Por: Luis A. Villarreal P.
Aniversario de propósitos y esperanza
¡Oh, Puerta maravillosa!, portal de seducción y armonía, cuánto hemos disfrutado de tu donaire y efluvios tan fragantes, de tus fríos y nieblas, lluvias y soleados; cual musa majestuosa ataviada de colores y sonrisas, acaparando miradas, suspiros y expresiones en tu semblante seductor de atuendos cordilleranos: de pinos y eucaliptus, de sauces y yarumos, de helechos y piñuelas, de lirios, calas, hortensias y campánulas y floripondios, de gonzalitos y colibríes, copetones y golondrinas, de mapurites, cachicamos y ardillas.
Cuánto más esperaremos para remozar tu hermosura y darte el gusto que siempre has merecido en el majestuoso Valle del Río Momboy magnificente que espera la realización del Plan de Ordenación del Territorio. Tantos aniversarios —y este 406º no ha sido excepción— diciéndote lo mismo, pero bien sabes que no ha sido nuestra culpa, vale decir de los que te disfrutan a diario y de quienes se han hecho tus transeúntes, temporadistas y asiduos visitantes que de todos modos te dispensan el aprecio y auguran tu auge y funcionamiento, a la altura de tu vocación agrícola y potencial turístico.
Atentos estamos de las circunstancias que toda Venezuela vive y padece, en el torbellino de esperanzas e ilusiones que, a pesar del largo tiempo de vicisitudes, frustraciones y desconciertos, siguen remontando la cuesta del optimismo y la constancia hasta llegar a contar con atmósfera democrática para echar adelante los esfuerzos de reorganización y recuperación política e institucional; del Estado de derecho, justicia, superación educacional y ciudadana, garantía de bienestar socioeconómico y cultural, soberanía e independencia.
¡Salud comarca luminosa!, ¡feliz aniversario!

L A V P
La parroquia La Puerta, en sus centros poblados y caseríos, como tantas veces se ha afirmado y llegado a aceptar desde hace muchos años, requiere de políticas eficaces que tiendan a administrar del mejor modo posible el compendio de valores que paradójicamente también, como se ha visto y experimentado, le han traído serios problemas que amenazan su necesaria conservación.
Es, sin de inmodestia, un paraje de exuberante atractivo, también frágil y limitado que no alcanza a satisfacer los deseos de tanta gente, y es comprensible, que quiere tener un lugar para disfrutarlo o sacarle provecho económico. Debido a esta última tentación en la parroquia entera se ha ido expandiendo la carga urbanística que con tanta razón ha sido blanco de múltiples denuncias, por las contraproducentes consecuencias que impactan sobre la razonable idea de conservar el espacio en beneficio de los habitantes permanentes que realizan sus actividades agropecuarias y de los numerosos visitantes que la disfrutan de continuo, dando al valle y demás predios de la serranía cordillerana el uso más cónsono y apropiado.

Preocupados por el uso distorsionado y anárquico, es que desde los años 80 ha iniciado el despertar, tal vez lento y parsimonioso pero que aun así ha sido amplio y tenaz, contundente y obstinado, dispuesto a mantener en alto y cada día con mayor énfasis las razones que ya tienen comprometida la percepción y la actitud política de quienes tienen la obligación de darle el tratamiento y administración merecidos.
Una labor de gobierno con visión es lo que se requiere sobre el espacio que por ser frágil y vulnerable es un Área Bajo Régimen de Administración Especial [ABRAE], y tiene en su haber nobles adjetivos que avalan sus cualidades geográficas, climáticas, ambientales y agrícolas, y también sus restricciones, reconociéndose en ello una localidad prometedoramente turística
La ansiada industria turística, si bien representa una bondad más hacia los habitantes y lícitos comerciantes e inversionistas, también es una evidente responsabilidad para los mismos y en mayor grado para los organismos a quienes compete su cabal administración, sobre entendiéndose los pormenores ambientales, muy bien interpretados en las declaraciones de Zona Protectora del Río Momboy y Zona de Interés Turístico, las cuales son un estatus sobre el cual responder y trabajar.

Aunque al principio, y por largo tiempo, el gobierno municipal y el Ministerio del Ambiente, principalmente, entre otros organismos, toleraron actividades urbanísticas desviadas y contraproducentes al modelo del adecuado desarrollo integral: social, agrícola y turístico, terminaron por aceptar la elaboración y aprobación de los planes de ordenación urbanística, que más luego la clase partidista de turno aún en ejercicio desconoció fatalmente, volviendo desaforadamente a la anarquía ambiental y urbanística; desbaratando la secuencia y tenor de un trabajo riguroso y sostenido en pro de los planes integrales de conservación del espacio y su racional uso en beneficio del verdadero desarrollo de toda la parroquia y del valle en su conjunto.
En lo que va de siglo, La Puerta, del deber administrativo municipal ha estado en orfandad, y la historia de sus detracciones e irresponsabilidades oficiales forma parte de las páginas negras que necesariamente hay que revisar para reorientar el trabajo por el Valle del Momboy
Se espera de las nuevas autoridades verdadera actitud institucional apegada a las normas y planes, aprobados y concebidos para organizar la actividad social y productiva de sus habitantes en el trabajo agrícola y turístico. Sin descartar para nada las seudo explicaciones de quienes tuvieron el desparpajo de violentar la normativa aprobada y en ciernes. Sobre este aspecto no debe configurarse ningún celestinaje para silenciar y dejar eso así, sino más bien requerir las interpelaciones correspondientes.
Nos referimos a quienes dirigieron los gobiernos del municipio Valera y del estado Trujillo que deben dar cuenta de su enorme irresponsabilidad, mucho más si anterior a sus respectivos ejercicios gubernamentales pasaron años denunciando o criticando lo que lamentablemente era la política administrativa contraria a los intereses colectivos de La Puerta y del Valle del Momboy en general, en detrimento de su cualidad ambiental; capítulo desastroso que volvieron aperturar y repetir, sobre el cual se esperan efectivas correcciones como praxis y ejemplo de la nueva Venezuela institucional, respetuosa del Estado de derecho, del ambiente, de la política y la justicia.

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