Consultorio para el Alma | Inspiración Proporcionada por el Espíritu | Por: José Rojas

 

Jose Rojas

joserojastrejo68@gmail.com

“Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el Concilio: –Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga. Cuando dijo esto, se produjo discusión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió, porque los saduceos dicen que no hay resurrección ni ángel ni espíritu; pero los fariseos afirman que sí existen. (Hechos 23:6-8)”

¿Alguna vez has estado en una situación difícil de la que pensabas no podrías escapar? Y de repente, cuando todo parecía perdido, en un relámpago repentino de inspiración, viste las cosas diferentes, y viste tu camino con claridad. Jesús nos indica en Marco 13:11 que esa inspiración es del Espíritu Santo, “Pero cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad, porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.”
Previamente cuando miró alrededor de la habitación vio a una multitud revoltosa unida en el deseo de destruirlo literalmente. En nuestro pasaje de hoy, su visión se aclara repentinamente y ahora ve que están divididos. Creo que la perspicacia de Pablo y sus palabras inspiradas le fueron dadas por el Espíritu Santo. En vez de una multitud molesta, Pablo vio Saduceos (que solamente reconocen el Génesis a través del Deuteronomio) y Fariseos (que creían firmemente en lo sobrenatural). Mediante el testimonio de Pablo nos revela sus diferencias y el debate que habían sostenido durante siglos. El enfoque se centró en Jesucristo, el Salvador vuelto a nacer, no en los hombres.

Muchas veces asumimos demasiada responsabilidad para completar el trabajo de Dios. Es nuestra responsabilidad permitir que Cristo trabaje a través de nosotros y hacer buenas obras en consecuencia, sin embargo completar la obra es trabajo de Dios. ¿Entonces cómo podemos hacerlo? Tal y como lo hizo Pablo en nuestro pasaje de hoy, permitiendo y siguiendo la perspicacia e inspiración del Espíritu Santo para que influyan sobre nosotros, el miedo bloquea la voz del Espíritu Santo; y la lógica, porque algunas veces las instrucciones del Espíritu desafían la razón. ¿Permitirás que el Señor haga un gran trabajo a través de ti? Y cuando debas enfrentar circunstancias difíciles, ¿escucharás con fe la voz del Espíritu? ¿Hay alguna situación presente a la que puedas aplicar esta lección? Cómo lo harás?

Fuente: Liga del Testamento

 

 

 


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