Madrid, 29 sep (EFE).- Alejandro Sanz es uno de los iconos de la música española, sus canciones forman parte de la banda sonora de diferentes generaciones, y como sucedió con Abba y Mamma Mia! o con Tina Turner y ‘Tina’, que se hiciera una historia con ellas era solo cuestión de tiempo; ‘El alma al aire’ es la prueba.
El musical tardó cuatro años en gestarse y lo ha puesto en marcha Stage Entertainment, la productora de ‘El Rey León’ y ‘Aladdín’, que de manera habitual trae a España éxitos de Broadway, pero en esta ocasión se arriesga con una historia original, en la que el autor de ‘Corazón partío’ solo puso dos condiciones: que la historia tuviera lugar en el sur de España y que no tuviera que ver con su vida.
«Es un orgullo tremendo estar aquí», comentan a EFE este martes al unísono Pepe Nufrio y Amanda Digón los dos protagonistas del musical que creen que va a marcar un antes y un después, y que tienen como objetivo «ser capaces de hacer que la gente conecte con las canciones desde otro lugar, porque ahora sirven para contar una historia», gracias al trabajo de dramaturgia de Álvaro Tato.

«Las canciones están vinculadas a la trama, tienen arreglos diferentes a las originales y adquieren otra dimensión. El público las va a redescubrir», afirma Nufrio; son temas cantados a dúo o a coro con la compañía en pleno y los fans del cantante no se sentirán decepcionados.
El actor confiesa que siente una gran «responsabilidad» al poner en su boca las letras de Alejandro Sanz, aunque reconoce que sobre el escenario no lo piensa mucho.
«La esencia de Alejandro está», asegura el actor, quien añade que los espectadores encontrarán al escucharlas momentos cercanos a sus recuerdos, pero también comprobarán que pueden tener diferente significado.
La trama se desarrolla en un pueblo pesquero, donde Ale, un joven músico con talento, es testigo, junto a su familia y su amigo Bruno, de cómo la llegada de Alma, una promotora inmobiliaria madrileña que se instala en el pueblo con sus dos hijas, altera el equilibrio de la comunidad, a la que «vuelve loca» el viento de Levante, muy presente en Cádiz (sur de España) y un protagonista más de la historia, que interpreta la cantante flamenca Inma, La Carbonera.
Alejandro Sanz nació en Madrid, pero está muy vinculado a Cádiz por sus raíces familiares y por el tiempo que pasa allí.
«Es una historia de amor entremezclado, un canto a las raíces, a nuestra herencia y a lo que podemos ser», subraya Tato que entretejió la historia a partir del repertorio del artista, como ‘El alma al aire’ o ‘No es lo mismo’, que tocan en directo diez músicos.
La gentrificación, el turismo, pero también cómo abordar el proceso de madurez forman parte de la trama, apunta Digón, quien señala que su personaje busca ese descubrimiento alejándose de su familia. «A veces, no hace falta irse muy lejos para saber quién eres».

Ambos actores se formaron en el extranjero, Nufrio en The American Musical and Dramatic Academy (AMDA) de Nueva York; realizó giras por Estados Unidos, Canadá y Europa y participó en ‘Grease’ o ‘Godspell y también ‘Cabaret’, donde coincidió con Amanda Digón, que en 2011 se trasladó a Londres donde se formó London Studio Centre.
«Somos actores muy comprometidos, a los que nos une una misma manera de trabajar», detallan.
El reputado director de ópera y teatro con una larga carrera en instituciones como la Royal Opera House, el West End de Londres y Broadway, el británico Jonathan Kent, dirige el espectáculo, Nick Skilbeck, se encarga de la supervisión musical de un elenco del que forman parte Lydia Fairén, Natán Segado e Inma, (‘La Carbonera’), entre otros.
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