Jose Rojas / joserojastrejo68@gmail.com
“Cuando dijo estas cosas, se levantaron el rey, el gobernador, Berenice y los que se habían sentado con ellos; y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí, diciendo: –Ninguna cosa digna de muerte ni de prisión ha hecho este hombre. Y Agripa dijo a Festo: –Este hombre podría ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César. (Hechos 26:30-32)”
No estoy seguro de que tanta ayuda fue El Rey Agripa para Festus. Si ustedes recuerdan, Festus invitó a Agripa a escuchar a Pablo para poder ayudarlo a él a explicarle al César por qué lo mantenía en prisión y lo estaba enviando a Roma a un juicio. Claramente Agripa no encontraba en Pablo ninguna culpa tampoco. Así que yo supongo que mi pregunta sería: ¿Por qué no liberarlo ahora mismo? Allí es donde El Gran “Qué pasa si.” entra en el juego, … “si él no hubiera apelado al César”.
Todo esto me hizo comenzar a pensar “Qué pasa si…” en mi vida, cuando yo era joven hubiese escogido una carrera diferente o un lugar diferente donde vivir? ¿Habría conocido lo que conozco hoy?
Los “Qué pasa si…” continúan indefinidamente. Luego me detuve, porque vivir en los “Qué pasa si…” es improductivo. Después de todo, no podemos cambiar el pasado. ¿Pero qué si pudiésemos? ¿Qué decisiones cambiarías?
En nuestro pasaje de hoy, me pregunto si Pablo hubiese podido cambiar su apelación al César, ¿Lo habría hecho? Yo no creo aun desconociendo como hubiera terminado eso. Así mismo es con nuestras vidas también. Hablando en general, en algún punto, lo que te haya pasado o lo que te vaya a pasar, eventualmente se convertirá en una bendición, si se lo permitimos y le damos suficiente tiempo.
Sobre todo cuando la tragedia te golpea, a veces es difícil imaginarse como Dios puede volver, el dolor en algo bueno. No puedo imaginarme como la pérdida de una madre, hermana, hija, hijo, pueda ser una bendición; yo solo sé que Dios dice que puede ser…Si nos permitimos ir más allá de nuestro sentido de perdida.
Simplemente no lo sabemos porque los capítulos de nuestras vidas, del pasado no los podemos cambiar así que sólo tenemos dos opciones: convertirnos en inválidos por la tragedia, o confiar en que Dios sacará algo bueno de todo eso. Yo escogí a Dios ¿Qué tal tú? ¿Qué evento de tu vida estas teniendo problemas para superar en este momento? No se puede cambiar, y no sirve de nada pretender que no está sucediendo, así que ¿Por qué no dejar que Dios lo use para el bien? ¿Cederás a él?
Fuente Liga del Testamento










