos, la variable “producción petrolera” no tiene que ser el problema fundamental para la OPEP, pues ese es un problema básico de los países altamente desarrollados que son, a su vez, los mayores consumidores de petróleo. La OPEP debe de ocuparse (tiene que seguirse ocupando), primordialmente, de la defensa de los precios del petróleo, pues es a través de esta variable que la Organización consecuencialmente defiende los intereses de sus países miembros, lo que se traduce en mayores ingresos de divisas por concepto de exportaciones petroleras. La OPEP no nació para venerar el mercado, ni mucho menos para defender los intereses de los países altamente desarrollados.
¿Hay consistencia de las energías alternas?
Las proyecciones de precios para los principales referentes en 2026 se consensuan muy por debajo de 60 U$B para el Brent, y hasta en niveles menores a 50 U$B para el WTI. El sostenimiento de la desaceleración del consumo de petróleo por parte de China también refuerza este derrotero esperado en los precios, en un contexto de acentuación de una transición energética en este país, apuntalada por el mayor protagonismo de las energías renovables, incluyendo páneles solares más baratos, expansión de aerogeneradores, mayor potencia hidroeléctrica, eficiencia energética y mayor uso de acumuladores en las redes, sumado a planes nucleares muy ambiciosos. Son ligeros síntomas asomados por toda una docena de energías alternas, o renovables, que aún no logran convencer sobre la sostenibilidad de sus consistencias para la sustitución del petróleo, por lo menos dentro de los próximos 100 años. La preparación del mundo desarrollado para una transición energética hasta ahora se percibe muy pobre y endeble.
El impulso para la inteligencia artificial
Hay que decir, sin embargo, que el auge de construcción de centros de datos para saciar las enormes necesidades energéticas de la industria de inteligencia artificial (IA), a nivel global, se está convirtiendo en un fuerte estímulo para la producción de gas natural (materia prima fósil) como fuente principal de suministro. Aunque en una menor proporción el consumo de más petróleo, carbón, energías renovables, geotermia y hasta nuclear, también son necesarias para sostener el impulso generado por esta bonanza de la IA en la economía mundial.
El desarrollo escalable de la IA con fines económicos y militares en un contexto de lucha por supremacía global entre China y EE.UU., se convierte en el factor que más favorece un repunte potencial de los precios del petróleo, entre el pesimismo que prevalece entre bancos de inversión e instituciones privadas y públicas, volcadas permanentemente al análisis petrolero y al desideratum de la transición energética.
Los fundamentos del mercado
En cuanto a los fundamentos de mercado, llamados también variables estructurales, el cuadro de demanda y oferta que soportó el comportamiento del mercado petrolero en 2025 y permite avizorar el 2026, elaborado por las principales instituciones del sector, a saber, la Agencia Internacional de Energía (AIE), la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. y la OPEP más sus socios externos asociados (OPEP+), muestra un crecimiento estimado de la demanda petrolera en 2025 entre 800 y 900 MB/d, cercano a la previsión de 830 MB/d de la AIE y por debajo de la cifra esperada de 1.1 MMB/d de la EIA y 1.3 MMB/d de la OPEP. Estas diferencias se mantienen en las previsiones de demanda para 2026, en tanto que la EIA espera un aumento de 1.2 MMB/d, la AIE de 860 MB/d y la OPEP de 1.4 MMB/d.
En cuanto al desempeño de la oferta en 2025, el fuerte crecimiento de 3 MMB/d se acopló con lo esperado por la AIE y la EIA, siendo impulsado por el cambio hacia un mayor suministro por parte de la OPEP+ y un protagonismo fuerte de los países fuera de la OPEP+. Estos últimos fueron los principales responsables del crecimiento en la oferta global de petróleo, compensando en gran medida los ajustes moderados de OPEP+. Según estimaciones de agencias como la IEA, EIA y OPEP, el incremento total en la oferta global de líquidos petroleros osciló entre 1.9 y 3.1 MMB/d, con los productores no-OPEP+ aportando entre 1.3 y 1.8 MMB/d, alrededor del 70-90% del crecimiento total.
EE.UU. y precios volátiles
Hay que destacar también el caso de EE.UU., donde a pesar de un comportamiento moderado esperado de la producción del petróleo de lutitas (“esquistos”), debido a precios por debajo de 70 U$B, el desempeño de las cuencas estadounidenses ha sido muy resiliente, hasta el punto de mostrar un aumento sostenido en torno a 500 MB/d. Igualmente importante ha sido la adición de producción entre 800 y 900 MB/d por parte de Canadá, Brasil, Argentina y Guyana.
El análisis más consistente a favor de la continuación de un mercado bajista en los precios para 2026, lo proporciona la acumulación de inventarios en 2025. En efecto, en este año el aumento de los “stocks” va desde un promedio entre 1.8 a 2.2 MMB/d para la EIA y entre 1.2 y 1,9 MMB/d para la AIE. Para 2026 se prevé una aceleración de este acopio hasta un superávit factible de 3.7 MMB/d según la AIE, gracias a una mezcla de factores o variables estructurales y coyunturales, siendo relevante en este resultado previsible el cambio en el manejo de la oferta de la OPEP+ dirigido a recuperar porciones de mercado y el crecimiento de la oferta en países fuera de la OPEP+, que se espera se modere en 2026 en un ámbito de precios menos atractivos y más volátiles.
Así vimos como la expansión sostenida en EE.UU. (shale/NGLs), Brasil, Guyana, Canadá y Argentina, impulsada por eficiencia tecnológica y proyectos “offshore” convencionales representó entre 50-75% del crecimiento global de oferta. También empezó a ser más notorio un mayor incremento estructural de la oferta versus el de la demanda, debido a los efectos derivados de una incipiente transición energética que avanza con fuerza en China, otrora el principal impulsor de la demanda petrolera.
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