Colombia llega a las urnas entre presión fiscal y debate por el legado económico de Petro

Fotografía de archivo del 1 de mayo de 2026 que muestra al presidente de Colombia, Gustavo Petro (c), pronunciando un discurso en Medellín (Colombia). EFE/ STR

 

Bogotá, 26 may (EFE).- Colombia llega a las elecciones presidenciales del próximo domingo con la necesidad de mejorar su desempeño económico, marcado por el aumento de la deuda pública, el deterioro fiscal y la desaceleración de la inversión extranjera, para poder mantener los avances sociales impulsados por el Gobierno del presidente Gustavo Petro.

Los candidatos han discutido cómo sostener los programas sociales impulsados por Petro sin profundizar el deterioro fiscal ni afectar la confianza inversionista, un debate que, según las encuestas, probablemente se definirá en una segunda vuelta el 21 de junio.

Aunque Colombia evitó una recesión durante el Gobierno de Petro, iniciado en 2022, el crecimiento económico ha sido moderado y acompañado de presiones fiscales. El producto interno bruto (PIB) aumentó un 2,6 % en 2025, tras haber avanzado apenas un 1,5 % en 2024, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

En el primer trimestre de este año, la economía colombiana volvió a crecer un 2,2 %, impulsada principalmente por sectores ligados al gasto estatal, como Administración pública, salud y educación, mientras que actividades como la construcción y minería continuaron mostrando señales de debilidad.

 

Política social vs. crecimiento

El oficialismo atribuye esa recuperación a las políticas sociales impulsadas por Petro, entre ellas los incrementos reales consecutivos del salario mínimo, que para 2026 aumentó un 23,7 % y llegó a dos millones de pesos mensuales (unos 463 euros/539 dólares) incluyendo el auxilio de transporte.

A ello se suma la ampliación de subsidios para adultos mayores y hogares vulnerables, medidas que el petrismo considera claves para fortalecer el consumo interno y reducir la desigualdad.

Uno de los candidatos que defiende ese modelo es el exsenador Roy Barreras, antiguo aliado de Petro.

«Reconozca que el salario mínimo vital fue un éxito (…) hoy, tres millones de ancianos reciben un subsidio. El salario mínimo vital logró aumentarse y la gente tiene más recursos en la calle para poder comprar», le dijo Barreras a otro candidato en un debate en el que sostuvo que una parte importante del electorado «quiere que el cambio continúe».

El senador Iván Cepeda, candidato del oficialista y progresista Pacto Histórico y líder en las encuestas, también ha defendido la continuidad de la política económica y social impulsada por Petro, con énfasis en programas sociales, economía popular y transición energética.

 

Déficit fiscal y disputa por la inversión

Según cifras del Ministerio de Hacienda, la deuda neta del Gobierno central alcanzó el 61,5 % del PIB en el primer trimestre de 2025, frente al 54,1 % registrado un año antes, mientras que el déficit fiscal se mantuvo entre las principales preocupaciones de analistas y calificadoras internacionales.

La inversión extranjera directa mostró señales de debilitamiento durante el actual Gobierno, especialmente en sectores estratégicos como petróleo y minería, históricamente claves para las exportaciones colombianas y las finanzas del Estado.

Ese aumento del gasto público y las dificultades para consolidar las finanzas estatales alimentaron las críticas de varios aspirantes presidenciales que consideran que el país necesita recuperar la confianza inversora y la disciplina fiscal.

El candidato presidencial Sergio Fajardo (del partido centrista Dignidad y Compromiso) ha insistido, por ejemplo, en la necesidad de garantizar «responsabilidad fiscal» y generar condiciones de estabilidad para estimular la inversión privada y el crecimiento económico.

Por su parte, el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria), segundo en la intención de voto, plantea reducir la burocracia y estimular la producción nacional para enfrentar el deterioro fiscal.

«Reduciendo la burocracia y activando la producción nacional podemos cerrar el hueco fiscal sin meterle la mano al bolsillo de la gente», sostiene en su plataforma de campaña.

La senadora Paloma Valencia, candidata del partido de derecha Centro Democrático, subraya por su parte que Colombia necesita reactivar sectores extractivos y ofrecer mayor seguridad jurídica para atraer capital extranjero.
«Vamos a hacer ‘fracking’ porque no vale la pena empobrecer un país que necesita recursos cuando la tecnología ya ha demostrado sus resultados ambientales en el mundo», dijo Valencia en una entrevista con EFE en marzo pasado.

 

Petróleo y transición energética

La decisión del Gobierno de Petro de no firmar nuevos contratos de exploración petrolera ha profundizado el debate sobre cómo financiar la transición energética sin afectar el crecimiento económico ni los ingresos fiscales.

Las diferencias entre candidatos reflejan dos visiones opuestas sobre el futuro económico del país: mientras sectores afines al petrismo defienden mantener y ampliar el gasto social para reducir la desigualdad, la oposición plantea priorizar el crecimiento, la estabilidad macroeconómica y la recuperación de la inversión privada.

Con ese telón de fondo, los colombianos acudirán a las urnas el próximo domingo en unas elecciones en las que no solo estará en juego la sucesión de Petro, sino también la continuidad o el viraje del modelo económico y social de su Gobierno.

Esneyder Negrete

 


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