• Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina
miércoles, 27 mayo 2026
Diario de Los Andes
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Actualidad
    • Entretenimiento
    • Bienestar
  • Deportes
  • Economía
  • Mundo
  • Opinión
    • Sentido de Historia
  • Política
  • Sucesos
  • Trujillo
    • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
No Resultados
Ver todos los resultados
Diario de Los Andes

No Resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Cartas | El río crece | Por: Juancho Barreto González

por Juan Barreto
04/07/2025
Compartir en FacebookCompartir en TwitterComparteComparte

 

Juancho José Barreto González

proyectoclaselibre@gmail.com

El río crece, a veces crece. A veces se queda quieto como durmiendo. Tengo cientos de años conociendo al río ese que crece y se duerme. Un día me dijo, hace tiempo, haga usted su casa allá arriba y la amarra a aquel árbol de raíces profundas y de follaje azul como el cielo. Hace mil años yo pasaba por ese lugar y el árbol estaba chiquito “y nunca pude llevármelo por delante con mi primera orilla, mi antigua orilla”.

El río no está solo, el río es largo como una serpiente dorada, serpenteante el río. Ese es su cauce. Arriba las nubes, surca las montañas. El río y las montañas y las nubes. Y los hijos del río, los pueblos y pueblitos del río. Crece el río y se los lleva, derriba casas e ilusiones. Los pueblos crecen, el río, a veces crece, se mal entona, se emborracha con mucha agua que brota de todas partes, ruge el río y sacude la vida del pueblito crecido y se come a algunos, se traga la casa y las gallinas y vuelve barquitos inservibles a los carros. Se enfurece el río con las montañas y con las nubes, danzan como si nada, enfurecidos danzan, no saben más que danzar bailes de agua, de tierra, de azules pesados como dagas gigantes.

“Amarré mi casa en el árbol como me dijo el río. Después comenzó a llover mucho y los truenos se escuchaban como un toro embravecido”.

Cada cierto tiempo nos ataca el aguacero. A.g.u.a.c.e.r.o. La tormenta nos atormenta más de lo que estamos. Somos habitantes del río y el río y las montañas y las nubes nos golpean.

Nos ha golpeado también el frío y galopamos. Nos pega el hambre en el espinazo de la cordillera y callamos en silencio. Agachamos el lomo de sol a sol, de frío a frío y la sopita de garbanzos nos alimenta. Todos nos habían olvidado y pasaban y nos decían adiós. En los días de fiesta también bailamos, no como bailan las nubes y las montañas sino como baila la gente de estos lados y prendemos velas y detonamos la pólvora y cantamos las canciones que siempre cantamos. Estamos pegados a la tierra y tenemos raíces como las tiene la acelga o la zanahoria. Voy a preguntarle al río y el río se ríe de mí.

“Recuerdo un pensamiento ahora, no sé si lo escuché de alguien o lo leí en algún papel: Frente a los embates de la naturaleza se inventaron las sociedades. Frente a los embates de las sociedades se inventaron los gobiernos. Y frente a los embates de los gobiernos se inventaron las revoluciones”.

Doy un salto cuántico para decir, y digo, debemos aprender a escuchar y leer el estado actual de la naturaleza. Nos ha venido diciendo, a gritos, a todo pulmón, sus quebrantos frente a los embates que ha recibido, continuamente y sin cesar, por parte nuestra. La tormenta es, quizá, generada por el tormento, la tortura al que la hemos sometido. Miles formas y técnicas para exprimirla y poder vivir a costa de ese tormento generado por los grandes, medianos y pequeños propietarios y por todos los inquilinos.

Este es el problema de fondo. Descuidamos el cuidado, si alguna vez la hemos cuidado. En todo caso, si mermamos considerablemente el mal trato, el tormento que infringimos a la naturaleza y consideramos ciertas transformaciones, tal vez ella “lo agradezca”. Todo está relacionado.

Lea también

Cómo las capacidades habilitadoras impulsan resultados extraordinarios

El coraje de los moderados | Por: Arianna Martínez Fico

27/05/2026
La delgada línea roja: ¿Por qué un periodista no es un publicista? | Por: Alexander González

El guardián de la verdad y el debate: ¿Qué hace realmente un periodista en el siglo XXI? | Por: Alexander González

27/05/2026
El hito histórico del 23 de enero  | Por: David Uzcátegui

Una puerta para sanar a Venezuela | Por: David Uzcátegui

26/05/2026
Los valles altos trujillanos y su gañan el morocho Francisco González Cruz  |   Por: Alirio Rangel Díaz

Los valles altos trujillanos y su gañan el morocho Francisco González Cruz | Por: Alirio Rangel Díaz

25/05/2026

La cuestión de la propiedad de la tierra, los servicios de canalización y reubicación de viviendas en terrenos aptos, “la regionalización de las aguas” para un cuidado específico desde “una hidrografía cultural alternativa y ecológica”, un mejor sistema de relaciones seres humanos-naturaleza, equivaldría ir más allá de la emergencia y la puntual solidaridad entre los pueblos

 

 

 

RelacionadoPublicación

Cómo las capacidades habilitadoras impulsan resultados extraordinarios
Opinión

El coraje de los moderados | Por: Arianna Martínez Fico

27/05/2026
La delgada línea roja: ¿Por qué un periodista no es un publicista? | Por: Alexander González
Opinión

El guardián de la verdad y el debate: ¿Qué hace realmente un periodista en el siglo XXI? | Por: Alexander González

27/05/2026
El hito histórico del 23 de enero  | Por: David Uzcátegui
Opinión

Una puerta para sanar a Venezuela | Por: David Uzcátegui

26/05/2026
Siguiente
¿Quiénes ganan y quienes pierden con la brusca depreciación del bolívar? | Por: Víctor Álvarez R.

La ruta del petróleo conduce a Venezuela | Por: Víctor Álvarez R.

Publicidad

Última hora

El coraje de los moderados | Por: Arianna Martínez Fico

Resumen de lo sucedido con las lluvias este 27 de mayo en Boconó 

La selección brasileña inicia la concentración para el Mundial… ¡en helicóptero!

Rocío San Miguel regresa a Venezuela para atender actuaciones judiciales pendientes

El efecto de 21 días sin móvil en escolares: dormir mejor, menos depresión y paz mental

Publicidad

Diario de Los Andes

Ediciones

  • Trujillo
  • Táchira
  • Mérida
  • Andes Legales
  • Revista Andina

Síguenos

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In
No Resultados
Ver todos los resultados
  • Trujillo
  • Boconó
  • Táchira
  • Mérida
  • Inicio
  • Actualidad
  • Entretenimiento
  • Bienestar
  • Política
  • Deportes
  • Sucesos
  • Mundo
  • Opinión
  • Sentido de historia
  • Economía
  • Revista Andina
  • Andes Legales