La falta de protocolos antiacoso en universidades venezolanas disparan casos de abuso

De acuerdo con Aula Abierta más del 40% de las mujeres andinas han sufrido algún tipo de violencia, mientras que a nivel nacional es más del 50%

La Alianza Todos por la Educación ha iniciado por diversas vías la aprobación de protocolos antiacoso en las casas de estudios.

Ante la creciente oleada de acoso en las universidades venezolanas la Alianza Todos por la Educación ha iniciado por diversas vías la aprobación de protocolos antiacoso en las casas de estudios


 

Veronica Colina, representante de la alianza en Mérida afirma que en su estado las universidades no han aplicado algún tipo de medida. “Se siguen repitiendo los patrones y es toda una estructura de poder y jerarquía que existe en las universidades”.

De acuerdo con Aula Abierta más del 40% de las mujeres andinas han sufrido algún tipo de violencia, mientras que a nivel nacional es más del 50%.

Este tipo de violencia ha estado presente siempre y de formas que pasan desapercibida, es lo que Colina llama micromachismo. Traducidos en comentarios sexistas o burlas “esto también es violencia”.

“lo peor”, dice Colina es que estos casos pasan por debajo de la mesa y se les resta importancia. “Incluso dicen que no les afecta, pero es porque no se dimensiona el trasfondo de la situación. Nos hemos acostumbrado”:

Ante la ausencia de mecanismos de denuncia o protección dentro de las casas de estudios las víctimas callan para evitar represalias, explica Colina.

Por lo que explica que el acoso es cualquier acción que no cuenta con consentimiento y que causa algún tipo de incomodidad.

El acoso puede darse desde los salones de clases hasta los espacios de la dirigencia estudiantil. Mientras que los acosadores pueden ser: estudiantes, profesores, personal obrero e incluso autoridades.

Colina, como muchas otras mujeres, fue víctima de acoso. Esto ocurrió antes de la pandemia y fue violencia digital por parte de un profesor. “Me escribía y cuando no le respondía insistía aún más. Esto ocurrió muchas veces, por qué no le respondía y era muy incómodo, tenía que ver clases con él y tenía miedo a represalias. Lo peor fue una vez que me lo encontré en donde yo juego tenis y sentía como me miraba y tenía temor de hasta ir a recoger las pelotas porque sabía que seguiría ahí cerca”.

Para esta joven dicho evento le ha generado cuestionamientos. “Se supone que ayudo a otras mujeres a no sentir temor ante estas situaciones”.

Desde Todos por la Educación se ha iniciado la movilización para que las universidades nacionales apliquen los Protocolos de Prevención y Atención de Casos de Violencia de Género y Laboral en Espacios Universitarios y de Acoso.

La idea es que mediante estos protocolos las universidades de un paso al frente en la lucha contra este problema y se acabe la impunidad pero también se cree un precedente para que los casos de acoso, no solo disminuyan, sino que desaparezcan comentan desde la organización.

“Va dirigido, para mujeres, hombres y personas LGBTQ+ y cualquier tipo de persona en condición de vulnerabilidad pues la diferencia entre la violencia de género y de la mujer es que el género arropa a toda la comunidad universitaria”.

El protocolo contiene derechos para los sobrevivientes o víctimas así como para los agresores. Colina destaca que en muchos casos estos procesos no serán abiertos, si no internos de la universidad.

Este protocolo determina los plazos prudenciales para cada proceso y especifica las fases de atención que son:  recepción de denuncia, primeros auxilios, investigación del caso y resultado final o medida disciplinaria.

Para esto Las autoridades universitarias deben ser las encargadas de llevar este proceso, conformada por mínimo por tres profesionales quienes deben tener experiencia en enfoque de género y su cargo tendrá una duración de 2 años quienes serían escogidos en Consejo Universitario.

Que solo la UCAB tenga un protocolo vigente habla de la poca importancia que las universidades le han dado a este tema. Asimismo el paso dado por la UCAB se debe en parte a la mediatización que tuvo un caso en particular, lo mismo pasa con la Unimet quien ha ido avanzando en el proceso.

“Se espera que pase la desgracia para actuar”, opina Colina.

“En Todos por la Educación queremos sensibilizar y trabajar con enfoque de género, estos espacios permiten a la gente aprender a ver las cosas con esta visión porque eso fortalece el protocolo y le da poder a los afectados para defenderse, y esto no debería ser solo para las universidades sino en todos los espacios”, reza la organización.

 

 

 

 

 

 

 

 

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