Luzfrandy Contreras
La familia de Jonathan Lamus, un tachirense de 40 años de edad que regresó a Venezuela deportado desde Estados Unidos en el vuelo 164, sigue sin conocer su paradero luego del doble terremoto que afectó a La Guaira el 24 de junio. Desde su llegada al país, sus familiares han recorrido las morgues de Caracas y La Guaira revisando cuerpos, solicitando estudios forenses, pero hasta ahora no han logrado confirmar si está vivo o falleció en la tragedia.
«Lo único que queremos es una respuesta. Si está vivo, que aparezca. Y si falleció, también queremos saberlo para darle paz a mi papá de 86 años y a toda la familia», expresó Yeison Lamus, hermano de Jonathan.
Jonathan emigró hace varios años. Primero se estableció en Chile, donde desarrolló su vida y emprendió en la fabricación y mantenimiento de piscinas. Tiempo después decidió viajar a Estados Unidos, ingresó de manera legal, asistía a sus citas migratorias con regularidad, pero en la última recibió una orden de deportación.
«Él sospechaba que eso podía pasar. Fue sin teléfono y sin pertenencias. Solo llamó a mi papá para avisarle. Después perdimos el contacto porque solo podía comunicarse a través de llamadas telefónicas establecidas», relató Yeison.
La familia desconocía la fecha exacta de su regreso. Jonathan solo compartió esa información con una de sus hermanas, porque quería sorprenderlos. Ella pasó toda la noche esperándolo, pero nunca obtuvo respuestas. Al siguiente día, mientras la familia conversaba sobre lo sucedido en La Guaira y otros estados de Venezuela, su hermana les confesó que Jhonatan venía en uno de esos vuelos, fue en ese momento cuando comenzó la incertidumbre.
Un largo recorrido por las morgues
Tres días después de la tragedia por el doble terremoto, Yeison viajó desde Táchira hasta Caracas. Primero acudió a la morgue de Bello Monte, dónde reviso un cuerpo que, según las autoridades correspondía a su hermano, pero las huellas dactilares descartaron esa posibilidad. Luego se trasladó a los silos de La Guaira donde permanecían decenas de cadáveres sin identificar.
«Fue una experiencia muy dura. Había demasiados cuerpos y muchos resultaban irreconocibles. Sentía que buscaba una aguja en un pajar«, comentó. Jonathan no tiene tatuajes, cicatrices o alguna característica física que pudiera permitir la rápida identificación. Por esta razón, la familia centró su esperanza en un brazalete que recibieron los pasajeros del vuelo al ingresar al país, este elemento contiene un código de identificación.
En dos oportunidades, funcionarios del SEBIN le informaron a la familia sobre el supuesto hallazgo del cuerpo de Jonathan, por este motivo viajaron nuevamente a La Guaira, pero la información resultó ser falsa. «Nos dieron un código que supuestamente correspondía a mi hermano, pero cuando verificamos no coincidía», afirmó.
Mientras Diario de Los Andes realizaba esta entrevista, Yeison recibió una llamada de su hermana que se encontraba en La Guaira por quinta vez, allí le informaron que el cuerpo de Jonathan fue enviado a la morgue de San Cristóbal, pero la información también resultó ser falsa.
«No pedimos otra cosa que saber la verdad»
Jonathan es el menor de cinco hermanos, hace año y medio perdió a su madre, por este motivo también decidió retornar a Venezuela, para disfrutar de su familia y de su papá de 86 años de edad, quien ahora se enfrenta a esta incertidumbre. Con lágrimas en sus ojos, Yeison relató que su papá está viviendo una situación difícil al no tener información de Jonathan. «Mi papá no habla mucho del tema, pero uno lo ve sufrir» expresó.
La familia mantiene contacto con los familiares de otros pasajeros de los vuelos 163 y 164, todos se encontraban alojados en el hotel El Santuario. A través de los grupos de mensajería, han conocido casos de personas que aparecieron con vida y otros en los que hubo errores en la identificación de los cadáveres.
Yeison insiste, en que su principal petición es conocer el paradero de Jonathan Lamus. «Yo se lo he pedido a él, muéstrese, muéstrese porque necesitamos paz, son días de muchas lágrimas y tristeza para nuestra familia, esto nos ha dolido enormemente. Tantos años que se alejó del hogar en vano, porque regresó a su país y ni un día pudo estar con nosotros», expresó.
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