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La camisa «prestada» de Simón Bolívar…a 195 años de la muerte de un gran hombre

por Redacción Web
18/12/2025
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Gabriel Montenegro
Fuente: Mauro Rangel Oviol


De manera magistral, utilizando un lenguaje fluido pero muy parco y directo, donde la hermenéutica cumple sin miramientos su objetivo primordial, el abogado y escritor Mauro Rangel Oviol, refiere uno de los llamados «pequeños grandes detalles» de nuestra historia; en esta oportunidad, haciendo mención del origen de la camisa que hubo de vestir el torso inerte del «Genio de América», a escasas horas de su triste y humillante fallecimiento, ocurrido en la casa «San Pedro Alejandrino», de una Santa Marta entristecida por tan notable acontecimiento.

Mauro reedita ese episodio amargo, que nos recuerda la maldad del desagradecimiento y la traición contra alguien, que como Bolívar, con todo y su grandeza; como él mismo lo describió en su última proclama, fue «víctima desnuda de sus enemigos políticos», a quienes poco importó la presencia, desprendimiento, determinación y coraje del más grande genio de esta América nuestra.

Refiero a continuación este magistral trabajo de mi amigo Rangel Oviol.

Cito:

Ah rigorito…pobrecito; murió con una camisa prestada!.

«Cuando lo presentamos así, visualizamos a un «POBRE» hombre, que murió menesteroso en la peor de las circunstancias económicas.

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Si bien es cierto que los últimos años de Bolívar estuvieron marcados por las intrigas políticas de sus pares, por el quiebre de su quimérico proyecto político, Colombia ( hoy llamada Gran Colombia), por la ingratitud, alentada por las élites de sus pueblos y esto se mantuvo hasta por 12 años más, hasta que, convencido por Rafael Urdaneta, el entonces presidente de la naciente república, José Antonio Páez, hace repatriar con pompa los restos del Libertador.

Pero no menos cierto, es que desde esa época, se mitifica al grande héroe: “Murió pobre y por eso debieron prestarle una camisa para su funeral” y es que a las élites de poder les encanta idealizar la pobreza como instrumento de control social, como si la resignación de este estado fuera una gran conquista política, “mientras más pobres, mas leales”, diría el ex ministro en desgracia; o incluso, como control religioso, “el reino de los cielos, es de los pobres” Mateo 5:3; pero siguiendo con el relato de nuestro Padre Libertador, venga y le cuento; Bolívar, decepcionado y hostigado por sus pares, renuncia a la presidencia y viajaba desde Bogotá y su idea era llegar a Cartagena, de ahí partir a Europa a exilarse; por el camino, en su carruaje, venía quejándose por su precario estado de salud; su espíritu devastado por el vil asesinato de su heredero político, el Gran Mariscal Sucre; sus Edecanes deciden montarlo a caballo para acortar camino y llegan a Barranquilla, ya no podía cabalgar más y a pesar de la cercanía lo embarcan hasta Santa Marta, allí diría: “Jesucristo, Don Quijote y Yo, somos los tres grandes majaderos de la historia”.

Ya muerto El Libertador, parte de sus archivos y atuendos, todavía venían en camino, con el cortejo presidencial quedado atrás y no llegaron a tiempo. El General Laureano Silva busca una camisa prestada, que era del cacique de mamatoco; de allí pues, surgió la narrativa de la pobreza de Bolívar; no obstante el Libertador además de su famosa proclama, muy difundida: “Si mi muerte contribuye…”, también redactó su testamento patrimonial, poco publicitado.

En la extraordinaria novela de la historiadora Venezolana Inés Quintero “Fabricante de Peinetas”, podrá usted apreciar el monto, conflicto familiar y destino de la gran herencia del «mantuano» y uno de los amos del Valle, Don Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco.

El Libertador en verdad, junto a otros prohombre desde el año 1811 y siguientes, deciden romper política jurídicamente con la «Corona Borbónica», más, nunca Bolívar, como algunos personajes pregonan, renegó, ni de su raza; era un blanco criollo, menos de su privilegiada posición social, con todo y esclavos.

A él debemos el ideal republicano, que hoy los hombres no tenemos que inclinar nuestra cerviz y las mujeres, además, su rodilla ante una monarquía simbólica, que solo funciona para atraer turismo, con pingües beneficios para las arcas del Estado.

Simón Bolívar el Grande Libertador, el gran ciudadano americano es merecedor de todos los honores y exaltaciones. Pero para entender nuestro turbulento presente, es necesario no refugiarnos en narrativas épicas, entendibles al momento de su repatriación y de la consolidación de la República, pero que hoy, de mantener el velo del mito, igual de la legendaria militarista de nuestra historia republicana, nos impide una mejor comprensión de nuestra realidad actual para superar crisis políticas, económicas y sociales y asi enrrumbar al pueblo, por el sendero del progreso, la preservación del bihen común, en un país en la que, sin excepción, quepamos todos.

@rangeloviol

 

 

 

 

 

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