Ceuta (España), 7 ago (EFE).- Decenas de menores que entraron irregularmente en Ceuta desde Marruecos el pasado 30 de julio, y desde entonces deambulan por la ciudad española, se acumulan a las puertas de la Jefatura Superior de Policía para ser identificados y poder después ser atendidos en los centros de acogida.
La mayor parte de estos menores no habían acudido a esos centros por miedo a ser repatriados a Marruecos y se encuentran deambulando por la ciudad.
Temor a ser repatriados
Durante una semana estos menores han estado ocultos en distintas zonas de Ceuta, ciudad fronteriza con Marruecos, por el temor a ser repatriados a su país de origen, hasta que fueron informados de que deben ser identificados para poder ser tutelados por esta ciudad, según establece la ley española para estos casos.
Esta situación motivó que entre ayer y hoy se hayan presentado decenas de niños y jóvenes a las puertas de las dependencias policiales para realizar los trámites pertinentes.
La repatriación de niños a su país de origen es algo que permite la ley española, pero exige una serie de garantías basadas en el interés superior del menor, que hace que en la práctica estas devoluciones casi nunca se lleven a cabo.
Debe realizarse un estudio caso por caso de las circunstancias individuales de cada uno, garantías que han de respetarse incluso a pesar de que exista un acuerdo como el alcanzado con Marruecos en 2007 para la vuelta concertada de los menores.
Menores vulnerables
El pasado 30 de julio decenas de miles de personas (más 70.000 según el Gobierno español) entraron a nado desde Marruecos a Ceuta a través del espigón fronterizo, entre ellos había multitud de menores, y aunque la inmensa mayoría de los que entraron regresaron a Marruecos a las pocas horas, muchos niños permanecen en la ciudad española en total desamparo.
Distintas organizaciones dedicadas a la protección de la infancia denunciaron la situación de estos niños, como es el caso de Unicef o Save the Children.
Unicef advirtió de que algunos de ellos se encuentran heridos y que muchos podrían estar escondidos en playas, patios o casas por miedo a «ser devueltos a su país de origen, agredidos o ser objeto de estigmatización».
Por su parte, Save the Children alerta del «riesgo» que viven las niñas migrantes en Ceuta frente a «agresiones sexuales, trata y explotación», sobre todo de aquellas que pueden encontrarse fuera del sistema de protección.
Ceuta, una ciudad saturada
La cifra de menores que en estos momentos está en Ceuta supera con creces la capacidad que tiene la ciudad para acogerlos, como lleva días denunciado el presidente de esta ciudad, Juan Jesús Vivas.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, que este viernes se encuentra en Ceuta, elevó a 1.342 niños la cifra que la Policía española ha censado ya.
Esto significa que la capacidad de acogida de Ceuta está sobrepasada en más del 2.600 %. Como ejemplo de la magnitud de la crisis, el pasado 15 de julio, dos semanas antes de la entrada masiva, eran atendidos 213 menores en la ciudad.
Ante la magnitud de las cifras, es imprescindible la solidaridad de todas las regiones españolas, que son las que tienen la competencia en esta materia, para que acojan a estos niños y así se descogestione la situación en Ceuta
