Con fervor y colorido San Miguel recibió a los Reyes Magos

El color, la danza y la música tradicional fueron características notorias de la festividad. Fotos: Archivo

La tradición de la Romería de los Pastores y Reyes Magos que se realiza desde hace 400 años aproximadamente en la parroquia San Miguel de Boconó, se cumplió con fervor y colorido el día de ayer.

Al menos 3 mil personas, propios y visitantes, se concentraron para ver escenificado el nacimiento del hijo de Dios al ritmo de cuatro, maracas y tambores, mientras los “viejos y viejas”, los disfrazados multicolor y el personaje del diablo se lucían en su presentación.

Epifanía del Señor

José Gil, cronista de la parroquia San Miguel, informó que la epifanía del Señor, llamada en la parroquia Fiesta de Reyes, comenzó a las 9:00 a.m. con la llegada danzante de 12 comparsas para la celebración de la eucaristía.

“Posteriormente el párroco Nelson Matheus fue llevado por los pastores en una silla gestatoria hasta la casa cural, en un recorrido de 150 metros. A las 3:00 p.m. se desarrolló la actividad de contemplación o bajada de los Reyes de la Loma de San Miguel acompañados de la estrella y otros pastores”.

Llegaron los Reyes

El bullicio dio la bienvenida a Gaspar, Baltazar y Melchor, quienes se presentaron en el Alto Sano de la Iglesia y le entonaron unas coplas al Niño Jesús. Luego, como de costumbre, en la plaza Bolívar se realizó el Baile la Cinta de manera perfecta y con la participaron de personajes característicos como el bobo y el oso.

Los bailes populares y la venta de artesanía y comida típica prevalecieron durante el día. Las orquestas y agrupaciones musicales amenizaron la noche y, para hoy en la tarde, se prevé el juego de la caña, el sordo, bobo, la gallina y los pastores, como actividad de cierre.

El presbítero Nelson Matheus, fue enfático en pedir se realce la espiritualidad de la Fiesta de Reyes; más que los actos mundanos, porque precisamente la festividad es patrimonio cultural de Venezuela. “Tenemos que pedirle a Dios la gracia para redescubrirnos, el temor hacia Él y hacia lo sagrado y espiritual porque se ha perdido”, reflexionó.


El párroco de San Miguel pidió no perder la esperanza, mantener la tradición con dignidad, con el corazón.

Cabe destacar que el 4 de enero se realizó un velorio en la Loma de San Miguel, seguido del “rompimiento” o bajada de los pastores de la comunidad del Potrerito hasta la Iglesia y el repique de campanas. El viernes 5 bajaron los pastores con el Niño Jesús hasta la antigua entrada de la población para encontrarse con San Benito, santo traído de Monay desde hace más de 100 años.

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