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LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA | Por: Ernesto Rodríguez

por Ernesto Rodríguez
16/10/2026
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Mis padres vivieron en España la Guerra Civil Española (1936-1939), que fue una guerra terriblemente sangrienta y eso me motivó a escribir el presente artículo.

Muy brevemente vamos a referir los principales acontecimientos en España antes de dicha guerra.

España no se involucró en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y eso le permitió ganancias de dinero vendiendo acero y máquinas a los países que participaron. Pero cuando esa guerra finalizó también se acabaron las ventas que hacía España y muchos trabajadores quedaron sin trabajo cuando las fábricas tuvieron que cerrar.

Marruecos, era una colonia española en el norte de África y en julio y agosto de 1921 un jefe marroquí se sublevó contra España y hubo unos 14.000 soldados españoles que murieron o desaparecieron (1).

La historiadora estadounidense Susan Wise-Bauer (nac. 1968) describe de la siguiente manera la situación. En España los llamados revolucionarios de la ‘España Roja’ desde hacía años insistían en que España debía salir de una monarquía y convertirse en una república con una constitución al igual que otros países. Pero los sectores sociales más acomodados apodados ‘La España Negra’ querían que España siguiera siendo una monarquía (2). Durante los cinco años después de la sublevación de Marruecos la ‘España Roja’ tuvo enfrentamientos con la ‘España Negra’ y entonces el Rey Alfonso XIII (1886-1941), que fue Rey de España desde que nació, cada vez se hizo más impopular y en 1931 se fue a Roma, aunque nunca renunció a seguir siendo Rey de España.

El general español Miguel Primo de Rivera (1870-1930), que gobernó como dictador militar desde 1923 hasta 1930 para tratar de sostener al régimen monárquico, dirigió en 1925 una campaña militar y derrotó a los marroquíes que se habían sublevado (3).

En las elecciones del 12 de abril de 1931 los partidos republicanos alcanzaron una gran victoria en las principales ciudades aunque no en el campo, y los círculos monárquicos del país se alarmaron. El 14 de abril de 1931 se proclamó ‘La República’ y en diciembre de 1931 se aprobó una constitución relativamente moderada. Los partidos de izquierda ocuparon el poder, proclamaron la separación entre la Iglesia y el Estado en mayo de 1931, y decretaron la libertad de cultos. En septiembre de 1932 se preparó una ‘Ley de Reforma Agraria’, en un país en el cual los propietarios rurales que constituían el 1 % de la población eran dueños del 60 % de las tierras cultivables, pero esa ley no llegó a aplicarse (4). Los republicanos estaban divididos e indecisos en lo concerniente a la reforma agraria.

Las nuevas elecciones en noviembre de 1933 dieron como resultado un desplazamiento hacia la derecha y el nuevo gobierno de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) trató de promover una política conservadora. En octubre de 1934 estalló una revolución de tipo social en Asturias y el gobierno convocó a un grupo de militares, entre ellos al joven General español Francisco Franco (1892-1975), que ocupó el ‘Ministerio de la Guerra’, y a la Legión Extranjera de marroquíes, para aplastar la rebelión. Vamos a citar las palabras del eminente historiador británico Hugh Thomas (1931-2017) en su obra sobre la guerra civil: “Los legionarios rápidamente ‘liberaron’ Oviedo y Gijón. Gijón cayó el 10 de octubre. En estas ciudades los conquistadores se dedicaron a reprimir de una manera que excedió en horror y número cualquiera de las atrocidades cometidas por los mineros. Después de 15 días (…) los rebeldes se rindieron (…) Se calcula que unas 1.300 personas fueron asesinadas (…) De esas unos 1.000 eran civiles, la mayoría probablemente mineros. Esos números probablemente eran una subestimación, aunque es dudoso que hayan sido unas 5.000 personas las víctimas de la represión. Ciertamente muchas de las muertes ocurrieron después de la victoria de los legionarios marroquíes. Unas 30.000 personas fueron apresadas en España durante octubre y noviembre de 1934. De ellos la mayoría en Asturias” (5). Es importante aclarar a la lectora o lector que Hugh Thomas no tenía ideas de “izquierda”. Yo tengo su obra ‘A History of the World’ (Una Historia del Mundo’) publicada en 1979 y la dedica al dirigente político venezolano Rómulo Betancourt (1908-1981).

