Venezuela está experimentando una enorme y compleja sacudida nunca vista en su historia republicana. Una transformación compleja y nada fácil de comprender plenamente, pero que exige serios ejercicios de reflexión y rápida capacidad de acción. Ya en diversos lugares del país hay foros, conversatorios y reuniones para tratar de discernir las señales de estos tiempos y actuar en consecuencia.
El Foro «Descifrando la Transición Venezolana» realizado el pasado jueves 29 de enero en la Sala de Conciertos de la UCV y convocado por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, es un ejemplo de lo que tiene que estar pasando en todo el país. Allí, moderados por el decano Dr. Juan Carlos Apitz, los ponentes profesores Elías Pino Iturrieta, Benigno Alarcón y John Magdaleno aportaron sus conocimientos para tratar de entender esta complejidad y ofrecer ideas para la acción.
A los venezolanos no nos puede sorprender en la intemperie estos acontecimientos que están cambiando sobre la marcha nuestra realidad. Hoy tenemos unos desafíos nunca experimentados, que pueden abrir o cerrar oportunidades que afectan, para bien o para mal, nuestro presente y nuestro futuro. Muchas de las decisiones no estarán en nuestras manos, pero la capacidad de pensar y trazar estrategias en nuestras propias realidades y actuar no son pocas. “Dejar hacer y dejar pasar” es lo peor que nos puede pasar en esta hora nos ha tocado vivir.
La encrucijada que nos toca llama a la responsabilidad de los líderes sociales, empresariales, académicos, culturales y políticos. Las señales apuntan a una sociedad más liberal, más competitiva, más abierta. Las leyes que apresuradamente se están aprobando tienden a la apertura de la economía, a mayores libertades para las iniciativas sociales y empresariales y a mayor pluralismo.
Es urgente conversar sobre las nuevas realidades, sobre las ventajas que podríamos tener y las dificultades a vencer. Las organizaciones gremiales, las universidades, los grupos culturales, es decir la sociedad civil tiene que moverse ya para conversar sobre estos desafíos que no esperan, pues están en pleno desarrollo.
Esta es una oportunidad histórica para que a lo largo y ancho del país se debata sobre la Venezuela posible, la que puede emerger en medio de esta complejidad: un nuevo orden que haga posible la Venezuela decente que lleve al bienestar de la mayoría, que bien se lo merece luego del viacrucis sufrido en los últimos tiempos. Es la hora de la lucidez que solo surge de los encuentros y las conversaciones.
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