El desafío de ser médico

En la voz de Luis David Muchacho, joven médico valerano, el sacrificio que hacen los trabajadores de la salud es bastante grande, e insiste que es muy lastimoso ver cómo hay pacientes que no pueden cubrirse sus tratamientos, en especial de enfermedades crónicas

Junto a la doctora María Delia Romero, jefa del servicio de Emergencia, los jóvenes médicos reciben día a día pacientes que buscan mejorar su condición de salud.

DLA.-Trabajar en la Emergencia del Hospital Central de Valera es todo un sacrificio, todo un desafío. La situación cada día es más agravante no sólo para el médico, sino para el paciente.

Así lo define el emergenciólogo Luis David Muchacho, médico de esta institución de salud. «Quienes trabajamos en la Emergencia debemos diseñar un plan porque somos los que tenemos el primer choque con el paciente. Nuestra finalidad es estabilizar al paciente y luego remitirlo (si es necesario) a otro servicio, pero lograr esa estabilización es todo un desafío».

De tripas corazones

Muchacho tiene tres años trabajando en el Hospital «Dr. Pedro Emilio Carrillo», asegura que cada día la situación se les complica más. «Estamos haciendo de tripas corazones para darles a nuestros pacientes no una medicina de cantidad sino de calidad. En la emergencia tenemos posibilidad de ingresar 50 pacientes, pero nosotros resolvemos para atender 70, pregúntame cómo, no sabemos. Eso forma parte de los milagros que ocurren en el Hospital». 

Añade que el tema de los insumos les obliga a tener un compromiso mayor. «Lo natural es que el paciente hospitalizado recibía su medicamento  porque el sistema de farmacia funcionaba, claro no quiero decir que la institución está totalmente desvalijada, al haberlos, no se le niega a los pacientes. Pero cuando hay limitaciones de insumos establecemos prioridades con pacientes graves, que están en estado crítico. Hemos optado por crear conciencia de no sólo aplicar las terapéuticas habituales, tomando en cuenta nuestra disponibilidad en recursos, no aplicamos tratamientos típicos según las pautas bibliográficas, pero aplicamos tratamientos que busquen sacar adelante al paciente».

Menos exámenes

Señala que lo que anteriormente era una batería de una rutina de exámenes, se disminuyó a solicitar sólo lo estrictamente necesario e indicado. «Debemos pensar en el bolsillo del paciente. Cuando nos vamos a la parte terapéutica hay pacientes que les cuesta tener accesos a los fármacos de los cuales no disponemos, y más cuando deben ser aplicados por varios días. Cuando el paciente no tiene cómo adquirir ningún medicamento, allí es donde nosotros nos movilizamos por Servicio Social y otras instancias que suman trabajo adicional para el médico».

Explica Muchacho que anteriormente el médico indicaba los medicamentos, eran apuntados en la historia clínica y la enfermera los aplicaba. «Ahora nosotros tenemos que ir por diferentes entes a – como se dice popularmente – echar la llorada por medicamentos que necesitan esas personas que atendemos».

A veces no pueden… 

La situación se complica en el HCV cuando no tienen espacio para atender a más pacientes. «Cuántas veces hemos tenido que hospitalizar pacientes en una silla, es allí donde no se le puede brindar una calidad humana, de hecho, hemos tenido pacientes que hacen un paro cardiorrespiratorio en una silla, ¿cómo yo lo reanimo en una silla? No se puede».

No son ortodoxos 

A criterio del médico, en la Emergencia del Hospital son invasivos y agresivos con sus pautas terapéuticas y por ello son criticados por otros servicios y médicos por no ser completamente ortodoxos.

Muchacho recuerda que tuvo un paciente con el que sostuvo mucha afinidad. «Él falleció lamentablemente, un señor de la tercera edad que llegó con una insuficiencia cardíaca y en ese entonces teníamos una disponibilidad de cardiólogos bastante baja, y con tal limitación sospechando que ese paciente tenía una cardiopatía dilatada, decidimos ser atrevidos y buscar una medicina llamada Digoxina y el paciente mejoró, logramos estabilizarlo y sacarlo de la Emergencia, pero él tenía otras patologías de base que eran mucho más agravantes de su situación y lo llevaron al deceso. Aún cuando colegas diferían de nuestro tratamiento, logramos garantizarle un buen morir, le evitamos el sufrimiento y agonía».

Suma otra experiencia. «Tuve un paciente de residencia lejana que fue muy mal manejado por otros centros hospitalarios a tal punto que le produjeron un daño renal, y el paciente tuvo que entrar a un programa de diálisis».

Detalla que este paciente ingresó alúrico (no podía orinar) y tuvo que ser sondeado, pasó por la Unidad De Cuidados Intensivos, le colocaron un tubo torácico y un catéter de diálisis. «Este paciente se dializó 26 veces, hace unas semanas se fue del Hospital caminando, sin nada adherido al cuerpo agradeciendo por lo que hicimos con él en la Emergencia».

Duran más

El deber ser de la Emergencia, es que luego de estabilizar un paciente, no podemos remitirlo a otro servicio porque no hay disponibilidad de camas, aún cuando la Emergencia debería ser un lugar de corta estadía y un paciente no debería pasar más de 72 horas allí, pero eso no se cumple, explica Muchacho.

Un deseo que los hace emigrar

En la opinión de este joven profesional, no hay ningún médico que no le guste un programa televisivo en el cual se hable de historias médicas, y se aprecien aparatos avanzados. «Somos científicos, nos interesa el crecimiento tecnológico de la medicina, y por ello sentimos ese celo o ese deseo de trabajar con aparatos tan modernos. Por ese deseo es que muchos médicos han decidido emigrar».

Insiste: «Mantengo la esperanza de nutrirnos de conocimientos y que si en algún momento contamos con esos aparatos, yo quiero ser uno de los primeros en tener la oportunidad de hacerlo».



Mensaje a los médicos en su día

«Felicidades, no se rindan, luchen, nuestros compromiso es con los pacientes, no es político ni con ningún departamento de salud. Nosotros nos formamos como médicos bajo la finalidad de salvar vidas o por lo menos aliviar dolor. El principio más básico de la medicina es no hacer daño. Un médico que atiende con empatía, con sentido humano, es un médico que alcanza el éxito», Luis David Muchacho, emergenciólogo del Hospital Central de Valera.

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