Alirio Rangel Díaz.
Siendo un niño de 11 años mis vacaciones escolares las disfrutaba en la casa de mis tíos y abuelos en las vegas estapape y el páramo de Chorro Blanco de la población de la Quebrada en las cordilleras trujillanas ,era un recorrido de cuatro horas por un camino real que atravesaba cafetales circundantes en una vega de árboles de bucare, atravesar las márgenes de la quebrada chorro blanco hasta llegar a la montaña donde está ubicada la casa de la familia Rangel Díaz, un paraje entre bosques, frailejones, escorrentías de nacientes de aguas frescas, días esplendidos y nublados, soportando el frio paramero con una ruana de lana cruda de ovejo, era la casa de mi abuelo Eufemio Rangel establecida en medio de un espeso bosque, paredes de tapiales, techo de teja criollas, corredores, en la troja almacenaba las cosechas de habas, caraotas, arvejas, maíz chiquito y las urnas de madera en previsión de quien se adelantaran de este mundo, las noches oscuras solo iluminadas con las topias de un fogón que era el centro de la conversación familiar.
La actividad agrícola de la familia Rangel Díaz era cultivar el tabaco para su procesamiento elaborar el chimo envueltos en cascarones que expendían en lomos de arreos de mulas por los caseríos de Niquitao, la Mesitas y Tuñame, las mujeres como las llamaba a mis tías mi abuelo Eufemio su actividad eran la apicultora, cuidaban celosamente en una cabaña cincuenta cajones de madera repletos de miel de abejas criollas, los sábados era noche de fiesta seleccionado uno de los cajones para ser castradas las abejas y degustar desde sus panales la sabrosa miel que embotellaban en litros que intercambiaban en permuta en las pulperías del pueblo al salir de la misa dominical en la parroquia San Roque , adquiriendo parte de sus alimentos o las telas que con destreza confeccionaban sus vestidos y los trajes de liquilique de caqui marrón de toda la familia.
El recorrido desde el pueblo de la Quebrada hasta Estapape, la única vía comunicacional era el viejo caminos real construidos por el trazado de las poblaciones originarias y el proceso de la conquista, la primera estadía era llegar en la vega de estapape a la casa de mi tío Andrés, unas tres horas caminado unos cinco kilómetros bordeando las aguas de la quebrada chorro blanco, dispuestos por puentes artesanales de troncos de árboles inmensos. Eran el año 1970 se iniciaba el programa de atención conservacionista de suelos ejecutado por Corpoandes, actividad orientada por ingenieros agrónomos realizada por los agricultores en conformar andenes custodiados con muros de pretiles donde se establecían los lotes de terreno para los cultivares de una agricultura de subsistencia.
En agosto de 1970 se inauguró el primer tramo de la carreta agrícola la Quebrada Estapape, la apertura de los primeros cinco kilómetros del trazado de 14 kilómetros hasta llegar los 3.200 metros sobre el nivel del mar en el páramo de Chorro Blanco, lugar la casa de la familia de Don Clímaco Araujo y Doña Raquel Rangel de Araujo, una vialidad estrecha por las dificultades topográficas propias de carretea de montaña, alta pendiente, fueron construidos dos puentes de concreto que sustituyeron los viejos puentes artesanales de vigas de madera, la comitiva la presidia el gobernador del estado Dr. Alejandro Sánchez Cortez, el presidente del concejo municipal, el director y los ingenieros y técnicos de Corpoandes entre ellos el Geógrafo Francisco González Cruz, quien recibió el reconocimiento como paisano, las muestras de afecto, agradecimiento de toda la comunidad de estapape por su compromiso con los quebradeños, la inauguración de esta tramo de vialidad fue el inició del plan de vialidad agrícola rural en los valles altos trujillanos, en este acto de inauguración conocí al joven Geógrafo Morocho González al momento de compartir los saludos junto a mi tío Andrés Rangel y el Señor Francisco Ferrer.
Los agricultores de los páramos trujillanos son testigos del aporte de la gestión profesional del Geógrafo Francisco González Cruz al servicio de Corpoandes, el ser parte fundamental de la creación de un política de gestión de publica para confrontar y disminuir los altos indicadores de la mayor pobreza extrema establecida en Venezuela, la década de los setenta Trujillo era junto a Sucre los estados más pobres a nivel nacional, la población de los páramos trujillanos ocupaba espacios territoriales aislados, comunicados por antiguos caminos reales trazados dese la época de la conquista, sus actividades una agricultura tradicional de subsistencia, altas tasa de analfabetismo, sin servicio de electricidad ni asistencia social. La población inmigraba de los páramos abandonado las cordilleras trujillanas para establecerse en los cordones de miseria de las ciudades en los barrios de Valera, la Costa Oriental del lago de Maracaibo, las ciudades del eje central y los cerros de Caracas.
La lucha contra la pobreza de la población de los páramos trujillanos, fue el enorme reto en construir un propuesta pertinente para detener su despoblamiento, este fue el propósito de la construcción de una programa sustentado en un diagnóstico acertado, donde las acciones a ejecutar eran sustentadas en factibilidades económicas de integrar bajo la figura del Coordinado con la inversión pública el mismo propósito de los recursos del presupuesto del gobierno nacional, regional y municipal, permitiendo la participación de la población en un contexto de gestión pública donde era protagonista en las actividades programas para prestar el apoyo en las logísticas de movilización y alojamiento de los técnicos para realizar las experticias y estudios técnicos de las obras de infraestructura necesaria,.
La creación del programa de los valles Altos Trujillanos, su contenido fue formulado en la sala técnicas de Corpoandes en Escuque, un programa acorde con un modelo desarrollo agrícola con prácticas innovadoras en el manejo de los recurso suelos y aguas, los recurso humanos fue el otro gran avance, el seleccionar un grupo de excelentes profesionales egresados de las Universidades Autónomas, técnicos, obreros y empleados comprometidos al servicio del desarrollo trujillano.
El eje fundamental del programa fue encontrar la innovación, construir un nuevo modelo de prácticas agrícolas que le permitiera dar el salto en el crecimiento económico, la innovación fue el establecimiento de los sistemas de riego por aspersión, practica agrícola que permitía el regadío por primera vez en los andes venezolanos, el riego por aspersión era una práctica desconocida por los agricultores, en ello la importancia de la visión del Geógrafo francisco González Cruz fue fundamental, al establecer el riego por aspersión como factibilidad del programa, establecer los pequeños sistemas de riego por aspersión, modelo del manejo del recurso suelos y agua que había observado en una visita técnica en México, comisionado por el gobernador Don Jesús Muchacho Bertoni en los años 1973.
El eje fundamental del programa de valles altos fue la ejecución de las obras de infraestructura de los sistemas de riego, la orientación que la inversión de los recursos financieros fueran eficientes en garantizar la culminación de las obras y la puesta en su funcionamiento, en ello fue la importancia de la mano de obra en la construcción y colocación de las tuberías de los sistemas de riego, responsabilidad directa de las comunidades, su gran aporte fue la pertinencia en la ejecución de las obras de infraestructura, al culminarlas e iniciar las operaciones de regadío se registraba una asociación civil que administraría las operaciones y mantenimiento del sistema de riego de su localidad..
El financiamiento del programa de los valles Altos disponía de los recursos provenientes de la renta petrolera cumpliendo el anhelo de Uslar Pietri de sembrar el petróleo, los objetivos de la lucha contra la pobreza extrema y el sembrar a la población en su propio espacio territorial, con pertinencia, el avance en la ejecución del programa fue durante un lapso de 25 años hasta 1998 fue el compromiso político de los gobernantes, la continuación administrativa durante 25 años fue el aprendizaje en ejecución de obras de infraestructura para consolidar los valles altos, sostener la implementación de las metas trazadas bajo la premisa del coordinado presupuestario orientado hacia un mismo objetivo, contando con los aportes del presupuesto anual , lograr la culminación de las obras y su puesta en funcionamiento con los aportes de los Ministerios, Gobernación del estado Trujillo, Concejos Municipales y la valiosa participación directa de las comunidades.
AL recorrer hoy los valles altos del estado Trujillo, en todos sus Municipios, se observa el espacio territorial las actividades agrícolas, un modelo de agricultura familiar con prácticas agronómicas sustentables, en el territorio rural continúan asentadas 228.000 campesinos y agricultores en caseríos, la agricultura es la actividad desarrollada 60..000 pequeñas unidades de producción donde la propiedad de la tierra es privada ,los agricultores y campesinos representan según el último censo del 2008 el 30 % de la población trujillana, con la particularidad que los Municipios Carache, Boconó y Urdaneta el 60 % de su población ocupa los espacios rurales,
Trascurridos cincuenta y cinco años del inicio del programa de los valles Altos, no existiendo una evaluación técnica del impacto económico y social del cumplimiento de sus objetivos, actividad que es el nuevo un reto realizar para corregir los errores y realizar nuevas propuestas y programas innovadores hacia los Valles altos trujillanos, es el compromiso de los nuevos tiempos que deben realizar las instituciones gubernamentales, investigación, Universidades y de planificación de la nación , los resultados son evidentes, el programa de los valles altos desarrollo un espacio territorial de 60.000 hectáreas de las cuales 35.000 hectáreas disponen de riego por aspersión mas de 500 sistemas de riego fueron construidos y todos continúan operativos y prestando servicio de riego a las unidades de producción, los volumen de producción de las cosechas de hortalizas, tubérculos, frutas representan un volumen de 700.000 toneladas anual que representa que el estado Trujillo es el mayor productor a nivel nacional de en los rubros de las hortaliza, tubérculos y frutas.
El recorrer cualquier de los caseros de los valles altos de geografía trujillana, es evidente que se logró vencer la pobreza extrema ,ahora la pobreza extrema lamentablemente se encuentra en los espacios urbanos y las grandes ciudades, es inocultable el desarrollo económico y mejoramiento de los niveles de vida de los campesinos, hasta el más apartado lugar de los páramos dispone de vialidad rural, sistema de riego, electrificación rural, habitan viviendas honorables, disponen de un vehículo rustico o pequeño camión como unidad de trasporte para llevar sus cosechas al mercado, es la población rural y campesina la demostración de mayor resiliencia para soportar el mayor colapso económico y destrucción del sistema productivo y económico en los últimos 27 años, fortaleció sus capacidades de adaptación a las adversidades económicas con baja rentabilidad de las actividades agrícolas, resistió y venció la diáspora al contener su población en los espacios de su territorio
Los agricultores y campesinos continuaran su perseverancia en sus unidades de producción, manifiestan su fe y esperanza por el cambio político, el retorno de la Democracia, pronto llegaran los tiempos de gran prosperidad y crecimiento económico, son los nuevos retos en el porvenir, en ello se cuenta con la sabiduría del morocho francisco González Cruz al celebrar su 80 años de vida y continuar junto a los agricultores los sueños del desarrollo sustentable de los Valles Altos trujillanos….Gracias Morocho… Los valles Altos Trujillanos la Obra Social y Económica más trascedente del siglo XX realizada en Trujillo y una referencia como vencer la pobreza extrema.
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