En Barcelona se proclamó el ‘Estado Catalán’. Los partidos republicanos establecieron una alianza que abarcaba desde comunistas hasta socialistas siguiendo la línea del ‘Frente Popular’ en otros países de Europa. Las elecciones de febrero de 1936 le dieron el triunfo a tal Frente Popular en España, otorgándole mayoría en el Parlamento. Al poco tiempo estalló la Guerra Civil. La situación social se encontraba extremadamente polarizada  entre derecha e izquierda. Las formaciones políticas partidarias de un estado totalitario, por ejemplo ‘La Falange Española’ creada en 1933 carecían de apoyo electoral. En julio de 1936 un grupo de militares dirigidos por Francisco Franco y la mayor parte de los partidos de derecha querían enderezar la situación con un golpe rápido, porque temían que se pasara de un reformismo a una revolución.

El novelista y periodista británico George Orwell (1903-1950), muy conocido por sus obras como: ‘Rebelión en la Granja’ (1945) y la distopía ‘1984’ publicada en 1949, también publicó en 1938 una obra titulada: ‘Homenaje a Cataluña’. En esta obra Orwell escribió lo que vio en Barcelona en 1936: “Fue la primera vez en la cual yo pude ver que la clase trabajadora estaba dirigiendo (…) Sobre todo había una creencia en la revolución y el futuro, un sentimiento de que repentinamente había surgido una era de igualdad y de libertad” (6).

Francia propuso un ‘Pacto de no intervención’ que firmaron varios países. Entre ellos Francia, Inglaterra, la Alemania Nazi de Adolf Hitler (1889-1945) y la Italia Fascista de Benito Mussolini  (1883-1945). Pero en la realidad Alemania e Italia sí ayudaron militarmente a los franquistas golpistas. El 26 de abril de 1937 la ‘Luftwaffe’ (aviación alemana nazi) de la Legión Cóndor, bombardeó Guernica en el país vasco de España, y el gran pintor español Pablo Picasso (1881-1973) inmortalizó ese terrible bombardeo en su cuadro: ‘Guernica’ pintado en 1937. La ‘Aviación Legionaria’ de la Italia fascista también hizo bombardeos. Se calcula que esos bombardeos causaron centenares de muertos y gran destrucción material. Además es obvio que esos bombardeos fueron cruciales para dar la victoria a los franquistas en la Guerra Civil.

Las ‘Brigadas Internacionales’ ayudaron a los republicanos. La idea surgió de la ‘Internacional Comunista’ en julio de 1936 y entre las figuras que participaron estuvo el escritor y aventurero francés André Malraux (1901-1976) que fue brigadista voluntario y formó una unidad aérea de pilotos de aviones en julio de 1936.

La URSS ayudó con material de guerra a los republicanos desde octubre de 1936, a cambio de las reservas de oro del Banco de España.

En la Guerra Civil, los comunistas del Partido Comunista Español (PCE) tuvieron muchos enfrentamientos violentos con los anarquistas y los trotskistas. Entre las figuras prominentes del PCE podemos citar a la española Dolores Ibarruri (1895-1989), apodada ‘La Pasionaria’ que fue Diputada en las ‘Cortes Republicanas’ entre 1936 y 1939 y dirigente del PCE desde 1942 hasta 1989. También podemos citar al célebre anarquista español José Buanaventura Durruti (1896-1936) sindicalista de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo).

Los trotskystas, es decir, los seguidores del revolucionario ruso León Trotsky (1879-1940) asesinado en 1940 por el dictador soviético José Stalin (1878-1953), planteaban que en realidad la URSS no quería que en España triunfara una revolución socialista porque eso podía afectar los planes que tenían de desarrollar la URSS como gran potencia sin conflictos con los países occidentales. El activista político estadounidense Felix Morrow (1906-1988) lo analiza con lujo de detalles en su ensayo de 1936: ‘La Guerra Civil Española’ (7). Esta interpretación de los trotskistas es creíble porque el 23 de agosto de 1939 Hitler y Stalin firmaron un ‘Pacto de no agresión’ entre Alemania y la URSS y en el ‘Protocolo Secreto’ de ese pacto se contemplaba la repartición de Polonia entre ambos países.

