• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
miércoles, 11 febrero 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Cartas | Tomar la palabra | Juancho José Barreto González

por Juan Barreto
10/03/2023
Reading Time: 3 mins read
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

 

Tomar la palabra es distinto a pedirla. Tomar la palabra para poder decir, no reproducir sino producirla, darle una salida desde el vientre del significado.

Ese aire que sirve para soportarla, es porque ésta, mi palabra tomada, es leve, franca, artesanalmente cariñosa, personal, corporal. Lleva el soplo de mi corazón o el ruido hiperacúsico de mis vísperas. Entonces, el aire se enaltece o se enrarece según sea el caso. Afecta “al oído de todos mis sentidos”, al cuerpo: Mis manos tocan al cielo de los muertos floridos, y copia de ellos sus pasatiempos en la ausencia. La escritura, es decir, la palabra hecha letra a letra, retiene en sus retinas, lo que sirve o merece ser retenido. A veces nos volvemos humo, el viento se lo lleva lejos. Un pedazo de papel o un escrito en una pantalla rota es una historia fallida.

Trato de tomar la palabra y me doy tiempo, mientras, mis otros a los cuales les pertenezco, allá o acá, cantan como los grillos curanderos. Y los otros vivos, mis amigos, se ríen y me dicen como mis abuelas ambulantes “este Juancho si tiene vainas”. También la realidad es una casa ilusoria.

Antes de tomar la palabra subo al copo de los árboles, no ya para huir de las vacunas escolares. Me gusta ver el copo de los árboles. También el techo de las casas o de los edificios manchados por el tiempo. A estas alturas, el tinnitus desaparece porque es más fuerte el canto a los trece metros de altura.

También pienso, por si las moscas, prefiero contradecirme a decirme siempre lo mismo. A lo mismo le cayó a lamparazos la alteridad, es decir, los egos desconocidos. No tengo la razón, pero tampoco se la doy a quien no la tiene. Esta, la razón, es una envoltura peligrosa que sirve para justificar lo injustificable. En realidad, es una máscara de la casa ilusoria.

Trato de alimentar mi libertad con el empeño a serlo, comparto la libertad que tomo de la palabra misma. Levanto mi brazo para decir “No estoy de acuerdo”.

Lea también

El laberinto de la urna | Por: Alexander González

El laberinto “legal” del Periodismo en Venezuela | Por: Alexander González

10/02/2026
Arraigo en tiempos nómadas  |  Por: Arianna Martínez Fico

Arraigo en tiempos nómadas | Por: Arianna Martínez Fico

10/02/2026
El hito histórico del 23 de enero  | Por: David Uzcátegui

Una amnistía para el reencuentro nacional | Por: David Uzcátegui

10/02/2026
Ucrania y nuestro santo José Gregorio | Por: Frank Bracho

Tierra de Gracia Interconectada | Por: Frank Bracho

10/02/2026

Miro arriba abajo y hacia los lados. El bosque humano también está hecho de raíces. Las palabras raíces usualmente se ocultan de la cultura de la bullaranga. Quienes las conocen las usan en voz baja o en círculos íntimamente humanos. La realidad de la casa ilusoria es el grito, la mentira que va junto a la avaricia. Lo dominante no toma la palabra, la usa. En la casa ilusoria cada habitante iluso vive de imágenes e ilusiones. Ayer hoy no existía y mañana tal vez.

De presto el viento me zumba, en un momento de descuido, al primer libro leído. Es así como les propongo a mis estudiantes preguntar a sus familias sobre los primeros libros leídos o escuchados. O que pregunten por las palabras más amadas.

Tomar la palabra, decir, preguntar, responder. El ámbito principal de todas las lenguas es el habla. Volvámonos habladores, no hablachentos. La diferencia es el demonio que llevamos por dentro. Poetas, “no cantéis a la rosa/ hacedla florecer en el poema”.

La palabra tomada es leve y franca. Busquemos el lugar para cuidarla, para hacerla florecer en el día y en la noche. Los ríos sagrados de nuestras lenguas tienen palabras profundas, sedimentadas en el espíritu humano. Tomamos la palabra, decimos porque tenemos algo que decir. Las raíces del bosque humano se alimentan de estos ríos. Quienes no, los arruina la tala civilizatoria. Tomar la palabra es distinto a pedirla.

 

proyectoclaselibre@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.

Siguiente
Cristóbal de Mendoza y Montilla, el primer presidente de Venezuela (1811-1812) |  Por: Isaías A. Márquez Díaz

Cristóbal de Mendoza y Montilla, el primer presidente de Venezuela (1811-1812) | Por: Isaías A. Márquez Díaz

Publicidad

Última hora

12-FEB | Personas con Discapacidad “ejercerán derecho de palabra” en Cámara Municipal de Motatán

Mérida | Carrozas y comparsas enaltecieron la Avenida Las Américas durante el desfile de Ferisol 2026

Accidentes viales cobran la vida de dos boconeses

Paciente psiquiátrico causa zozobra en Boconó 

Invitan a gran desfile canino para este Carnaval de Boconó 

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales