• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
martes, 21 julio 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Cartas | Para leer he leído, una taza de café con Mario Briceño Iragorry (VII) | Por: Juancho Barreto

por Juan Barreto
17/10/2025
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

 

Juancho José Barreto González

proyectoclaselibre@gmail.com

Pero sé que habrá tolerancia y comprensión con estas palabras, tienen un destino cierto en los seres capaces de tocar tierra, poner los pies en nuestra tierra para defenderla y quererla de verdad. Esta tierra es al mismo tiempo la costa que debemos defender, pero es imprescindible el genuino encuentro con nosotros mismos.

En Mario Briceño-Iragorry, como en muchos otros, encontramos nuestros conmovedores símbolos, en libros y lugares, en palabras y seres humanos, en acciones nutricias para alcanzar esa nación interna hoy vapuleada por la tempestad geopolítica de los poderosos conquistadores de ayer y de hoy.

Es imprescindible tocar al ser humano, que esté a nuestro alcance, verlo, conversar, decirnos las verdades de frente. Lo denuncia Ernesto Sábato cuando escribe en su libro La Resistencia: “Está más a nuestro alcance un desconocido con el que hablamos a través de la computadora. En la calle, en los negocios, en los infinitos trámites, uno sabe —abstractamente— que está tratando con seres humanos, pero en lo concreto tratamos a los demás como a otros tantos servidores informáticos o funcionales. No vivimos esta relación de modo afectivo, como si tuviésemos una capa de protección contra los acontecimientos humanos “desviantes” de la atención. Los otros nos molestan, nos hacen perder el tiempo. Lo que deja al hombre espantosamente solo, como si en medio de tantas personas, o por ello mismo, cundiera el autismo” (2000, p. 3).

Necesitamos afinar las monturas de nuestros caballos, como el de Ledesma “por cuyas venas corre sangre del Pegaso, de Lampo, de Rocinante y de Babieca” para participar en las grandes jornadas por venir.  Nos bebemos estos sorbos de café comprometidos con las mejores búsquedas y empeños, en una urgencia siempre aplazada o vapuleada por nulidades andantes, castradores de los mejores proyectos que osan lanzarse al desafío de los laberintos, pero insistamos para despedirnos en esta senda taza de café, con el pedido de Briceño Iragorry ya al final de su El caballo de Ledesma:

Lea también

Intervencionismo, un lastre en la economía | Por: David Uzcátegui

Solidaridad sin gentilicio | Por: David Uzcátegui

21/07/2026
A VOTAR POR VENEZUELA |  César Pérez Vivas

EL FRAUDE CONTINUADO | Por: César Pérez Vivas

20/07/2026
VERICUETOS POLÍTICOS |  ¡MARIA CORINA AVANZANDO!  |   Luis Aranguren Rivas. 

La dignidad de los que no se rinden | Por: Carolina Jaimes Branger 

20/07/2026
VERICUETOS POLÍTICOS |  ¡MARIA CORINA AVANZANDO!  |   Luis Aranguren Rivas. 

Claro y Raspao | LA RECONSTRUCCIÓN NACIONAL: UN COMPROMISO DE TODOS | Por: Conrado Pérez

20/07/2026

Más, sobre el mérito de esta consagración definitiva en la vida del pueblo, el caballo de Ledesma pide con urgencia caballeros que lo monten. Pide nuevas manos que guíen las bridas baldías. Pide hombres de fe en los valores del espíritu a quienes conducir, luciendo sus mejores caballerías, hacia los senderos por donde pueda regresar Bolívar vivo. ¡Bolívar vivo, portador en la diestra de antorcha con que se despabilen nuestro sueño y nuestra inercia!… (p. 97).

Para recuperar la república hay que buscar la unidad del pueblo, para realizarla, para recuperarla en lo grande, en lo pequeño, en lo cotidiano. Si el pueblo crece, cualquier opresor, cualquier imperio parecerá enano insignificante como le gustaba decir a nuestro querido “Antiguo Cruzado Antiimperialista” ¡Salud!

(Tomado del libro de Juan José Barreto González, Dondequiera. Ensayos sobre el miedo, 2020).

 

 

 

 

Tags: Mario Briceño Iragorry

RelacionadoPublicación

Intervencionismo, un lastre en la economía | Por: David Uzcátegui
Opinión

Solidaridad sin gentilicio | Por: David Uzcátegui

21/07/2026
A VOTAR POR VENEZUELA |  César Pérez Vivas
Opinión

EL FRAUDE CONTINUADO | Por: César Pérez Vivas

20/07/2026
VERICUETOS POLÍTICOS |  ¡MARIA CORINA AVANZANDO!  |   Luis Aranguren Rivas. 
Opinión

La dignidad de los que no se rinden | Por: Carolina Jaimes Branger 

20/07/2026
Siguiente
Colocado asfalto en avenida Las Flores de Sabana de Mendoza

Colocado asfalto en avenida Las Flores de Sabana de Mendoza

Publicidad

Última hora

Solidaridad sin gentilicio | Por: David Uzcátegui

Petro pide una «huelga general e indefinida» si De la Espriella deroga sus reformas

Dos millones de personas celebran con la selección española en Madrid la Copa del Mundo

Venezuela entrega las primeras viviendas a más de 240 familias afectadas por los sismos

En Rubio se registra incremento de caudales de ríos y quebradas por fuertes lluvias

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales