Laboratorios de la red pública están paralizados por falta de reactivos, tubos de ensayo y algodón

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Los médicos muchas veces se ven obligados a hacer diagnósticos a ciegas. La Escuela de Bioanálisis de la UCV se mantiene gracias a donaciones


Setenta por ciento de los diagnósticos médicos los aportan los servicios de bioanálisis. Cada vez que un médico atiende a un paciente eso genera al menos un análisis y el sistema está paralizado por la escasez de reactivos, que ronda el 100% en los laboratorios públicos, según María Cabrera, presidenta del Colegio de Bioanalistas del Distrito Capital y Miranda.

Estos profesionales conmemoraron ayer su día con una protesta en la plaza Las Tres Gracias y con la entrega de un documento a las autoridades donde exigen, además de reactivos para las pruebas de laboratorio, insumos como tubos de extracción para las pruebas hematológicas, gasa y algodón.

No hay reactivos para pruebas diagnósticas de VIH, Hepatitis, Chagas, fallan cosas tan básicas como una coloración de lámina para ver un hemograma o una laminilla para exámenes de heces y orina.

Cabrera denunció, además, que desde hace dos años no se realiza mantenimiento preventivo a los equipos automatizados de los laboratorios públicos, lo que influye en la calidad de los resultados.

La crisis de los laboratorios, cuyos materiales son importados en un 90%, tiene su origen en la deuda que mantiene el Ejecutivo con las casas comerciales del exterior lo que ha provocado el cierre de créditos.

Según Judith León, presidenta de la Federación del Colegio de Bioanalistas de Venezuela, actualmente muchos hospitales solo están en capacidad de descartar VDRL Sífilis en sangre, las otras seis pruebas obligatorias de la serología no se hacen o se practican de forma intermitente en los centros públicos por lo que los pacientes deben realizarlas en laboratorios privados donde los precios aumentan cada semana.

A principios de abril el costo de una serología (los siete exámenes para descartar enfermedades transmisibles en la sangre) en una clínica del este de la ciudad era de siete millones de bolívares pues adquieren los reactivos al valor del dólar paralelo. En enero de 2016, realizar estos análisis costaba apenas Bs 200.

El laboratorio del Hospital Universitario de Caracas que solo estaba en capacidad de procesar exámenes de orina y heces, se encuentra prácticamente en cierre técnico.

Cuatro meses y medio inoperativo tiene el laboratorio del hospital Domingo Luciani en El Llanito. Además de la ausencia de reactivos, el área está contaminada por la morgue del hospital que funciona en ese mismo piso.

Ninoska Montilla, quien está a cargo del laboratorio, ve la angustia de los pacientes que van con los tubos de ensayo en la mano sin poder procesarlos. En los dos centros públicos cercanos, el Pérez de León y la clínica popular de la Lebrún solo realizan hematologías.

«Es preocupante porque muchas veces los médicos se ven obligados a hacer los diagnósticos a ciegas», dijo Montilla.

Cabrera agregó que los últimos reactivos que llegaron duraron quince días y los bioanalistas desconocen la calidad y procedencia de los mismos pues no fueron analizados por el Instituto de Higiene. «La dotación es intermitente e incompleta», aseguró.

Formación en riesgo

De las siete Escuelas de Bioanálisis que existen en el país, tres están en cierre técnico por falta de presupuesto y de insumos para activar los laboratorios de prácticas docentes: la de la Universidad de Los Andes, la de la Universidad del Zulia y la de Carabobo (núcleo Aragua). La de la UCV subsiste gracias a los donativos de laboratorios que han cerrado.

María Fátima Garcés, directora de la Escuela de Bioanálisis de la UCV, agrega que desde hace dos años los egresados que se han ido del país mantienen a este centro de enseñanza con los recursos que se canalizan a través de una fundación pues «el presupuesto anual de la escuela es de apenas Bs 900 mil. Un monto simbólico pues solo una caja de guantes cuesta Bs 3 millones».

Ante la falta de equipos y reactivos en la red pública, los futuros bioanalistas han tenido que realizar algunas de sus prácticas profesionales en clínicas como la Metropolitana, Ávila, Centro Médico Docente La Trinidad y Centro Médico de San Bernardino.

Hay 20 mil bioanalistas a nivel nacional y 33% han emigrado, unos 6 mil.

Con Información: EU

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