IMPUNTUALIDAD DE MUCHOS CIUDADANOS | Por: Ernesto Rodríguez

 

Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)

Nuestra población siempre ha tenido importantes cualidades como por ejemplo la solidaridad con otros pueblos y muchas otras cualidades. Esa solidaridad se ha puesto de manifiesto en el reciente terremoto del 24 de junio de 2026. No obstante es importante señalar algo nefasto: La impuntualidad.

En efecto, todos sabemos que en nuestro país está muy arraigada la impuntualidad hasta el punto de que desde hace muchos años se habla de ‘hora venezolana’, lo cual significa que se sabe de antemano que si una reunión está planificada para una determinada hora,  en realidad comenzará una o dos horas después. Pero eso tiene implicaciones nefastas, porque esa impuntualidad se contagia ya que un ciudadano que sea puntual puede pensar: “¿Para qué voy a asistir puntualmente a la hora acordada si ya sé que comenzará mucho después?”… Y entonces todos se vuelven impuntuales.

En tal sentido es pertinente recordar que en muchos países, sobre todo los países desarrollados, la puntualidad y el tiempo son muy valorados. Vamos a referir una anécdota de la vida personal del gran filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804). Él era tan puntual que cada día hacía un paseo vespertino a la misma hora y los vecinos ajustaban sus relojes al verlo pasar confiando en su exacta puntualidad. El caso es que en una ocasión Kant se había comprometido a buscar a las 8 am a un amigo que era comerciante inglés llamado Green, pero Kant se retrasó dos minutos y Green se molestó mucho y se fue y “pasó junto a él con cara seria, sin saludarle y pasó de largo” (1)…¿Qué diría Green si viviera en nuestro país?.

Yo estudié Biología en la Facultad de Ciencias de la UCV (Caracas, Venezuela) y recuerdo que cuando era estudiante becario de pregrado en el ‘Centro de Biofísica y Bioquímica’ del ‘Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas’ (IVIC) y luego cuando hice mis postgrados en el ‘Centro de Ecología’ en el mismo instituto, trabajé con eminentes investigadores de otros países que eran muy estrictos en cuestiones de puntualidad. Recuerdo en particular al biólogo estadounidense  Boyd Collier (1937-2022) que era uno de los ecólogos más eminentes del mundo y con el cual yo trabajé haciendo el ‘energy budget’ (presupuesto energético) de dos especies de triatominos: ‘Triatoma phyllosoma’ y ‘Rhodnius prolixus’, que son los vectores del Mal de Chagas. Con él yo aparezco como coautor en dos trabajos que fueron publicados en el ‘Journal of Medical Entomology’. Recuerdo que era terriblemente estricto en cuestiones de puntualidad y no toleraba ni unos pocos minutos de retraso cuando un estudiante de postgrado acordaba una cita con él.

Mis padres siempre fueron muy puntuales y nos inculcaron a los hijos el valor de la puntualidad y luego en el IVIC comprendí mucho más el valor de la puntualidad.

El revolucionario ruso León Trotsky (1879-1940) publicó un ensayo titulado: ‘Nosotros no somos lo suficientemente precisos’ (2), en el cual hace un análisis de los factores que atentaban contra la valoración del tiempo y su precisa administración en la naciente URSS. Trotsky señala que la causa fundamental radicaba en el escaso desarrollo de las fuerzas productivas, por lo cual la población, que en su gran parte era rural, no valoraba el tiempo.

En el caso de nuestro país no es fácil interpretar esa costumbre de la impuntualidad. Cuando yo estudiaba Biología en la UCV teníamos círculos de estudios en los cuales participaban estudiantes de diversas carreras. Recuerdo que los estudiantes de Sociología decían que cuando nuestro país empezó a extraer petróleo, se trastornó la vida social y cultural. Nuestro país pasó hace décadas de tener una economía muy pobre basada en el café y el cacao a ser un país rentista petrolero, y eso obviamente implicó un mejoramiento de las condiciones de vida: Salud, alimentación,  y educación de la población. Pero esos estudiantes de Sociología también decían que el ingreso petrolero propició una mentalidad de la “riqueza fácil, que se podía obtener rápido, sin gran esfuerzo ni disciplina ni puntualidad”. De hecho, durante la Cuarta República vinieron muchos inmigrantes de otros países donde vivían con mucha pobreza y aquí vivían mucho mejor.

De todas formas, ahora la vida es muy dura para muchos ciudadanos asalariados y seguimos con esa mentalidad de la impuntualidad…¡Entonces no es fácil interpretar esa mentalidad de muchos ciudadanos!!!.

 

NOTAS: (1) La anécdota de Kant se puede ver en Pag. 38 en Uwe Schultz ‘Kant’. Editorial Labor (1971). (2) Trotsky publicó su ensayo el 23 de diciembre de 1921. Su análisis se puede ver en Pags 93-96 en ‘Trotsky. Problems of Everyday Life’. Pathfinder Press (1973). New York.

 

 

 

 

 

 

 

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