Sobre la Guerra Civil Española se han publicado varias obras literarias. El escritor español José María Gironella (1917-2003) publicó sus obras: ‘Los Cipreses Creen en Dios’ (1953) y su obra: ‘Un Millón de Muertos’ (1961), También podemos citar al gran escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961), Premio Nobel de Literatura en 1954, y su obra: ‘Por Quién Doblan las Campanas’ (1940).

Sobre el número de muertos durante la Guerra Civil Española Hugh Thomas refiere detalladamente una serie de datos (8). Los franquistas victoriosos aseveraban que en el lado republicano fueron asesinadas unas 300.000 o 400.000 personas, pero luego esa cifra disminuyó a unas 60.000 personas. Por otra parte, dice que es improbable que el número de ejecutados fuera de las batallas en el lado franquista hayan sido más de 50.000. Asimismo considera que unos 110.000 franquistas murieron en batalla y que unos 175.000 republicanos murieron en combate. También refiere que el número de civiles que murieron en bombardeos en el lado republicano en 1938 fue unos 12.000, mientras en el lado franquista probablemente no hubo más 1.000 muertos. Según este autor, otras muertes de civiles podrían aumentar el número de civiles muertos a 25.000.

Todas estas cifras podrían sugerir que el número total de muertes violentas en la Guerra Civil fue unos 400.000. Pero señala que el número de muertes por hambre y enfermedad en prisiones después de la victoria franquista probablemente fue más de 100.000. En total Thomas calcula unas 500.000 muertes debido a la Guerra Civil.

El historiador francés Pierre Vilar (1906-2003) calcula que en la Guerra Civil murieron unas 560.000 personas (9). El eminente historiador estadounidense Gabriel Jackson (1921-2019) calcula que entre 1936 y mediados de 1940 murieron unas 800.000 personas debido a la Guerra Civil (10).

El historiador sueco Ragnar Svanstrom (1904-1988) dice: “El 1 de abril de 1939 terminaba la Guerra Civil con la derrota de los republicanos, después de 33 meses de sangrientas luchas en los que pereció un millón de españoles y casi otro tanto de ellos se vieron obligados a refugiarse en el extranjero” (11).

Ramón Tamames (nac. 1933) es un economista español y calcula unos 675.000 muertos en la Guerra Civil. Pero señala que hay que agregar los emigrados, unas 300.000 personas. Si se une esta cifra a la de muertos, España perdió como consecuencia de la guerra no menos de 950.000 de sus habitantes. Además Tamames dice que la mayoría de los emigrantes eran obreros calificados, técnicos y docentes, científicos etc. (12).

Después de la victoria franquista, diversos autores refieren que hubo muchas ejecuciones. Susan Wise-Bauer dice que los historiadores calculan que unos 200.000 españoles murieron en prisión por hambre o fueron ejecutados (13)

El periodista británico Chris Harman (1942-2009) refiere que el número de personas ejecutadas por la dictadura de Franco después de su victoria fue unas 500.000 personas (14). El historiador británico Mark Almond (nac. 1958) refiere que “Unos 200.000 españoles murieron después de que finalizó la guerra como resultado de la dictadura de Franco” (15).

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Mi padre Alfredo Rodríguez Fernández nació el 4 de junio de 1920 en Valencia (España) y falleció el 8 de marzo de 1998 en Caracas. El 3 de marzo de 1997 hizo un breve escrito describiendo algunas de sus experiencias en la Guerra Civil. En abril de 1938 se incorporó voluntariamente en el ejército republicano cuando apenas tenía 17 años. Según sus propias palabras en el escrito “Fui destinado al ‘Batallón de ametralladoras’ del 19 Cuerpo del Ejército, que estaba acantonado en el Pueblo de Los Santos (Rincón de Ademuz). Ese Batallón (…) era enviado a los frentes donde se requería una mayor capacidad de fuego (…) Estuve en los frentes de Camarena de la Sierra, Manzanera y El Cañigral (…) Al terminar la guerra, el 29 de marzo de 1939 yo estaba en el Cañigral (…) y fui apresado por tropas marroquíes…”.

