A las 5:30 de la mañana de este sábado 15 de agosto salió de la iglesia Catedral de San Cristóbal la peregrinación con la Virgen de La Consolación de Táriba en el 426 aniversario del milagro de la restauración de la tablita. Cientos de feligreses caminaron hacia la avenida 1 de Táriba para agradecerle por un favor recibido y hacerle peticiones, siendo las víctimas de los terremotos ocurridos en Venezuela y Colombia una de las mayores súplicas.
A las 11 de la mañana inició la misa central, oficiada por el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas, acompañado del obispo auxiliar, monseñor Juan Alberto Ayala y sacerdotes de distintas parroquias del Táchira. Durante la homilía, invitó a reconstruir a Venezuela bajo el manto de María de La Consolación, bajo siete puntos entre los que destaca: el respeto a la dignidad humana de quienes están tras las rejas, sea o no por razones políticas; la dotación de los hospitales y centros de salud del país; y mejoras económicas que permitan disminuir la migración y reunificar a las familias. Para lo cual considera necesaria una justicia reparadora.
Monseñor Rivas hizo referencia al drama que vive Venezuela y el Táchira, en donde actúan estructuras de la muerte, hay egoísmo de poder y deshumanización, con la pérdida de sentido de comunidad y la fractura de la fraternidad. A esto le suma la desolación que se manifiesta en la falta de servicios básicos, en la inflación, en las en los salarios de miseria, en lo espiritual y moral y en lo que llama un cansancio existencial, por lo que considera necesario construir un itinerario de consolación, reconstrucción y reparación.
Considera que la Iglesia no puede ser una espectadora muda de lo que ocurre en el país, sino que desde el Táchira debe convertirse en un hospital de campaña, en un taller de reconstrucción de puentes con las instituciones responsables del bien. “Es una fuerza transformadora consolar hoy en el Táchira, significa iniciar un proceso de reconstrucción y reparación de nuestra sociedad. San Juan Pablo II nos recordaba que las estructuras sociales corruptas o injustas son el resultado del pecado personal acumulado, lo que él llamó estructuras de pecado, por lo tanto para reparar la sociedad debemos pasar de la desolación a la consolación y con las manos unidas, analizando efectos y líneas de acción en ámbitos concretos de nuestra vida diocesana y nuestra vida social”, dijo.

Los siete elementos de reconstrucción
Para monseñor Lisandro Rivas los siete elementos principales de reconstrucción de Venezuela son: la familia, marcada por la desolación del fenómeno de la migración forzada ante la decadencia económica, que ha generado la separación de matrimonios, de niños de sus padres, que quedan bajo el cuidado de abuelos ya agotados, o que han dejado a los abuelos solos.
“La causa de la desolación es la polarización política crónica, el miedo social a la libre expresión y la apatía generalizada que surge al sentir que ninguna acción ciudadana puede cambiar la realidad individualismo como mecanismo de supervivencia. El efecto se ve un tejido social atomizado, donde la participación comunitaria se ha ido perdiendo”, expresó.
Aseguró que la desolación también es producto del cansancio pastoral de los agentes de evangelización, quienes sufren la crisis de recursos económicos para el sostenimiento de las obras de evangelización. “La línea de acción está marcada claramente por una formación sistemática y acompañamiento, convirtiendo nuestras parroquias, nuestras comunidades especiales de base, a las cáritas parroquiales, en una iglesia de puertas abiertas”.
El Obispo de San Cristóbal también se refirió a las cárceles y centros de detención del país, en donde hay almacenamiento de seres humanos, retardo procesal, bajas condiciones de nutrición y falta de salubridad. “Una sociedad que deshumaniza al privado de libertad, al preso político, al preso injustamente ajusticiado. El efecto se ve en centros de detención, convertidos en espacios de degradación humana y violencia”.

Otro punto de reconstrucción, según el pastor de la Iglesia católica en Táchira, es el colapso del sistema de salud pública, por la falta de medicamentos, insumos y equipos médicos, sumados a las condiciones laborales de bajos salarios que han provocado el éxodo masivo de profesionales de la medicina y de la enfermería. “La línea de acción está marcada por potenciar la pastoral de la salud, especialmente creada mediante el fortalecimiento de bancos de medicamentos parroquiales, y buscando de manera solidaria cómo responder a nuestros hermanos que viven en la desolación de una enfermedad inesperada”, acotó.
Sobre el sector educativo, se refirió al abandono presupuestario de las escuelas públicas y universidades, que llevan a los jóvenes a perder la esperanza de construir un presente y un futuro que pueda marcar sus vidas para transformar la sociedad. “La causa de la desolación es la subordinación de la gestión pública, los intereses de las ideologías partidistas, cuál beneficio económico particular, la falta de transparencia, la centralización asfixiante y la conexión irreal con el sufrimiento diario del ciudadano de a pie”.
El Obispo de San Cristóbal está convencido de que la línea de acción ante el reto de reconstrucción del país, está marcada porque las autoridades de todo nivel, presenten propuestas técnicas éticas, basadas en el bien común, para unir esfuerzos y transformar la situaciones de desolación que golpean a población, con acciones que transformen la vida desde lo económico, la defensa de los privados de libertad, la defensa de la verdad, la estabilidad escolar, un buen sistema de justicia y que se comparta el pan.













