• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
jueves, 30 julio 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Desde el conuco | Sociología del caos y del desorden | Por: Toribio Azuaje 

por Redacción Web
30/07/2026
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

 

“Cuídate de los que sólo ven desorden en el ruido y paz en el silencio”.
Otto von Bismark
La historia de la humanidad nos enseña que las sociedades no se derrumban de un solo sipotazo. Ellas se van deteriorando progresivamente hasta ceder por la acción del desorden acumulado en el tiempo. Las sociedades son como las casas, desde lejos se ven paredes sólidas y resistentes, pero desde cerca se nota el deterioro de sus paredes y sus cimientos comienzan a mostrar señales de la corrosión acumulada en el tiempo.
No es un accidente lo que provoca el desorden social. Este se alimenta de la corrupción que convierte las sociedades en mercados donde reinan los favores y la desidia, convirtiendo a los ciudadanos en actores cansados y soñolientos. Fíjense que los árboles requieren de la lluvia para poder crecer; en este caso, el desorden se alimenta de la impunidad sembrada por seres malévolos que crecen bajo los escombros y las ruinas.
Así transcurre el tiempo de los pueblos, las sociedades comienzan a caminar sobre arenas movedizas cuando la corrupción se hace costumbre y el peso moral que las leyes tenían desaparece entre las brumas del desorden causado por la acción de gente monstruosa con rostros de sonrisa amistosa.
Otro de los ingredientes en la destrucción de sociedades, es la desidia, ella actúa como el óxido, en profundo silencio, degradando los cimientos sin provocar ruidos que la delaten. Imagínate un río en el que sus aguas han dejado de correr, sus aguas simulan la calma hecha complicidad, mientras en lo profundo se diluye un Estado de putrefacción que se acumula día a día, convirtiéndose en un lodo pastoso y abrazador. En una sociedad dónde se observan aún los edificios y los discursos se escuchan entre la multitud, pero en las profundidades se esconde un lodo putrefacto y mal oliente que lo devora todo,
En este paisaje, que se desdibuja cada día, se siente que un país está atrapado entre la corrupción y la desidia y el estancamiento del rio párese ser normal. Los valores huyen antes que la gente, mientras la honestidad es percibida como muestras de ingenuidad. La mentira se viste con trajes de verdad y el oportunismo recibe todos los aplausos. El trabajo digno desaparece por entero.
A la par, la sociología nos enseña también, que ningún desorden es eterno, todo tejido social guarda en lo más minúsculo de su ser, vestigios de moral que luego pugnan por revivir la sociedad dónde habitaban los valores que construyen sociedades estables y moralmente rozagantes. Allí están los maestros que siguen enseñando, los campesinos que continúan sembrando de esperanzas el campo. Los trabajadores que siguen sudando sin descanso, sin esperar algún reconocimiento. Aún se percibe allá a lo lejos gente que no cree que la moral sea solo una reliquia, sino, los cimientos indestructibles de una sociedad que se niega a perecer entre maldades ocultas en narrativas diseñadas en talleres del engaño y la maldad.
Reconstruir una sociedad destruida, exige mucho más que cambiar un gobierno o crear nuevas leyes. Requiere más que diálogos preconcebidos sobre intereses malsanos y oportunistas. Esto implica recuperar el prestigio de la palabra, y recordarnos que el bien común no es solo un discurso solitario, sino el reencuentro con lo humano. La reconstrucción comienza cuando la honestidad recobra su valor en la vida cotidiana y retoma su lugar entre el ser social y su conciencia.
Entonces, el desorden no solo es ausencia de reglas, es el extravío de la conciencia colectiva. Cuando una nación deja de percibir que todos habitamos una misma casa, comienzan los individualismos a arrancar cada tabla para construir sus propios egos, al final las llamas del incendio causado, devoran todo sin diferenciar culpables e inocentes, y el techo que nos protegía a todos se desploma sobre nosotros. Entonces se percibe que los discursos de independencia son tan solo retórica construida para el engaño.
Aprendamos que las sociedades no se desvanecen por falta de recursos, su destrucción se firma con la tinta de la pérdida de sus principios éticos y morales. toribioazuaje@gmail.com
.

Lea también

El Pesebre: Símbolo de Esperanza y Resiliencia en Nuestra Navidad | Por: José Luis Colmenares Carías

El tejido del alma (IV): La solidaridad y las tres caras de una misma moneda | Por: José Luis Colmenares Carías

29/07/2026
Un registro electoral rebuscado y cuestionable (¿?) | Por: Isaías Márquez

Carta a la Doctora Dinorah Figuera  | Por Adalberto Gabaldón 

29/07/2026
Presencia directiva: El arte de liderar con impacto y autenticidad | Por: Arianna Martínez Fico

La conversación como acto de cuidado ConversANDO por el mundo, ConversANDO por Venezuela | Por: Arianna Martínez Fico

29/07/2026
Intervencionismo, un lastre en la economía | Por: David Uzcátegui

Venezuela, diálogo y confianza | Por: David Uzcátegui

28/07/2026

RelacionadoPublicación

El Pesebre: Símbolo de Esperanza y Resiliencia en Nuestra Navidad | Por: José Luis Colmenares Carías
Opinión

El tejido del alma (IV): La solidaridad y las tres caras de una misma moneda | Por: José Luis Colmenares Carías

29/07/2026
Un registro electoral rebuscado y cuestionable (¿?) | Por: Isaías Márquez
Opinión

Carta a la Doctora Dinorah Figuera  | Por Adalberto Gabaldón 

29/07/2026
Presencia directiva: El arte de liderar con impacto y autenticidad | Por: Arianna Martínez Fico
Opinión

La conversación como acto de cuidado ConversANDO por el mundo, ConversANDO por Venezuela | Por: Arianna Martínez Fico

29/07/2026
Siguiente
El Senado colombiano aprueba el traslado de la investidura de De la Espriella a Cali

El Senado colombiano aprueba el traslado de la investidura de De la Espriella a Cali

Publicidad

Última hora

Karol G anuncia nuevo disco, ‘No me arrepiento de sentir tanto’ para el 7 de agosto

La UEFA y sus federaciones no participarán en las competiciones de la FIFA

La espera por encontrar cuerpos aplaza recuperación psicológica tras sismos en Venezuela

El incendio en Francia deja pérdidas millonarias, caída del turismo y mensajes erráticos

Infantino detalla a federaciones que con la nueva filial recibirán 24 millones$ en 2038

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales