INCERTIDUMBRE, VIDA PELIGROSA Y SUPERSTICIONES | Por: Ernesto Rodríguez

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 El antropólogo británico polaco Bronislaw K. Malinowski (1884-1942) vivió desde 1914 hasta 1918 con los habitantes de las Islas Trobriand cerca de Nueva Guinea y descubrió que los pescadores que incursionaban más lejos en el mar y estaban expuestos a mayores peligros, incurrían más en rituales supersticiosos más complejos. Por el contrario, los pescadores que solamente incursionaban en aguas tranquilas de lagunas internas menos peligrosas, tenían pocos rituales supersticiosos. Malinowski concluyó que las creencias mágicas y supersticiosas cumplen el papel de aplacar la ansiedad resultante de la incertidumbre y el peligro. Así, en su ensayo titulado: ‘Magia, Ciencia y Religión’ publicado en 1925, dice : “Nosotros encontramos la magia en todas las ocasiones en que el azar y la vida accidentada, y la interacción emocional entre esperanza y miedo, tienen mucha influencia. No encontramos la magia cuando la búsqueda de los objetivos es confiable, se basa en la certeza y está bajo el control de métodos racionales y procesos tecnológicos. Además encontramos la magia cuando el factor peligro es conspicuo” (1). Por eso Malinowski en ese mencionado ensayo también asevera : “La ciencia se fundamenta en la convicción de que la experiencia, el esfuerzo y la razón son valederas. La magia se basa en la creencia de que la esperanza no puede fallar y el deseo no puede engañar” (2). De manera similar el prodigioso erudito norteamericano-ruso Isaac Asimov ( 1920-1992) en su obra : ‘Historias de lo Oculto’ (1989), dice: “¿Por qué la gente rechaza lo real y se vuelve loca por aceptar lo falso?. Creo que la respuesta consiste en que la ciencia proclama que el universo es lo que realmente es, hasta donde el conocimiento alcanzado nos enseña. No obstante, los místicos y los charlatanes proclaman que el universo es lo que la gente quiere que sea” (‘Introducción’). En efecto, Asimov dice que ante la disyuntiva de elegir entre una verdad científica y una agradable mentira, muchas personas se inclinan por elegir la última.

Para finalizar, recordemos a Simón Bolívar (1783-1830) cuando dijo: “Por desgracia el peso de la esclavitud apaga los espíritus y los pone en estado de ser indignos de libertad. Por eso es que tanto merece la atención el cultivo de las ciencias” (carta a Jeremías Bentham (1748-1832), de fecha enero 15 de 1827).

NOTAS: (1) Pags. 42-43 en Michael Shermer (2000) ‘How We Believe’. W.H. Freeman and Co.  (2) Pag. 11 en Michael Shermer (1997) ‘Why People Believe Weird Things’. W.H. Freeman and Co.

 

 

 

 

 

 

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