Madrid, 17 jun (EFE).- La falta de descanso en una temporada cargada de partidos, jugar a más de 2.200 metros de altitud, vuelos de más de seis horas, altas temperaturas y cambios de huso horario son algunos de los factores que ponen a prueba el límite corporal de los futbolistas durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Un estudio del Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad de la Universidad Europea de Andalucía reveló este miércoles los retos a los que se enfrentan los deportistas y ofreció como solución la planificación nutricional.
Ante los inconvenientes que sufren los futbolistas, los equipos médicos de las selecciones deben hacer estudios previos sobre el estado de los futbolistas para evitar que les afecte demasiado y lleguen al límite de sus físicos.
Para ello este estudio, liderado por Antonio Zoido, profesor del Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad de la Universidad Europea de Andalucía, propone la planificación nutricional como solución ante estos problemas; «El reto es diseñar un protocolo nutricional flexible que se adapte en tiempo real a los futbolistas».
Distancias entre las sedes
Al contar con tres países distintos, las selecciones se enfrentan a viajes de más de seis horas, lo que supone un desgaste físisco pero «silencioso» a lo que se suma el cambio de huso horario.
Según Zoido, estos cambios pueden afectar a la motilidad intestinal, la calidad del sueño, la sensibilidad a la insulina y la capacidad de absorción de nutrientes y el estrés de las más de seis horas de desplazamiento.
Altas temperaturas
Otro de los retos son las altas temperaturas a las que se enfrentan, con partidos con más de 40º grados. Para ello durante los partidos la FIFA implementó la ‘pausa de hidratación’ a los treinta minutos de partido, tanto en la primera parte como en la segunda.
Para combatir el calor, la selección española utilizó durante sus entrenamientos un nuevo sistema de refrigeración desarrollado para la Fórmula 1 y que está compuesto de chalecos, chaquetas y cubrebotas para reducir la sensación de calor.
El chaleco incorpora un gel congelado que se descongela progresivamente sobre el torso del futbolista, mientras que la chaqueta actúa como aislante para prolongar el efecto refrigerante. El conjunto se completa con cubrebotas destinados a disminuir la temperatura de los pies tras el esfuerzo físico.
Jugar con calor sofocante produce la deshidratación o la pérdida de fluidos de forma drástica, por lo que, según el experto, los nutricionistas «deben» crear un plan nutricional para la recuperación de los deportistas ante la pérdida de líquidos y el desgaste de los partidos.
«Para evitar la deshidratación, las selecciones desarrollan la crononutrición. Los nutrientes actúan como sincronizadores externos sobre los relojes de nuestro cuerpo”, detalló.
Este estudio destaca la importancia de la «planificación alimentaria» en eventos de esta magnitud, para que el jugador no sufra una sensación de estrés en los momentos de las comidas y le perjudique en el rendimiento deportivo.
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