LA VENEZUELA POSIBLE Y EL PUEBLO SOBERANO | Por: Francisco González Cruz  

 

El punto de partida para la construcción de  la Venezuela posible está bastante claro, en unas circunstancias muy interesantes e inéditas:

1.- Las ideas fundamentales de un país libre, democrático, soberano, de justicia, que respete la dignidad de la persona humana, orientado al bien común, descentralizado, que asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura y a la educación, está en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. El artículo 5 dice textualmente que “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo”.

2.-  El pueblo venezolano está clarísimo en que está de acuerdo con ese modelo de país. Por primera vez en nuestra historia republicana todos los estudios, análisis y encuestas demuestran la casi unanimidad del sentimiento nacional en torno a esos postulados básicos.

3.- La enorme mayoría de los venezolanos están orgullosos de serlo, y están unidos entorno al amor a la patria, a la familia, al trabajo y a la paz.

4.- Existe un elevadísimo reconocimiento al liderazgo luminoso que encarna esos valores.

5.- Nos falta que ese pueblo soberano se exprese mediante el sufragio, tal como lo establece la propia Constitución.

Esa palabras principales como libertad, democracia, justicia, bien común, independencia, respeto a la vida y otras igualmente fundamentales están escritas en todas las 25 o 26 constituciones que ha tenido Venezuela desde la Constitución Federal para los Estados de Venezuela de 1811, hasta la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999. De tal forma que ese proyecto de país, ese sueño republicano, nació cuando emergió la república y hoy, cuando estamos casi en el mismo punto de partida, están las condiciones ideales para lograrlo efectivamente.

La razón es que hay un consenso inédito entre los venezolanos entorno a esas ideas fundacionales, que se han reforzado a pesar de todos los intentos por violarlas, y quizás precisamente por ello. Porque en estos años se ha tocado fondo en la destrucción de ese modelo de institucional de justicia, de paz y de bienestar. Todos los estudios y análisis demuestran que la enorme mayoría de los venezolanos claman por el establecimiento de un Estado respetuoso de la Constitución, de la dignidad de la persona humana y que esté al servicio del bien común, capaz de construir entre todos el desarrollo humano integral que merecemos.

El reciente estudio “Lo que nos une. La voz de las venezolanas y los venezolanos sobre el diálogo y la convivencia” realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, en diciembre de 2025 dice que el 98,8 % de los venezolanos sentimos el orgullo de ser venezolanos, el 64,1% considera que las personas en Venezuela comparten un destino común y que los principales elementos de cohesión nacional y valores compartidos son: La familia y su cuidado el 87,1%; el trabajo y las ganas de “echar pa’lante el 86,9%; el deseo de vivir en paz el 86,3% y la aspiración a que la economía mejore el 85,7%. Cuando se solicita priorizar un solo factor, el 75 % menciona la familia, el trabajo y la economía. Entre quienes perciben conflictos en el país (77,6 %), el 84,6 % prefieren que estos se resuelvan mediante acuerdos, frente a solo 9,5 % que prefiere la confrontación. El 88,9 % de personas cree que las personas pueden superar las dificultades actuales trabajando juntas y el 82,2% percibe que en su entorno las personas hacen esfuerzos por mantenerse unidas a pesar de las diferencias.

La pregunta poderosa es: ¿Cuál es la probabilidad de que el liderazgo nacional pueda elevarse y ponerse al servicio de esa Venezuela posible? La sociedad civil organizada tiene la palabra. Son las organizaciones no gubernamentales, los de trabajo social y cultural, los gremios de trabajadores y empresarios, los  vecinos, los de defensa de los derechos humanos, los colegios profesionales, las instituciones educativas, las universidades y academias, los medios de comunicación independientes, las instituciones religiosas y todas aquellas personas  que den voz y acción a este extendido y profundo sentimiento nacional.

Hoy todos sentimos un poderoso campo de energía positiva que puede transformar el proyecto de país establecido en la Constitución, en una palpable y luminosa realidad.

 

 

 

 

 

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