LA MATERNIDAD COMO CÁTEDRA DE VIDA Y CIUDADANÍA
BENDECIDO DÍA DE LAS MADRES
El calendario marca una fecha que, aunque suele verse empañada por el bullicio comercial, encierra en su génesis una de las verdades más profundas de nuestra organización social: la maternidad como el primer ejercicio de formación humana y democrática. Celebrar el Día de las Madres no debe reducirse a un acto protocolar; debe ser, ante todo, un ejercicio de reflexión sobre el impacto que tiene la «gerencia del afecto» en la construcción de una nación. Desde una perspectiva sociológica, el hogar es la unidad primaria donde se ensaya la convivencia. En este espacio, la figura materna no solo actúa como proveedora de cuidados, sino como la primera gran pedagoga. «La madre no solo enseña a caminar; enseña el rumbo que el ciudadano debe seguir.» Es en su guía donde se aprenden los conceptos fundamentales de justicia, respeto al otro y responsabilidad. Podríamos decir que la madre es quien dicta la primera cátedra de educación cívica, sembrando en la conciencia del niño la semilla de lo que, años más tarde, será un ciudadano comprometido con su entorno.

La MADRE siempre está, sea física o espiritualmente, en cualquier plano será la brújula que oriente el determinante andar con la BENDICIÓN que nos acompañe en el camino. Honrar a las madres hoy es reconocer que su labor invisible es la que otorga estabilidad a nuestro futuro. Que esta columna sirva de reconocimiento no solo a quienes dan la vida, sino a quienes dedican cada día a formar, con paciencia y sabiduría, a los hombres y mujeres que el país necesita. UN ABRAZOTE A TODAS LAS MADRES. MIS FELICITACIONES.
EL SALARIO DE LA DIGNIDAD: ENTRE EL MÉRITO Y LA REALIDAD
En el marco de las expectativas que genera cada anuncio de ajuste salarial, surge una reflexión necesaria que trasciende las cifras y se instala en el terreno de la ética y la justicia social. No hablamos simplemente de una transacción económica, sino del reconocimiento al esfuerzo, la formación y, sobre todo, a la dignidad de quienes sostienen las instituciones de una nación. La principal debilidad que enfrentamos hoy es la desconexión entre la estructura del costo de la vida y la valoración del capital intelectual y profesional cuando el ingreso no permite cubrir más que lo básico, se genera una erosión silenciosa del talento y de la fuerza de trabajo. Lo que «queremos y merecemos» no es un capricho; es la justa aspiración a una estabilidad que permita al trabajador en su estricto sentido de responsabilidad y estabilidad social. A propósito, debo resaltar que cualquier incremento salarial está inserto en el proyecto macroeconómico del país. Poco a poco alcanzaremos una mejor meta socioeconómica.
La verdadera debilidad de un sistema no está en la falta de recursos, sino en la inobservancia de priorizar el bienestar de su recurso más valioso: el ser humano.
Un salario insuficiente? Siempre ha sido insuficiente y la inobservancia del Artículo 91 Constitucional acumuló una brecha cada día más gigante entre Sueldo, Salario e Inflación, hoy nuestro desconocimiento de cuantificar el número de trabajadores y pensionados, las incidencias económicas que trae consigo el incremento salarial que acumula vacaciones, aguinaldos, utilidades representa una cifra expresada en miles de miles de millones de dólares, imposibilitado el estado en asumir con responsabilidad y ética. Necesaria la actualización de la representación Gremial y Sindical que permita un dialogo para mejorar las condiciones Socioeconómicas de los afiliados. Merecemos un sistema donde el trabajo sea un vehículo de ascenso social y no solo un mecanismo de subsistencia. La brecha entre lo que recibimos y lo que nuestro nivel de entrega exige, debe cerrarse con políticas que entiendan que invertir en mejores salarios es, en realidad, invertir en la calidad de la democracia y en la eficiencia institucional. APREMIAMOS UN MEJOR SALARIO. Aunque no es SOPLAR Y HACER BOTELLAS ni para el Sector Público como tampoco para el Sector Privado es una realidad irrenunciable del Sector laboral.






