Por: Antonio Pérez Esclarín
Considero a Juan Pablo Guanipa un venezolano ejemplar, un héroe, un auténtico líder de servicio. Es un hombre de principios y temple combativo, que se crece ante las dificultades, coherente y con una gran capacidad de entrega y sacrificio, capaz de anteponer el bienestar de Venezuela sobre sus propios intereses. Es un Político con mayúscula, que lamentablemente no abundan, cuya vida y actuación le llenan a uno de esperanza y le acrecientan el amor al Zulia y a Venezuela. Los zulianos nos sentimos orgullosos de él, hemos celebrado hasta las lágrimas su libearación y estamos seguros de que su valentía y entrega le será reconocida, como merece, y que alcanzará un muy alto sitial en la historia y en la política de Venezuela. Su actuación cuando fue capaz de sacrificar su cargo de gobernador porque no quiso humillarse ante la fraudulenta Asamblea Constituyente, me recordó la actitud valiente de Fermín Toro. Cuando el 24 de Enero de 1848, se produjo el asalto al Congreso, ordenado por Monagas, Toro era diputado por Caracas. Unos días después, el Congreso se volvió a instalar como un instrumento servil de la dictadura. Para que el Parlamento volviera a funcionar, Monagas envió a sus emisarios a solicitar a los diputados que regresaran a sus puestos. Algunos lo hicieron, otros se negaron. Entre ellos, Fermín Toro que enfrentó a los emisarios con estas palabras: “Díganle al General Monagas que podrán llevar mi cadáver, pero que Fermín Toro no se prostituye”.
Juan Vicente González llamó a Fermín Toro “el último venezolano” y dijo de él estas palabras: “Ardía su alma de amor a la libertad, llama celeste, y amor a los hombres, que en él no se debilitó jamás”. Juan Pablo Guanipa merece palabras como estas, y su entrega, sacrificio y empeño en aceptar la verdad como base esencial para la auténtica reconciliación y la reconstrucción profunda de Venezuela resultan admirables y muestran el temple de un hombre que siempre ha asumido la política como búsqueda del bien común y trabajo apasionado, sin vacilar ante los riesgos,por una democracia sustantiva, que considera la diversidad como riqueza, con poderes autónomos e instituciones eficientes, que resuelvan problemas, por ello dirigidas por personas honestas y competentes, enemigas del nepotismo, el amiguismo y las fidelidades politiqueras. Democracia que posibilite la convivencia, la justicia, la paz y la igualdad de todos frente a la ley. Democracia de genuinos ciudadanos, honestos, respetuosos y trabajadores, firmes defensores de los derechos y cumplidores de sus deberes y obligaciones. Como dijo su hijo Ramón, cuyo valor y temple se asemeja al de su padre, podrán encarcelar a Juan Pablo, le podrán grilletes, pero nadie podrá encarcelar su valor ni su amor a la libertad, al Zulia y a Venezuela
En definitiva, el Zulia y Venezuela necesitan hombres íntegros y políticos sacrificados como Juan Pablo, un auténtico líder de servicio. Para el liderazgo de servicio la prioridad mayor es servir a otros. Lo primero no es mandar o tener poder, sino servir. Se trata de una opción personal de alguien que quiere dedicar su vida a hacer que los otros se sientan y vivan mejor y deseen a su vez convertirse en servidores. Sabe bien que no está ahí para servirse a sí mismo o a los suyos, sino que su objetivo es atender las necesidades de todos y resolver los gravísimos problemas.
Por ello, el líder de servicio, como lo es Juan Pablo, tiene, entre otras, estas características:
Coherencia entre lo que propone y vive, entre lo que exige a los demás y lo que él practica. Es modelo de vida. Por ello, es también un padre ejemplar. Demuestra con sus acciones que cumple con lo que promete y anuncia. Tiene la responsabilidad de hacer comprender a todos que el camino hacia la meta es una carrera de fondo, con tropiezos y satisfacciones, pero que hay que desarrollar una mentalidad que permita pensar en el corto, medio y largo plazo, y forjar el carácter y la voluntad para no desmoronarse ante los obstáculos, sino para crecerse ante ellos.