Yo estuve averiguando y los tres frentes mencionados pertenecían a la Provincia de Teruel donde se libraron combates muy violentos. Tengo una obra sobre la ‘Guerra Civil Española’ con ilustraciones y mapas y en ella se dice: “Los duros combates en torno a la capital turolense ocupan a ambos ejércitos hasta finales del mes de febrero de 1938, Durante los dos meses de batalla en condiciones insoportables debidas a la dureza del invierno el ejército republicano agota sus reservas (…) el avance de las tropas franquistas hacia Valencia fue lento y especialmente cruento” (16). Leyendo lo sangrientas que fueron las batallas en los frentes de Teruel fue casi un milagro que mi padre no muriera.

Yo hace años conversé con ciudadanos españoles franquistas que me decían que el batallón de ametralladoras donde estuvo mi padre era apodado “El Batallón de los Biberones” porque eran soldados muy jóvenes. Mi padre nos contaba a los hijos muchas anécdotas sobre la guerra. Por ejemplo era frecuente que mi padre estuviera disparando con la ametralladora pero de repente se quedaba sin balas y era porque el que suministraba las balas estaba retorciéndose en el suelo agonizando muy abaleado, y algo curioso que contaba mi padre es que los soldados llamaban a su propia mamá cuando estaban agonizando. También nos contaba que no siempre había combate y en esas ocasiones los soldados de frentes opuestos confraternizaban, pero cuando daban la orden de combatir, se veían obligados a disparar y frecuentemente se mataban aunque habían hecho algo de trato. También nos contaba que después de la Guerra le dijeron que tenía que ser informante de la policía de Franco, pero mi padre se negó rotundamente y fue expulsado de por vida del sistema académico establecido.

Mi madre María de los Ángeles Morales Bono nació el 21 de junio de 1925 en Tarragona y falleció en Caracas el 4 de abril de 2012. Vivió la guerra en Barcelona (España), y nos contaba a los hijos el hambre que se pasó. Las habichuelas frecuentemente tenían gusanos y tenían que sacar los gusanos para poder comer algo. También nos contaba las frecuentes alarmas de la población cuando sonaban las sirenas anunciando que se acercaban los aviones para bombardear.

En fin, la Guerra Civil Española fue una tragedia de inmensas proporciones.

NOTAS: (1) Pag. 233 en Ragnar Svanstrom (1969) ‘Historia Universal. El Siglo XX’. Traducción del sueco por E. Ortega y A. Gil Lasierra. Ediciones Daimon.  (2) Pags. 293-297 en Susan Wise-Bauer (2005) ‘The Story of the World. Volume 4. The Modern Age’. Peace Hill Press. (3) Pag. 233 en Ragnar Svanstrom Op.Cit. (4) Pag. 234 en Ragnar Svanstrom Op.Cit. (5) Pags. 122-124 en Hugh Thomas (1965, revised edition). Penguin Books. Great Britain (6) Pag. 500 en Chris Harman (1999) ‘A People’s History of the World’. Verso. London  (7) Pags. 54-55 en Felix Morrow (1974) ‘Revolution and Counter Revolution in Spain. Including ‘The Civil War in Spain’. Pathfinder Press. Edición original de ‘The Civil War in Spain’ en 1936. (8) Los datos que da Hugh Thomas los he tomado de Pags. 789-790 en Hugh Thomas Op.Cit. (9) Pag. 151 en Pierre Vilar (1978) ‘Historia de España’. Editorial Grijalbo. (10) Pag. 527 en Gabriel Jackson (1966) ‘The Spanish Republic and the Civil War. 1931-1939’. Princeton University Press. USA (11) Pag. 240 en Ragnar Svanstrom, Op.Cit. (12) Pags. 350-351 en Ramón Tamames (1973) ‘La República. La Era de Franco’. Editorial Alianza, España). (13) Pag. 297 en Susan Wise-Bauer, Op.Cit. (14) Pag. 509 en Chris Harman, Op.Cit. (15) Pag. 145 en Mark Almond (1996) ‘Revolution’. De Agostini Editions. London. (16) Pags. 130-131 y Pag. 139 en Jesús de Andrés y Jesús Cuellar  ‘Guerra Civil Española. Prólogo de Paul Preston’. Susaeta Ediciones S.A. Madrid.

ernestorodri49@gmail.com

 

 

 

 

 

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