Desde el conuco | Venezuela puede Volver a ser un gran Estado productor de café | Por : Toribio Azuaje

 

Por : Toribio Azuaje

Esto que quiero compartir con ustedes no es una locura, contamos con tierras fértiles, condiciones edafoclimaticas adecuadas, campesinos capaces y con voluntad para hacer de Venezuela lo que en algún momento fue «un gran productor de café». Si esto es así, porque entonces no dar el paso y avanzar hacia convertirnos en una potencia productiva de café y de muy buena calidad, que además de satisfacer la demanda nacional pueda avanzar hacia los mercados internacionales y convertimos en una referencia obligada en esta área productiva.

¿Entonces que nos falta? En primer lugar voluntad política de un Estado perezoso y distraído en otros menesteres. Hay que enseriar el asunto de la siembra y producción de café. Hay que crear una política de Estado que implique un diseño productivo, de comercialización y de intercambio  que no varíe cuando cambien los gobernantes o sea otro su humor o su temperamento. Implica que debemos legislar en el tema café para construir una plataforma  jurídica que oriente la política cafetalera. Se trata de tomar la decisión de ponernos a producir con planificación y organización, con planes y objetivos claros y perfectamente definidos. Sin populismo y alejado de la diatriba partidista que lo carcome todo. Está política debe construirse entendiendo que el sujeto histórico y factor primario en todo este asunto lo constituyen LOS CAMPESINOS, son ellos los protagonistas, los responsables de echar a andar este proyecto. Los campesinos somos los que sembramos y nos llenamos las manos de tierra. Los industriales y los comerciantes ocupan otro rol y estos no pueden seguir solapando el esfuerzo y el sudor campesino.

Hay que levantar un censo agrícola cafetero para saber cuántos somos, cuánta área cultivada y cultivable tenemos. De esa manera sabremos con exactitud a qué atenernos y cuál será la inversión necesaria y las modalidades de implementación del plan productivo permanente.

Hay que diseñar un regio plan de producción de semillas, instalando en los estados productores centros especializados para la producción de semilla, para ello contamos con campesinos, profesionales, técnicos de alta calidad científica y de gran experiencia. Allí hay que incorporar a la academia que bastante ha estudiado el tema café.

Hay que reestablecer el financiamiento y apoyo de organismos financieros públicos y privados para la producción de café, entendiendo que es un cultivo de ciclo largo que implica tomar en consideración los rangos de amortización de la deuda acompasado con el crecimiento y producción de un cultivo que alcanza su estado productivo inicial a los cuatro años de su siembra definitiva en campo.

Masificar de manera organizada y planificada la producción de abonos orgánicos y demás bioinsumos requeridos para la siembra, capacitando y estableciendo centros de producción en nuestros cafetales. No podemos seguir dependiendo de la industria de los fertilizantes que hoy se muestran inalcanzables para el campesino y a futuro serán nuestra muerte. Nuestro cultivo debe ser bajo sombra y orgánico y seremos potencia ambientalista pese al desastre ecológico provocado en el llamado arco minero.

Es necesario acercar la tecnología al campesino con capacitación, seguimiento y acompañamiento.  Despertar en los jóvenes campesinos el interés por la producción del café, para ello hay que implementar una estrategia que deje ver qué en el campo está la vida productiva del país. Crear en los pueblos cafetaleros espacios para la agroindustria dirigidas por los campesinos a fin de darle el mayor valor agregado al producto. Son inmensos los derivados que pueden obtenerse del café. ¿Por qué las industrias de torrefacción las han establecido solo en las grandes ciudades? Siendo que fácilmente en nuestros pueblos se puede establecer toda una red de la industrialización del café en todas sus modalidades.

Es necesario un gran plan permanente de vialidad agrícola, este debe ser implantado para garantizar la movilidad en el campo productor y facilitar el acarreo de la cosecha, hay que promover para ello otras modalidades de movilidad interna. La autogestión puede ser muy útil en este caso.

Por qué no ir pensando en la Universidad del café anclada en estas montañas venezolanas dónde se formen los hijos de nuestros campesinos caficultores, promoviendo la investigación científica en toda la cadena del café desde la siembra hasta la taza. Cada cafetal debe convertirse en un aula abierta dónde el campesino sea parte de ella. Maestros campesinos.

Algo importante que no podemos olvidar, nuestra organización, estamos perfectamente desordenados y se requiere de la organización para dar y buscar respuestas a nuestros problemas que son bastantes. Por eso estamos promoviendo la INTEGRACION NACIONAL CAMPESINA INCA como respuesta a esta carencia que traemos a cuesta.

…Y finalmente alguien debe decirle al Presidente que la materia café la llevamos de arrastre y estamos a punto de reprobar el año nuevamente.

 

 

 

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