Es un gran comunicador. Con habilidades para expresarse y convencer. Consciente del valor de la palabra y de los gestos, promueve palabras que estimulen, que entusiasmen, que hagan comprometerse, palabras valientes que no se amilana ante las amenazas y peligros. . Escucha no sólo las palabras, sino los gestos, los rumores, los cansancios, las bravuras, los silencios, los miedos, las vidas…, y se escucha a sí mismo para entender qué hay detrás de sus acciones, juicios o prejuicios, para comprender y poder dialogar. El líder de servicio tiene pasión por la sinceridad y la verdad. Podrá equivocarse, mentir nunca. Por eso no tolera la mentira ni a los mentirosos. Defiende y argumenta sus puntos de vista con coraje y con valor, pero sin ofender o descalificar al otro. Enseña a razonar, a argumentar, a respetar las opiniones de los demás si son sinceras y buscan el bien de todos.
Resiliencia: No se achanta ni inhibe ante los problemas y dificultades, sino que los enfrenta con buen ánimo y disposición y los asume como retos para avanzar. Demuestra una actitud valiente y combativa. Actúa con energía, demuestra coraje, empodera a otros, construye una visión compartida, genera un ambiente de superación y exigencia. A nadie le gusta ser dirigido por una persona que, ante los problemas, se inhibe o le echa la culpa a otro. Vive siempre en búsqueda y desecha los modos de actuar que amarran al pasado. Sabe que nunca lograremos resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo y que no podemos seguir dando respuestas de ayer a los problemas de hoy y del mañana.
Empatía y humildad:.Sabe ponerse en el lugar del otro, leer sus sentimientos y sufrimientos. Nunca rechaza a las personas, pero no acepta comportamientos negativos o perjudiciales. Consciente de sus propios valores, pero también de sus limitaciones, el líder de servicio se esfuerza por mantener una fuerte sensibilidad en las relaciones interpersonales. Un líder servidor no puede ser egocentrista, Prefiere el nosotros, al yo y los otros, sobre todo cuando se trata de subrayar los logros obtenidos. Trata de persuadir más que de imponer, de convencer, más que vencer..
Inconforme y siempre en búsqueda. “Es preferible malo conocido que bueno por conocer”, es la excusa frecuente para justificar la mediocridad y el conformismo. El líder debe aprender a desaprender: desechar los modos de actuar que amarran al pasado. Nunca lograremos resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo. No podemos seguir dando respuestas de ayer a los problemas de hoy y del mañana. El líder de servicio es una persona creativa e innovadora y a su vez, promueve la creatividad e innovación de su personal. Innovación no como moda o como proclama, sino que produce mejoras, cambios sustanciales. Liberar los talentos, permitir y fomentar que se expresen espontáneamente, es fundamental en un liderazgo que sirve y pretende que todas y cada una de las personas, en los diferentes procesos operativos, sientan que tienen una cuota de responsabilidad en los resultados y éxito de la organización.
Disoñador
El líder de servicio es un “disoñador” (sueña y diseña), con los pies bien asentados en la realidad, que sueña con el nuevo futuro y lo va diseñando con ideas y proyectos novedosos y osados. No olvidemos que el liderazgo implica aprender a moldear el futuro. Existe liderazgo cuando las personas dejan de ser víctimas de las circunstancias y participan activamente en la creación de nuevas circunstancias. En realidad, el liderazgo tiene que ver con crear nuevas realidades.
Primus inter pares
A diferencia del liderazgo tradicional que es un liderazgo jerárquico, donde el líder ejerce su poder sobre los demás, el líder que sirve se centra principalmente en el crecimiento y el bienestar de las personas y las comunidades a las que pertenece. Utiliza el poder para ayudar a las personas a potenciar sus talentos y satisfacer sus necesidades. Esta idea es el corazón mismo del liderazgo de servicio. Un líder servidor no se considera a sí mismo por encima de aquellos que lidera. En cambio, es el “primus inter pares”, “el primero entre iguales”. Es decir, el líder servidor ve a quienes lidera como compañeros a los que enseña y de quienes aprende. Está dispuesto a liderar a otros con el fin de alcanzar una meta común, pero no cree que siendo el líder lo hace mejor que ellos.
Por esto, el líder de servicio es un formador de equipos consumado. Recurre a las fortalezas de sus seguidores y se vuelve un seguidor cuando es conveniente. Tal líder no dirige por decreto o dictamen. En vez de ello, él o ella lideran dejando que cada quien haga lo que hace bien. En este sentido puede funcionar como lo hace el director de una orquesta o el entrenador de un equipo. Se esfuerza por sacar lo mejor de cada persona y brillando ellos, se logran los objetivos comunes.
No hay duda que Juan Pablo Guanipa ha demostrado con sus hechos y con su vida que tiene estas y otras muchas cualidades y es, por ello, un verdadero líder de servicio., un zuliano ejemplar del que todos nos sentimos orgullosos.
@antonioperezesclarin
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